La cuestión es hasta qué punto nos podemos permitir la fantasía. Lo que alcanzamos, alcanzamos. Lo que desarrollamos, es lo que desarrollamos. El hecho que también es cierto, es que vamos a saber nuestras limitaciones. ¿Pero lo aceptaremos? No es agradable. A fin de cuentas, somos seres que desean saber, sentir y alcanzar.
Y aquí de hecho nos encontramos con un problema. Por un lado, hay más preguntas que respuestas. Pero por otro lado, es bueno, porque indica que frente a nosotros, aún existe un vasto campo de conocimiento inexplorado. Mientras tanto, sigamos.