Los nombres del Creador en la Cabalá y el sentido de las Escrituras Sagradas

Pregunta:

¿Por qué Rabash utiliza en sus artículos palabras que nos resultan familiares?

Respuesta:

Rabash no puede utilizar otras palabras que no te resulten familiares. No es culpa suya que te confundas. Toda la Torá está compuesta por los nombres del Creador. La luz se reviste en el Kli (vasija), y el Kli recibe de ella percepciones sobre lo que Él hace y las propiedades que Él posee.

 

Por ejemplo, ¿qué significa: «Así como Él es misericordioso, así también debes ser misericordioso»? A medida que mejore mi capacidad de misericordia, sentiré que Él también es misericordioso. Esto significa que he alcanzado el conocimiento, la revelación del nombre sagrado «el Misericordioso».

 

Así pues, toda la Torá son los nombres del Creador. Las luces se revisten en mí y me dan una idea de quién es el Creador, porque el Creador es la totalidad de la luz, mientras que yo recibo esta totalidad de luz en porciones, según la medida de mi corrección. Como resultado, una vez que he recibido toda la Torá, siento así al Creador. En la totalidad de todas las luces, lo siento plenamente. Esta es la esencia de los mandamientos, de la Torá y del Creador. Y aquel que los revela se llama Israel.

 

Lo único que se dice es: «Toda la Torá son los nombres del Creador». En otras palabras, solo sobre esto está escrito en todos los libros sagrados. Los libros sagrados son aquellos escritos más allá del Majsom, que significa «sagrado» y hace referencia a estar separado de este mundo.

 

Si lees la Torá como si fuera una novela que te cuenta lo que ocurrió entre hombres, mujeres y niños, quién fue a dónde, quién mató a quién y qué les hicieron por ello, ese es tu problema. Debemos leer la Torá como los nombres del Creador.

 

​​Hoy me han preguntado en Internet: «Pero dice que cada semana hay que leer un capítulo semanal del Pentateuco con el comentario de RASHI: leer el capítulo semanal dos veces y el comentario una vez». Por cierto, hay muchos otros comentarios más detallados, y puedes incluirlos. Todos ellos están escritos por grandes cabalistas.

 

Entonces, ¿qué debo hacer, leer o no leer? Le respondí que en la Torá hay una prohibición estricta: «No te harás imagen tallada». Es decir, no te imagines algo material en lugar de algo espiritual. Si, al leer un capítulo semanal, te estás imaginando una novela histórica, no lo leas.

 

Esta es la prohibición más estricta de la Torá, ya que hace imposible alcanzar la espiritualidad. Y no te preocupes: al infringirla, no estás haciendo nada malo ni perjudicando al Creador ni al mundo. Sin embargo, al mismo tiempo, sigues siendo el «animal» que eres hoy. Por lo tanto, debemos considerar la Torá como los nombres verdaderos del Creador, y así te conducirá a la meta.

 

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Moisés escribió la Torá en este idioma porque no encontró otro idioma. En todos los demás idiomas —Hagadá, Midrash, Halajá, Cabalá— resulta mucho más difícil expresar todos los aspectos y detalles que quería describir. En otros idiomas, esto es casi imposible. Por eso eligió este idioma, el idioma en el que están escritas todas las historias.

Comentario:

Aquí hay una contradicción. Al fin y al cabo, seguimos cumpliendo los mandamientos y haciendo todo lo necesario.

Respuesta:

Estás en la Tierra con un cuerpo terrenal, por lo que cumples los mandamientos: te pones tefilín, talit, recitas una bendición, comes comida kosher, etc. Si no estuvieras en el cuerpo, no tendrías la oportunidad de realizar estas acciones. Pero estas no son las acciones mediante las cuales alcanzan los nombres sagrados. Se alcanzan los nombres sagrados corrigiendo el deseo, colocando un filtro sobre él y recibiendo Luz en su interior. La Luz que se revela en el deseo corregido se denomina nombre sagrado.

 

Un amplificador del poder espiritual 

 

Cuando una persona comienza a estudiar la Cabalá, descubre repentinamente que cada vez encuentra cosas nuevas en lo que estudiamos. Y esto siempre será así.

 

Supongamos que ahora mismo estás leyendo un artículo, y yo también, y me preguntas: «¿Puedes decirme algo?».

 

¿Por qué te digo más de lo que sabes? Porque leo y veo con mayor profundidad que tú. Al mismo tiempo, no puedo transmitirte lo que siento, así que te digo, en otras palabras, lo que veo.

 

Para ti, la comprensión es superficial; para mí, es mucho más profunda, y hay quienes no encuentran nada revelado. Pueden leer el mismo artículo, pero no sienten ninguna reacción en su corazón porque carecen de Kli espiritual, mientras que la tuya ya comienza a formarse.

 

¿Cuál es la diferencia? La diferencia radica en que, cuando te hablo, te doy un poco de luz desde mi profundidad, y esto te ayuda. Además de la Luz que te rodea y que despiertas durante el estudio, yo también aporto desde mi interior.

 

Pero el grupo también puede enriquecerte. Cada uno comprende a su manera, porque aquí nadie es cualquiera persona de la calle. Hay quienes poseen una comprensión sensorial profunda.

 

Por lo tanto, cuando estudiamos juntos con la intención de compartir la Luz que recibimos, estas luces que emanan de cada uno se unen e influyen en todos. ¿Comprendes qué tipo de amplificador de poder espiritual hay aquí?

 

Y no importa si cada uno sabe muy poco, algunos más, otros menos. Incluso si yo estoy aquí y tú sabes menos que yo, cada uno tiene su propia raíz del alma. Así que disfruto de esto. Al integrarme en los demás, recibo una adición, porque hay cosas que, sin ti, no comprendería, ni sin este, ni sin aquel, aunque seas un «0.001 comparado con mi 1 seguido de algunos ceros». No importa. Cada persona es única.

 

Etapas en el camino del estudio de la Cabalá: Del placer a la corrección 

 

Pregunta:

¿Es lo mismo desear la Luz que necesitarla para corregirme?

Respuesta:

El deseo de disfrutar de la Luz y la aspiración a ella para corregirme no son exactamente lo mismo, pero son etapas de un mismo camino. Al principio, simplemente quiero disfrutar.

 

Luego empiezo a discernir con mayor claridad qué tipo de placer busco, hasta llegar a un estado en el que la corrección misma se convierte en un placer para mí. Finalmente, el resultado de la corrección se convierte en mi placer. Y el resultado de la corrección es ya una ofrenda al Creador.

 

Lo cierto es que solo tenemos un medio para atraer la Luz circundante que nos transformará: los libros. Debemos cultivar una intención durante el estudio. 

 

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Una intención es una carencia, una necesidad (Jisarón) en mi corazón. Este Jisarón es artificial. Es decir, durante el estudio pienso como si deseara que la Luz viniera a corregirme. Si realmente tuviera ese deseo, no necesitaría esforzarme, ni trabajar.

 

Me dicen: «Debes esforzarte». ¿Qué significa eso? Si ya deseo algo, entonces debo esforzarme para llegar a un estado en el que, durante el estudio, el deseo de absorber la Luz circundante, de ser corregido y transformado por ella, lo determine todo.

 

El hecho de que estudie y reflexione sobre el material estudiado es solo un medio. El hecho de que sepa cómo, dónde y qué está escrito, los números, cómo se desarrolla todo, Galgalta, AB, SAG… todo esto es solo para familiarizarme con el tema, para conectarme con él, para que pueda encontrarme dentro de esta película y, estando en el centro de los acontecimientos, elegir por mí mismo lo más esencial, que quiero de esta película.

 

Abro el libro y empiezo a estudiar. Me hablan de varias cosas que supuestamente ocurren en el mundo espiritual, supuestamente dentro de mí. Pero, al final, ¿qué necesito de todo esto? ¿Qué quiero obtener de ello? Es fundamental estar preparado para tales exigencias, y de la forma más adecuada posible.

 

Por lo tanto, se requiere esfuerzo y constancia tanto antes como durante la clase.

 

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