El hombre rico le pregunta al campesino: “¿Cómo lograste hacer eso?” Él dice: “Vea, sus caballos, señor, aunque son fuertes, no hay conexión entre ellos, cada uno se considera más pura sangre que el otro y tira en su propia dirección. Azotas a uno y el otro está feliz por eso. Mis caballos, en cambio, son sencillos, de la misma raza, uno amenaza un poco con un látigo y el otro pone todas sus fuerzas para ayudar al que está junto a él.