Si voy a algún sitio con un grupo de estudiantes, apenas siento dónde estoy. Por supuesto, hay diferentes idiomas y todo lo demás, pero prácticamente no cambia nada. Me siento con mis alumnos en Roma, en Madrid, en Sudamérica, no importa dónde, y no noto la diferencia. Pero en el país donde vivo, si doy conferencias a un público de fuera, me siento diferente.