Arkady escribe: «Mis padres me educaron de forma muy estricta. Cuando querían castigarme, nunca me ponían un dedo encima, mi padre solo se acercaba a mí, me miraba severamente y decía: «Arkady, te estás destrozando el alma con esto».
Esto me daba aún más miedo que si me hubieran castigado, tenía miedo de perder mi alma. ¿Por qué? ¿Por qué tenemos tanto miedo de esto? Y al mismo tiempo, no sabemos nada al respecto».