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Fiesta de Sucot: José

José es llamado, justo; el justo es la base del mundo. Es José quien lleva al hombre a través de su ego y establece su conexión con el faraón. Con la ayuda de José, el hombre se conecta con propiedades más elevadas, con Moisés. 

A través de José comenzamos a familiarizarnos con el sistema superior; gracias a él podemos unirnos e intentar descubrir cualidades espirituales de manera que nos acerquemos a la fuerza superior y alcancemos al Creador. Cada atributo espiritual es percibido a través de José, a través de la Sefirá Yesod, a través de nuestra conexión. 

José es el justo, la base del mundo, porque sólo en la conexión, en Yesod,  en realidad, alcanzamos todos los estados espirituales. José, en nuestro trabajo, es una sensación necesaria y cercana: conexión en el grupo. En el punto de unidad, reconocemos la cualidad de José. 

La Torá nos habla de que los hermanos vendieron a José como esclavo. Aún no entienden esa propiedad porque son más elevados que él y aún no están familiarizados con la cualidad llamada José. Consideran a José un hermano menor y no quieren que sobresalga. 

Lo principal acerca de José es que él nos lleva a la unidad. José no tiene cualidades individuales propias; combina todas las cualidades en su esfuerzo por la conexión y a través de él, con el Creador. José es una propiedad común en la que los hermanos están incluidos y es revelada gracias al creciente deseo de recibir, es decir, el faraón. 

A partir de la cualidad de José, de Yesod, llega el sustento, la fuerza de vida y el poder del alcance. La revelación del faraón también ocurre a través de José. En el principio de la esclavitud en Egipto, el faraón fue amable y no se sentía esclavitud en absoluto. Al contrario, nos desarrollamos y todo con la ayuda de José. José es el principio de la revelación del bien y del mal en nuestra vida, él es más cercano a nosotros. 

La cualidad de José se comprende en la conexión. Por eso es llamado “todos”, combina todas las propiedades en sí mismo y se conecta con el Creador a través de ellas. Alcanzar a José es alcanzar la conexión, la esencia de nuestra conexión. Es el primer paso que nos saca de este mundo y nos guía hacia el alcance del Creador, el mundo espiritual superior. 

José es como un árbol que nos trae los frutos de la vida. Es la conexión con la raíz superior a partir de la cual, lo bueno fluye hacia el mundo. Comemos de ello, vivimos gracias a ello, nos reproducimos y multiplicamos. Es el lugar donde nos conectamos entre nosotros y con el Creador; es decir, el lugar donde abandonamos la sensación de este mundo material y entramos en el mundo espiritual. Todo esto se entiende en la cualidad de José, el grado más cercano a nosotros. 

Es sabido que para avanzar un paso, necesitamos conectarnos en la decena. José es llamado “todos” porque él combina todas las propiedades. Cada una de las diez personas tiene sus cualidades diferentes, pero si nos elevamos por encima de nosotros mismos, podemos estar juntos. Si nos elevamos por encima de nuestras diferencias egoístas, cada uno por encima de su ego, nos volvemos similares, iguales y podemos conectarnos para apoyarnos uno a otro. 

Esto se entiende cuando se alcanza la Sefirá Yesod, que es llamada “todo”. Cuando nos elevamos por encima de nuestro egoísmo y llegamos a fe por encima de la razón, a la unidad en la decena, una nueva cualidad espiritual que es común para todo se llama Creador. Nace del vínculo entre nosotros y está dicho: “¡Como si me hubieran construido!” 

Resulta que con nuestra unión, creamos al Creador; así se revela. El primer contacto con el Creador, con la fuerza superior, el mundo superior, ocurre en la cualidad de Yesod

Invitados distinguidos, Ushpizin, que llegan a la Sucá, organizan el entorno correcto para nosotros. Y José es el último en esta cadena como si fuera representante de Maljut.
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De la lección diaria de Cabalá 8/oct/20, “Sucot

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Sucot – el inicio de la construcción del alma

La fiesta de Sucot simboliza el inicio de la construcción del alma. El alma comienza a partir de la cualidad del Creador, la cualidad de Abraham, llamada Jesed, otorgamiento, un corazón abierto, todo lo que está dirigido a amar a los seres creados para su beneficio. 

Obviamente, es imposible llegar al propósito de la creación en esta forma porque la cualidad de Abraham aún no tiene la cualidad de la creación, el deseo de recibir, que debe estar presente en este proceso. Pues, es para lo que fue diseñada. 

Necesitamos corregirnos porque el propósito de la creación es llevar al hombre al grado del Creador, a adhesión y equivalencia con Él. La cualidad de Abraham no es suficiente para esto; necesitamos añadir la materia de la creación, el deseo de recibir. 

La cualidad de Abraham, Jesed, llena el espacio creado por el Creador. El Creador quiere ver a todos los seres creados conectados con amor y unidad, junto con Él. Pero, aún no existe la creación. La creación aparece hasta después del nacimiento de Isaac, el deseo de recibir que se une a la cualidad de otorgamiento de Abraham. 

Abraham e Isaac son opuestos. El resultado de su combinación tampoco es suficiente para llegar a la meta de la creación y completar la adhesión con el Creador, pero aún así es un gran paso y se acerca. Principalmente debido al sacrificio de Isaac, la acción principal hecha en esta cualidad, en el deseo de recibir, se le dedica el segundo día de Sucot.

Los patriarcas, Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, Aarón, José y David, no son personas, son las principales cualidades espirituales que existen en el sistema creado por el Creador con las que podemos corregir nuestra alma. 

Sin embargo, cada uno tiene que pasar por todos esos cambios dentro de sí mismo: primero anularse completamente ante la cualidad de Jesed, después despertar un poco la actitud crítica  y permitir que el deseo de recibir se revele. Después se empieza a combinar la cualidad de Abraham, Jesed, con la cualidad de Isaac, Gevurá, con fe por encima de la razón. 

Es decir, usamos nuestro deseo de recibir con el fin de establecer sobre ella el control del deseo de otorgar. Sólo así podemos trabajar con nuestro egoísmo. Cuando lo corregimos la línea media, Jacob, surgirá. 

¿Cómo nos aseguramos de que la línea izquierda en la decena obedezca a la línea derecha? Todos inclinan su cabeza y dejan que los otros sean más elevados. Competimos por anularnos más. El que esté más bajo ganará más y se elevará más. Es una competencia para usar más el deseo de recibir con el fin de otorgar.
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De la lección diaria de Cabalá 4/oct/20, “Sucot

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La fiesta de Sucot: Abraham, Isaac y Jacob

Jacob es el atributo espiritual más importante, por eso es llamado nuestro ancestro. Abraham simboliza otorgamiento desde el Creador e Isaac es la revelación del deseo de disfrutar en la creación. 

Jacob es la combinación de dos cualidades, dar y recibir, la línea derecha y la izquierda, gracias al trabajo interno del hombre. El hombre conecta esas dos líneas que vienen de arriba para lograr la similitud con el Creador. 

Hombre, Adam, significa similar (Domé) al Creador. Por lo tanto, Jacob es el más importante de los tres, porque esas son las cualidades reveladas dentro del hombre al grado de su similitud con el Creador. Por eso la propiedad de Jacob es llamada Tiferet –esplendor, belleza, honor- las propiedades del Creador reveladas en la creación. 

En este trabajo el hombre alcanza la espiritualidad. Se nos dan esas dos cualidades desde arriba, las inclinaciones buena y malvada. La buena viene del Creador a través de Abraham. La inclinación malvada revelada en la creación también viene del Creador que la creó. Y la combinación correcta de esas dos fuerzas se logra con el trabajo del hombre y nosotros debemos lograrla. 

La izquierda y la derecha no se cancelan entre sí, se enfatizan una a otra. Si existe la línea derecha, otorgamiento, está permitido despertar la línea izquierda, recepción. Y precisamente porque la línea izquierda es opuesta a la derecha, que ésta se incrementa y resalta. 

Por eso, Jacob incluye ambas líneas y las intensifica. El milagro del trabajo espiritual correcto es que las cualidades opuestas se enfatizan e incrementan incluso más, cada una enfatizando a la otra. 

Precisamente porque existe la fuerza de otorgamiento contra la fuerza de recepción y la fuerza de recepción contra la fuerza de otorgamiento, cada una se vuelve más intensa, más importante. Por eso la cualidad de Jacob es llamada Tiferet (esplendor) porque combina dos opuestos en uno. 

Cuando están correctamente combinadas y se mejoran una a otra en la línea media, se manifiestan en el hombre, no como una simple suma de las líneas derecha e izquierda, sino como una ilustración de sus opuestos y su gloria. 

En nuestro mundo, existe luz pura y oscuridad pura. Pero si mezclamos oscuridad con luz, obtenemos muchos tonos diferentes que no pueden ser distinguidos ni en la luz brillante ni en la oscuridad. 

Nuestra vida está basada en combinar las líneas izquierda y derecha. Si queremos revelar al Creador, necesitamos las dos fuerzas; otorgamiento y recepción. Al crear todas las combinaciones posibles de una con la otra ,en todas las formas, revelaremos la cualidad del Creador en relación a la cualidad de la creación. 

Abraham es el deseo de otorgar, Isaac es el deseo de recibir y Jacob es la combinación de ambos deseos. En combinación, las dos cualidades se mejoran y enfatizan mutuamente. Como resultado, las líneas derecha e izquierda son reveladas en Jacob 620 veces más fuerte de lo que eran antes de ser combinadas. 

Resulta que al combinar correctamente las fuerzas de recepción y otorgamiento, podemos sentir la fuerza de otorgamiento en contraste con la recepción, 620 veces más grande. En la línea media incrementamos la creación del Creador, a en un diminuto Kli, un solo punto negro en la luz blanca infinita, hasta la escala de toda la luz del infinito. Como está dicho “La oscuridad brillará como luz”. 

Por lo tanto, revelamos al Creador dentro de nuestro Kli y alcanzamos toda la luz del infinito. Pero el Kli comienza como un punto negro con un cambio muy pequeño en la luz.
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De la lección diaria de Cabalá 5/oct/20, “Sucot

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Simjat Torá (La Alegría de la Torá)

Mi nuevo articulo: «Simjat Torá (La Alegría de la Torá)«

“Sisu Ve Simju” (alégrense y regocíjense) es el himno informal de las fiestas de Simjat Torá (La Alegría de la Torá), una antigua costumbre que señala el día en el que se finaliza la lectura de las Parashot (porciones) de la Torá y se vuelve a comenzar del principio. Pero, ¿qué hay en el libro más popular de la historia humana, que nos hace estar alegres y en regocijo? ¿Riqueza? ¿Salud? ¿Familia? Y si no es eso, ¿con qué motivo nos da felicidad? Entonces ¿para qué sirve la Torá?

La Torá no es solo un elegante rollo de pergamino guardado en el Arón HaKodesh (armario sagrado), o un sinónimo del Pentateuco. Según la Sabiduría de la Cabalá, en la Torá se oculta una fuerza espiritual interior, una fuerza superior, o como lo llaman los cabalistas: “Luz”, que es la fuente de toda la abundancia del mundo.

El sagrado Ari abre su libro “Etz HaJaim” (Árbol de la vida) con las palabras: “Debes saber que antes de que hayan sido emanados los emanados y creados los creados, existía una Luz superior que llenaba toda la realidad”.

La “Luz” es la fuerza que precedió a la materia del universo en el Big Bang hace 14 billones de años, y se esparció en todas las direcciones.

Los cabalistas describen la Luz como una suerte de fuerza, una ley natural o cualidad que tiene la posibilidad de otorgar abundancia infinita. La Luz es una luz opuesta a nuestra naturaleza egoísta, que aspira solo a recibir más y más placer. Como resultado de la cualidad de la Luz de otorgar abundancia y generar vida, se crearon las galaxias, las estrellas y todo lo inerte a nuestro alrededor, las plantas y los animales; y finalmente también nosotros, los humanos, para otorgarnos todo el bien absoluto y eterno.

Aunque no somos conscientes de esto, nuestras vidas giran alrededor de la Luz. Nosotros la investigamos a través de los medios que tenemos al alcance, pero aun cuando hemos alcanzado la cima de la investigación científica mediante la Física moderna -y parecería que en cualquier momento lograremos revelar la esencia de la Luz-, descifrar el secreto de la vida y elevarnos a nuevas dimensiones, ocurre lo contrario: la luz tiene características que nuestra capacidad psicológica limitada no logra captar.

A comparación de los científicos, los cabalistas investigan las leyes de la creación y la realidad espiritual. Después de haber conseguido la abundancia absoluta y eterna, ellos nos describen la realidad que vivieron emotivamente: a cada momento, la Luz nos entrega la abundancia infinita; pero debido a que nuestras cualidades son opuestas a la cualidad de la Luz, no tenemos la capacidad de recibir ese placer de su parte.

Ellos nos explican que el hombre, por su naturaleza, actúa únicamente para disfrutar y complacerse, aun cuando lograr ese placer implica dañar a los demás, explotándolos o causándoles daño. “Todos los daños percibidos por el hombre provienen únicamente del recibimiento para sí mismo que está impreso en él” (Escritos de Baal HaSulam). Así fuimos creados, esa es nuestra naturaleza, y no tiene nada de malo. El problema comienza cuando la fuerza de otorgamiento y la fuerza de recepción chocan entre sí, y entonces comenzamos a sentir el mal…

Los cabalistas nos explican que hoy nos encontramos en un punto de transición a una nueva era de evolución humana.

Precisamente, ya estamos viviendo una realidad que conecta a toda la humanidad en un sistema único mundial. Un sistema cerrado en el que nos influimos unos a otros y estamos interconectados no solo a través de infinitas estaciones de transmisión y cables de comunicación, sino también a través de los corazones. Las leyes de otorgamiento activan este sistema de acuerdo a la misma cualidad de entrega de la Luz superior.

Vivimos en un mundo que se maneja según ciertas leyes que no comprendemos. Para conocer esas leyes, actuar de acuerdo a ellas y ser capaces de disfrutar de una mejor vida, debemos revelar nuevos sentidos en nosotros y desarrollar las mismas cualidades semejantes a la Luz. Mientras sigamos aferrándonos a nuestras cualidades egoístas, existe una colisión frontal incesante entre las fuerzas opuestas, o dicho de otro modo, nos hallamos en una crisis.

El camino a la solución de la crisis fue trazado para nosotros por los grandes cabalistas a lo largo de las generaciones, mediante un método serio y factible, el método de la conexión de la Sabiduría de la Cabalá.

En todos sus escritos ellos manifiestan, ya sea explícita u ocultamente, que la condición esencial para el avance es reforzar la unión entre nosotros. Si solo cambiamos nuestra naturaleza egoísta de amor propio a amor al prójimo, y en vez de odiar, amamos, en vez de alejarnos, nos acercamos y nos conectamos, podremos experimentar un placer infinito, tal como es la Luz. La fuerza para cambiar los fundamentos de nuestra naturaleza se forma únicamente mediante la Luz que está encubierta en los escritos de los cabalistas.

Mediante intentos por sentirnos uno, como una sola fuerza, se despierta un punto de contacto mínimo con la Luz superior, con la fuerza de la “Torá”. Así comenzamos a llenarnos de sensación de vida. Como una fogata que da calor a los que están sentados a su alrededor, así ilumina y da calor a los corazones la conexión entre nosotros. Pero a fin de continuar avivando las llamas, debemos renunciar a otras partes egoístas y echarlas al fuego. Solo cuando eliminemos gradualmente esas partes ocultas que hay en nosotros, que nos exigen el beneficio propio, llegaremos a la totalidad del amor entre nosotros, a la Luz de la Torá, como está escrito: “Ama a tu prójimo como a ti mismo, es la ley general que hay en la Torá”.

A esta altura basta con que nos esforcemos por unir nuestros pequeños deseos en un solo deseo común.

De acuerdo a la potencia de la conexión entre nosotros, aumentará la influencia de la Luz sobre nosotros, y en vez de obligarnos a conectarnos mediante problemas y crisis, la Luz simplemente iluminará por delante y nos atraerá hacia ella como hacia algo brillante. El cambio está en nuestras manos. En la medida que nuestras relaciones sean mejores y más consideradas, la Luz superior influirá sobre nosotros y nos convertiremos en “Adán” (hombre), relativo a “Adamé La´Eliyon” (semejante al Superior, Isaías 14:14). Entonces comenzaremos a vivir una vida eterna, y a sentir dimensiones que están por encima del límite del tiempo, espacio y movimiento, como las propias cualidades de la Luz. La conexión entre nosotros nos da vida, y toda actitud mutua positiva de nuestra parte engendra la alegría de la Torá.

Precisamente hoy en día, a diferencia de los años en los que vivimos en la diáspora, somos capaces de alcanzar una alegría inmensa. No solo como resultado de las Akafot (rondas) alrededor de la tarima del libro de la Torá, sino una alegría genuina que proviene de la conexión con la fuente de la Luz superior: la “Torá”.

“La Torá es Luz y quien se dedica a la Torá consigue la Luz superior”.

El Libro del Zóhar

La Luz de la Torá es la fuerza que nos reforma, que nos devuelve de la separación a la conexión. Es la fuerza que nos forma como pueblo, nos llena de calidez y amor, nos eleva a una vida eterna y plena y nos promete alegría. “La parte que tiene cada uno de Israel dentro de la Torá es ‘su propio libro de la Torá´, y cada uno con su parte y su libro se incluyen juntos y así la Torá consigue la plenitud, y se mitigan todos los juicios del mundo. Y cuando se incluyen todos juntos, se forma la alegría, la alegría de la Torá: Simjat Torá” (Likutey Halajot).

El secreto del éxito de Abraham

La propiedad de la misericordia, Jesed, fue el secreto de la exitosa difusión de la sabiduría de Abraham con respecto al Creador, porque el amor abre el mundo entero para el hombre.

Por eso, Abraham logró explicar a los babilonios lo que hay que hacer en esta vida para ascender al nivel del Creador. Los que lo oyeron lo siguieron, pero Abraham quería salvar a todos. Ahora debemos continuar la obra de Abraham.

Estamos obligados a abrirnos a todos, de la misma manera que lo hizo Abraham y hablarles del propósito de la vida, el propósito de la creación, de la corrección que el hombre debe hacer. Ese fue el inicio de la corrección del hombre, del mundo, que Abraham logró. Tenemos que seguir su camino.

Esto será misericordia porque explicaremos a todos, que existe la oportunidad de vivir para siempre, de alcanzar perfección, salud y sabiduría, todo lo que pudieron desear, tener todas las bendiciones. Todo inicia con la cualidad de Jesed, misericordia. Esta es la primera corrección del deseo de disfrutar.

Todos deben saber para qué existimos, a qué forma debemos llegar y cómo buscar para que pasen todos los golpes que ahora sentimos.
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De la lección diaria de Cabalá 3/oct/20, «Sucot»

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Sucot: el inicio de la construcción del alma

El festival de Sucot simboliza el inicio de la construcción de la vasija del alma. El Creador creó el deseo de recibir y existía en el otorgamiento total. Pero este estado fue sostenido por el poder del Creador, desde arriba. El sistema se llamó Adam HaRishón, alma.

Pero luego, para darle a Adam la oportunidad de crecer, volverse independiente y entender dónde está, el Creador rompió la vasija, el alma común. Se le llama; pecado de Adam en el Árbol del Conocimiento, pues el enorme deseo egoísta fue revelado y hasta hoy existimos en él.

Todo sucedió como con los rompecabezas. Primero, se tiene una pintura, se corta en muchos pedazos para que los niños jueguen y vuelvan a armarlo. El Creador, a propósito, nos llevó a pecar con el Árbol del Conocimiento, para que la serpiente, nuestro terrible deseo de recibir, se revelara. Y durante 6,000 años, debemos corregir Maljut organizar las cualidades de las Sefirot en él: Jesed, Gvura, Tifferet, Netzaj, Hod y Yesod.

Ahora empieza la etapa final de este período. Nuestra Sucá tiene un aspecto muy simbólico, porque, prácticamente por primera vez, comenzamos a trabajar como la última generación. Empieza el proceso de corrección final.

Las piezas del rompecabezas, que cada uno representa, comienzan a acercarse. Debemos hacer con ellas una forma humana, para que todos nuestros deseos se unan y se vuelvan como el Creador. Hay una pequeña pieza de este rompecabezas en cada uno de nosotros. Sólo necesitamos reunirnos en decenas y de decenas en cientos y en miles, como explica la Torá. Y así trataremos de construir, con nosotros mismos, la forma del hombre, Adam, semejante (Dome) al Creador.

Este edificio comienza con los materiales más simples, los deseos más ligeros de nuestra alma. Así se construye una Sucá con «desechos» que se separan de la «comida». La comida es lo que le gusta instintivamente a nuestro deseo de recibir. Los deshechos los rechazamos naturalmente.

Al conectarnos, queremos descubrir cuáles son los desperdicios en relación con nuestra conexión, para ponerlos sobre nuestra cabeza y aumentar su importancia por encima de los pensamientos y deseos que nos alejan de los demás y nos impiden conectarnos.

Necesitamos conectarnos y convertirnos en un solo hombre. Esta es la corrección de la humanidad, debe comenzar ahora, durante la pandemia. Con este y otros eventos que se revelarán desde arriba, el Creador nos empuja a actuar, nos muestra dónde podemos empezar a armar este rompecabezas.

Cabalá se ocupa de la ejecución práctica del programa de creación y su corrección. Y ahora estamos en las primeras etapas de esa corrección. Ya pasamos las etapas de Selijot, Rosh HaShaná y Yom Kipur y ahora entramos en la fiesta de Sucot.

Sucot representa las correcciones que debemos hacer dentro de nosotros mismos, en nuestro deseo. El Creador sólo creó el deseo. En este deseo, sentimos este mundo como si existiera, sentimos la realidad y a nosotros mismos. Pero todo está sólo dentro de nuestro deseo de recibir.

Necesitamos corregirnos para que nos veamos como un solo hombre. El deseo similar al Creador se llama Adam, hombre y en él, revelaremos al Creador que viene a abrazarnos y a fusionarse con nosotros. Todo inicia en la Sucá, al construir nuestra conexión con la Luz de Jasadim. Aún no es una conexión real, sólo nos acerca.

El coronavirus muestra exactamente que no podemos acercarnos a los demás. Si nos acercamos con nuestros deseos egoístas, nos traemos enfermedades y daños. Es un ejemplo vivo de nuestra mala relación.

Por eso, debemos tratar de organizarnos, tanto material como espiritualmente, para que la humanidad comprenda qué necesitamos desarrollar y cómo corregirnos a nosotros mismos y a nuestro mundo. Todas las fuerzas, todas las condiciones presentes en el mundo están diseñadas para empujarnos y podamos elevarnos al primer grado espiritual.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 2/oct/20, «Sucot»

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Las puertas de la corrección final están abiertas

Estamos en la última generación, es decir, estamos en la etapa final de la corrección. Estamos justo en la puerta de entrada que abre este período, es la recta final hacia el fin de la corrección.

No sabemos cuánto tiempo llevará ni qué estados tendremos que atravesar. Pero una cosa está clara, ya entramos en la fase final de corrección y debemos corregirnos totalmente.

Hablamos mucho con mi maestro Rabash de ese futuro próximo. Pero hoy, ya pasó de ser futuro a ser una realidad cotidiana. Debemos conectarnos y descubrir las nuevas propiedades dentro de esta conexión, porque ya serán espirituales.

Con estas cualidades espirituales, debemos construir el Partzuf espiritual, el techo de la Sucá, es decir, la pantalla y las paredes de la estructura general del alma. Por eso, es necesario reunirnos y unir a todas las decenas, todos los pequeños Partzufim, cada uno está construido como una pequeña Sucá. Una vez armado el rompecabezas, conectaremos todo el deseo de disfrutar y lo convertiremos en otorgamiento.

Estoy muy contento y conmovido de que estemos en este proceso, ¿Quién hubiera pensado que tendríamos tanta suerte de llegar? Aún no podemos apreciar lo que sucede.

Para ascender a la siguiente etapa de unidad, necesitas abrir tu corazón. Cada nuevo paso comienza con abrir un poco más nuestro corazón, sentir que estoy obligado a abrirme aún más a la conexión con los amigos. No puedo hacerlo y me duele, rezo y así empieza el progreso.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 2/oct/20, «Sucot«

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Las fiestas judías son revelaciones de las leyes de la naturaleza

Pregunta: Parece que las fiestas de otoño, que se denominan fiestas judías, en realidad son fiestas mundiales. Especialmente ahora durante el coronavirus, lo empiezo a entender cada vez más.

Rosh HaShanah (inicio de año) simboliza el descubrimiento de la ley del amor y el otorgamiento. Es el punto de partida de la humanidad y es donde comienza la cuenta del tiempo, ¿por qué no es una fiesta mundial? ¿por qué se llaman fiestas judías de otoño?

Respuesta: Estas fiestas no se aplican particularmente a los judíos. Son días festivos cósmicos que se refieren a la fuerza superior que gobierna nuestro mundo, cuando entra en nuevas etapas de su influencia sobre nosotros.

Pregunta: ¿Qué requiere de nosotros este nuevo año?

Respuesta: Debemos cambiar, adaptarnos a la naturaleza y no destruirnos unos a otros. Debemos dejar de ser controlados por nuestro ego como pequeños animales. ¿Te imaginas si el mundo animal fuera tan egoísta como nosotros? Ya nos hubieran acabado ellos; todo habría sido devorado. Por eso sólo los humanos lo tienen. El hombre lo consume todo poco a poco. ¡Estamos en un callejón sin salida! ¡Debemos entender que nuestro ego es maligno!

Este año es un punto de inflexión. Espero que nos demos cuenta de nuestra naturaleza malvada y deseemos cambiarla.

Pregunta: ¿Es su deseo para toda la humanidad? ¿Qué entienda su naturaleza maligna?

Respuesta: Sí, este es mi deseo para el nuevo año.

Pregunta: ¿No es un deseo habitual, que todo esté bien, que haya suficiente de todo en casa, que todos estén sanos?

Respuesta: No, no hay necesidad de desear eso porque de todos modos no sucederá. ¿Qué sentido tienen todos esos sueños imposibles, sufrimiento, etc.?

Pregunta: ¿Cree que será malo?

Respuesta: Será malo, pero lo principal es que nos demos cuenta rápidamente de que la causa de este mal está en nosotros. ¡Exclusivamente en nosotros! Y además de encontrar la causa, poder corregirla y transformarla en lo contrario. La humanidad no necesita nada más.

Pregunta: ¿Cree que es factible hacerlo este año?

Respuesta: Si no lo entendemos habrá gran sufrimiento, sin precedentes. Es mejor hacerlo rápido. Porque cuando llega un período de sufrimiento, no puedes detenerlo. Viene por muchos años y trae con él destrucción y cataclismos, tanto ecológicos como sociales, con pandemias, etc. sería simplemente terrible.

Pregunta: Digamos que escuché la amenaza de que el sufrimiento podría ser grande, ¿Qué hago ahora?

Respuesta: Diles a todos que podemos evitarlo y cómo hacerlo. Sólo se puede lograr con buenas conexiones entre nosotros. Así como la gente se une, como animales pequeños, en tiempos de gran sufrimiento, eso es lo que tenemos que hacer ahora.

Pregunta: Pensamientos cálidos y amables, acercarnos unos a otros, conexión y unidad, ¿esto es lo que debería ser?

Respuesta: Si. Si no es por el bien, será para evitar el mal, pero tenemos que hacerlo.

Pregunta: La siguiente fiesta es Yom Kippur (Día de la Expiación), ¿Qué significa para el mundo?

Respuesta: Para el mundo, el Día de la Expiación es una manifestación del gran mal en su interior, que nos hace sentir totalmente impotentes. No podemos hacer nada, sólo pedir a la fuerza superior que nos ayude a comprender, que nos ayude a afrontar nuestro ego interior.

Pues, no hay nada externo. Todo lo que existe en el mundo es solo un eco de lo que sucede dentro de nosotros.

Pregunta: Entonces, ¿ya estoy revelando el mal dentro de mí? ¿revelo que es lo más terrible? ¿Qué debo pedir?

Respuesta: Renuncio, no deseo usarlo. Este es el significado del Día de la Expiación (Yom Kippur). Es decir, no uso ninguno de mis deseos egoístas. ¡Ninguno! Los restrinjo. Externamente se define como las cinco prohibiciones.

Pregunta: ¿Qué lograría si lo hiciera?

Respuesta: Dejas de trabajar con tu ego. Y puedes empezar a construir tu actitud hacia el mundo desde el ángulo de la bondad y la conexión. Esto se representa al construir una cabaña.

Pregunta: Luego llegamos a la tercera fiesta de otoño, Sucot ¿Qué significa construir una choza llamada Sucá?

Respuesta: Se llama “Suata Shalom”, cabaña de paz. Representa la pantalla, es decir, la fuerza anti-egoísta que nos cubre a todos, a toda la humanidad. Es lo que necesitamos construir. Podemos escondernos bajo esta fuerza. Podemos unirnos y vivir así.

Es todo lo que necesitamos hacer para el nuevo año. Si pasamos por estos estados, estaremos preparados para el nuevo desarrollo, que es el año nuevo. Este desarrollo nos lleva a la unión total de toda la humanidad bajo un manto mundial.

Pregunta: Si sucede, ¿no deberíamos temer ni al virus ni a nada?

Respuesta: El virus desaparecerá tan pronto como queramos empezar a hacerlo.
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De Kabtv «Noticias con Michael Laitman» 14/sep/20

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Por qué se necesita cuidado para construir una Sucá adecuada

Mi nuevo articulo: «Por qué se necesita cuidado para construir una Sucá adecuada«

Sucot [la fiesta de los Tabernáculos] es una de las festividades judías más orientadas a la familia. Para quienes la siguen, es una experiencia especial sentarse dentro de la Sucá [cabaña festiva] y juntos comer, cantar y celebrar la reunión familiar.

Pero Sucot también tiene un profundo significado espiritual y debido a la instrucción de cierre por el coronavirus, parece que nuestra renuencia a observar el nivel espiritual nos hace, en cierto sentido, “indignos” de celebrarlo como estamos acostumbrados. El significado espiritual de Sucot tiene que ver con la calidad de nuestras relaciones.

Como todas festividades judías, Sucot simboliza una fase en nuestra transición, de seres inclinados a la singularidad a seres que practican y defienden la solidaridad.

El pueblo de Israel “inauguró” su nacionalidad cuando se comprometió a amarse “como un hombre con un corazón”. Las fiestas judías detallan el proceso para lograr esa meta.

Según la tradición, el Secaj, techo de la Sucá, debe hacerse con desechos del granero y la bodega. Este desperdicio, lo que tiramos, simboliza valores que calificamos como menos esenciales para nuestro éxito en la vida, para nuestra singularidad, es decir, valores pro sociales. Rasgos como generosidad, cariño, empatía, solidaridad, responsabilidad mutua y otros similares que posibilitan la vida social, generalmente ocupan el último lugar en nuestra lista de prioridades, después de haber satisfecho nuestras ambiciones personales, que nunca se logra. Sin embargo, para la solidaridad, para crear una sociedad sólida y sostenible, son los más importantes.

Hacer el Secaj de esos elementos generalmente descartados, significa que invertimos nuestros valores y nos transformamos de individuos egocéntricos en gente afectiva y empática. Poner estos valores sobre nuestra cabeza, por así decirlo, representa la inversión de nuestros valores.

Parece que estos ideales son precisamente lo que necesitamos para mitigar la rabia extendida por la sociedad. Quizás si adoptamos estos valores en nuestra vida durante el año, no tendríamos que celebrar Sucot sólo con nuestra familia cercana.

Deseo que todos adoptemos estos valores de Sucot para que, todos juntospodamos hacer para nosotros un mundo mejor, un futuro más seguro y una vida más feliz.

Una Sucá de paz para el mundo

Mi nueva publicación: «Una Sucá de paz para el mundo«

Esta es una temporada de festividades judías para no olvidar. La celebración de Sucot de este año, se caracterizará por las restricciones en la forma en que se celebra, debido a la pandemia. Las tradicionales reuniones extendidas y la hospitalidad tendrán que esperar. ¿Por qué los acontecimientos se desarrollan así? Para que reflexionemos y nos demos cuenta de que nuestra situación con la pandemia no es un castigo, sino una llamada de atención para escudriñar el estado de odio y división entre nosotros. Al mantenernos físicamente separados, la naturaleza trata de revertir nuestro estado de separación y acercar nuestros corazones, para construir una verdadera Sucá de amor y unidad que cubra a la humanidad, para un buen futuro.

La fiesta de Sucot (Fiesta de los Tabernáculos) se considera una celebración alegre. Este año no hay razón para sentirnos diferente, pues se nos da una gran oportunidad para analizar el mal trato que nos damos y corregirlo. Para ello, se debe hacer un profundo examen de conciencia. Es similar a necesitar un diagnóstico preciso antes de recibir la medicina adecuada para recuperarse por completo de una enfermedad.

Estamos acostumbrados a vivir en una cómoda asociación con nuestro ego. Con toda honestidad, no podemos jugar a ser víctimas, como corderos inocentes en el matadero ni a que estamos de mala gana bajo el control de nuestras acciones egoístas hacia los demás, como si no tuviéramos voz ni libre albedrío. Nuestro comportamiento egoísta es intencional y satisface nuestros intereses egoístas, sin importar que hayan sido en detrimento de quienes nos rodean. Por eso, la naturaleza nos dice que no somos dignos de estar juntos en una Sucá común ni dar la bienvenida a nuestros Ushpizin (invitados) hasta que corrijamos la forma en que nos relacionamos. El virus nos enseña que, en nuestro mundo interdependiente, la supervivencia de la civilización está en riesgo, si no consideramos como objetivo principal la cooperación en beneficio mutuo.

Según la sabiduría de la Cabalá, la humanidad está entrando en una etapa de desarrollo llamada “La última generación“. Es un proceso de cambio gradual, en el que se debe construir una nueva sociedad, cuyo funcionamiento corresponda y se armonice con las leyes de la naturaleza. Es decir, que esté en conexión y equilibrio con la naturaleza. Esta nueva sociedad debe funcionar correctamente para alcanzar el estado de equilibrio. Este período de transición, da entrada para que la primera generación comience a sentir amor verdadero por los demás. Sin embargo, hasta que se alcance ese estado, el estado opuesto se revela ante nuestros ojos: uno de actitudes y acciones explotadoras e imprudentes. Este desagradable estado de separación se nos revela para que nos observemos y veamos el daño que causamos y pidamos a la fuerza superior que controla la realidad, ayuda para corregirnos.

Sucot simboliza el hermoso proceso de cambio interno en nuestros atributos egoístas, en el cual tomamos el “desperdicio del granero y la bodega”, elementos que representan la cualidad del amor por los demás y que nos parece que no tienen valor. Los levantamos sobre nuestra cabeza, como los atributos más preciados e importantes que existen, como un techo que nos protege del sol ardiente. Sucot es un llamado a salir de nuestro cómodo “hogar” egoísta, es decir, del amor propio y a construir una nueva estructura, una Sucá, como símbolo del nuevo mundo que podemos crear, si adquirimos las cualidades de otorgamiento y hermandad.

Por lo tanto, el verdadero significado de esta fiesta es construir una nueva realidad de comprensión y apoyo mutuos, una Sucá de paz, con la fuerza positiva que generamos en nuestra unidad. Nosotros, el pueblo judío, debemos ser ejemplo de cohesión y guiar el camino para que otros lo sigan, reunir al mundo entero bajo un gran techo de paja, donde estaremos unidos como uno. Cuando esto suceda, la morada temporal de la Sucá será el espacio común que, dentro de nuestro corazón, hacemos para los demás. Y así, aseguramos para la humanidad una vida sana y una convivencia feliz bajo un techo global.
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