Hay un famoso puente en San Francisco donde la gente a menudo se suicidaba. Cada semana un hombre llegaba allí y miraba hacia abajo. Un día se le acercó un conductor y le dijo: «Te veo aquí a menudo, recobra tus sentidos, la vida es bella». El hombre sonrió y le contestó: «Soy una de las personas que más ama la vida en el mundo, solo desarrollo aún más este sentimiento cuando miro hacia abajo desde el puente y me doy cuenta de que la vida puede acabar».
Si tenemos esta comprensión de que la vida puede acabar en un instante, en una fracción de segundo, ¿Aumenta nuestro optimismo? ¿Qué opina usted?