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Extractos del libro que tengo en preparación: Una Guía para El Libro del Zohar.

El Libro del Zohar es la corona de la ciencia de la Cabalá. No es una coincidencia que ocupe un lugar preponderante dentro del legado del patrimonio de la humanidad. Y no es por casualidad que despierte tanto interés y hasta temor. Dentro de este libro se halla un magnífico obsequio que recibimos directamente del Creador. Es una fuerza prodigiosa que ha sido dispuesta para llevarnos al bienestar, la eternidad y la perfección. 

Precisamente por esta razón este libro se revela hoy en día en que la humanidad entera se encuentra en un momento crucial de su desarrollo. Ningún otro libro (ni siquiera los libros cabalísticos cuyo propósito es elevarnos hasta el mundo superior) se puede equiparar con El Libro del Zohar, en lo que toca a su poder de influencia, pues compromete, captura y atrae al lector a tal grado que éste desea volver a sumergirse en su lectura, dejarse llevar por su influencia, una y otra vez.

Para el lector que ya ha estudiado su contenido, se convierte en una fuente de fortaleza y de vida. Este libro revela los secretos, tanto de los mundos superiores como de este mundo, que no han sido aún develados con nuestros métodos científicos. Con la ayuda del Libro del Zohar, podemos entender lo que está sucediendo en nuestro interior, revelar una nueva vida y unirnos con la fuente perfecta de la plenitud y el bienestar.

El propósito de este libro es preparar al lector para el estudio del Libro del Zohar. Cómo su título lo indica, La Guía para el Libro del Zohar, es para ser estudiada en forma independiente, como un instructivo para la lectura del Libro del Zohar, y no requiere de un conocimiento previo de la sabiduría de la Cabalá.

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Excavando el túnel por los dos lados

Del artículo de Rabash: ¿Quién es el que hace la oración?: Una persona tiene que decir: “Si no soy yo, quién me va a ayudar, y si no es ahora, ¿cuándo?” Por lo tanto, está prohibido parar ni por un instante, y no podemos esperar un momento más apropiado que el de ahora para comenzar a participar en el trabajo espiritual.

Esto significa que siempre debemos estar dispuestos a dirigirnos al Creador con una petición y, aclararla y perfeccionarla constantemente, hasta que reciba una respuesta.

Sin embargo, después de realizar una acción, uno debe creer que no fue él mismo quien llamó al Creador, sino al revés, el Creador le citó a él. Y la razón de la cercanía entre ellos viene del Creador y no del hombre. Por lo tanto, antes de rezar, uno debe primero dar gracias al Creador por haberle convocado con el fin de traerlo más cerca de Él.

De esta manera, nos colocamos, directamente, a lo largo de la línea, donde la Luz se extiende hacia nosotros en todos sus niveles, y (si soy capaz de recordarlo) entiendo, siento y me aferro a la idea de que el despertar espiritual viene a mí desde el Creador; esto significa que ya tengo una conexión inicial. Con la ayuda de este despertar espiritual inicial del Creador, puedo apelar de nuevo a Él con mi propia petición.

Agradecer a la Fuerza Superior el despertar que me ha enviado significa entrar en un primer contacto con Ella, eligiendo la única dirección correcta hacia el Creador, esto es, todas las direcciones, “360 grados.”  Elegir esta dirección es la primera acción que podemos llevar a cabo.

Esto es similar a la parábola del hijo del rey, que excavó un túnel bajo la casa de su padre con el fin de tomar una libra de oro de su progenitor. Este túnel tenía dos entradas (desde el interior y desde el exterior) porque el padre, a su vez, también estaba excavando  el túnel hacia el hijo con el deseo de darle la moneda lo antes posible. 

En otras palabras, el Creador nos da primero un despertar, y una oración nace dentro de nosotros. Sin embargo, esta oración no ha de ser una simple petición; un deseo real ha de revelarse en nosotros y, en respuesta a este deseo, se nos dará la fuerza de otorgamiento desde lo Alto.

(De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 28 de julio 2010 sobre el Artículo, ¿Quién es el  que hace la oración?)

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Lección diaria de Cabalá del 1 de agosto de 2010

Rabash, Shlavei HaSulam, El asunto de la raíz y la rama

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El Libro del Zohar, Capítulo, Lej Leja (Vete por ti) Ítem 240

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Rav Yehuda Ashlag, Talmud Eser Sefirot, Vol. 6, Parte 15, Ítem 5, Lección 4

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Rav Yehuda Ashlag, Introducción al Libro, Panim Meirot uMasbirot, Ítem 3, Lección 4

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Aviso Espiritual

Hemos sido creados a partir del material de “el deseo de disfrutar”. Por lo tanto, necesitamos energía en forma de «placer» con el fin de realizar cualquier acción física o mental. En otras palabras, nada se mueve en nuestro mundo sin un estímulo egoísta. Consciente o inconscientemente, sopesamos todo en nuestro “deseo de disfrutar”, y en las evaluaciones de este deseo cada cosa adquiere “sus propias” cualidades: color, peso, altura y distancia.

 Con el fin de tener éxito en este mundo, necesitamos tener la escala adecuada de valores, o en otras palabras, la correcta puesta a punto de “el deseo de disfrutar”. Esto es lo que enseñamos a nuestros hijos: a esforzarse por las cosas buenas y evitar las cosas perjudiciales. Distanciarse del mal significa no dedicar tu energía a trabajar para él.

Sin embargo, no hay ninguna motivación, en nuestro “deseo de disfrutar”, por llegar a lo espiritual, es decir, “el deseo de otorgar“. Después de todo, el mundo espiritual es opuesto a mí; es el deseo de otorgar en lugar del de recibir placer. Este atributo no existe, en absoluto, en mí. Por lo tanto, no soy capaz de sentir el mundo espiritual. Sólo puedo “ver”  lo que evalúo, como más o menos valioso, en “el deseo de disfrutar” y lo catalogo como algo cercano e importante para mí o distante e insignificante.

En la espiritualidad, “en la cualidad es el otorgamiento” todos los criterios, pensamientos y acciones se basan únicamente en el otorgamiento. Sin embargo, “mi deseo de disfrutar” no entiende qué es eso. El otorgamiento pasa a través de mí como una iluminación invisible, que no puedo sentir. Mundos y acciones enteras se llevan a cabo cerca de mí, y yo no las detecto en mi “deseo de disfrutar”, al igual que un animal no entiende las sensaciones de un ser humano.

¿Qué puedo hacer si fui creado de esta manera? ¡Todos los mundos y lo más importante El que me controla, El Creador mismo, pasan inadvertidos para mí! Para poder sentirlos, tengo que empezar a valorar “la cualidad de otorgamiento”.

Por eso se nos ha dado el medio ambiente: los libros de Cabalá, el maestro, y los amigos. Dicho medio ambiente va instalando en mí la importancia del otorgamiento. Aunque yo, personalmente, no opino de esta manera, ellos me cuentan que es así, y  su opinión es importante para mí. He sido creado para absorber la influencia del medio ambiente, y lo que es importante para las personas que me rodean se convierte en importante para mí.

Así pues, aun el otorgamiento, que no tiene ningún valor para mí, empieza a ser importante si todos hablan de él. Se convierte en importante en mi “deseo de disfrutar”, como una buena adquisición. Estoy dispuesto a esforzarme por atraer la Luz Superior que me lleva hacia “el deseo de otorgar” porque esto es importante para mi “deseo de disfrutar”. En la Cabalá esto se llama el trabajo espiritual de uno mismo, Lo Lishma.

Sin embargo, la Luz Superior que atraigo me cambia y sustituye “el deseo de disfrutar” por “el deseo de dar placer” (de Lo Lishma a Lishma). Es entonces cuando entro en la percepción del Mundo Superior. 

 (De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 30 de julio 2010.)

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Los cabalistas acerca de la esencia de la sabiduría de la Cabalá – Parte 10

Queridos amigos, hagan sus preguntas acerca de estos pasajes de las escrituras de los grandes cabalistas. Prometo darles respuesta. Los comentarios en paréntesis son míos.

La realidad que contiene la sabiduría de la Cabalá.

La vida (sentir la existencia propia) de cualquier objeto espiritual está determinada por la medida de su alcance (del Creador, el atributo del otorgamiento y el amor, esto es, la conexión con todo el universo).

– Baal HaSulam, Pri Jajam, Igrot (Cartas), Número 17

Es un gran error pensar, que la lengua de la Cabalá (como otros lenguajes místicos) utiliza nombres abstractos (infundados), sino que al contrario, ella sólo toca temas reales (claramente percibido y alcanzado en su totalidad, hasta el mismo origen de todos los nombres, El Creador)….

Y esta es nuestra ley (cabalística), lo que no alcanzamos (claramente en la mente y en las sensaciones, por lo menos como percibimos nuestro mundo), no lo definiremos con un nombre (no le asignamos definiciones puesto que carecemos de un alcance preciso de sus cualidades) .

Baal HaSulam, La enseñanza de la sabiduría de la Cabalá y su esencia.

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Pregunta: ¿Cómo aprende una persona a elevar una plegaria (hacer una petición al Creador) correctamente?

Respuesta: Todo el trabajo de una persona tiene que apuntar a saber cómo responder correctamente al Creador cuando la Luz Superior lo afecta.

Yo estoy separado del Creador por cinco fases (cinco mundos) de la emanación de la Luz (0-1-2-3-4) y comienzo a recibir impresiones de ella en la última, cuarta fase, en donde puedo comprender “cómo y qué”. Pero, si no he llegado a la cuarta fase, aún no entiendo que mi despertar proviene del Creador y no tengo reciprocidad con una petición.

A pesar de que nuestro punto en el corazón (un deseo por alcanzar algo más grande, espiritual) se haya despertado, aún no entendemos hacia dónde nos dirigimos, lo que tenemos qué hacer y Quién está llamándonos. Sencillamente empezamos a buscar el propósito y la causa de nuestra vida.

En otras palabras, lo que realmente se despierta es una pregunta acerca del Creador, pero la persona aún no toma consciencia. Cuando empieza a estudiar la ciencia de la Cabalá empieza a ver más claramente sobre qué o más bien sobre Quién está preguntando. La persona descubre que hay Alguien que lo despierta y que quiere que la persona misma le responda a Él.

Solamente hay dos: el Creador y la criatura. El mundo tal como lo vemos, parece ser de una cierta forma para ayudarnos a proyectarnos de regreso al Creador. Está escrito, “Todo el mundo fue creado para ayudarme, y yo fui creado para servir al Creador”. El teatro que se encuentra frente a nuestros ojos, que llamamos “nuestro mundo”, fue creado para ayudarnos a enfocar nuestra percepción y reacción para hallar al Director de todo el espectáculo.

A la larga, cuando en medio de toda esta confusión y desconcierto, nos enfocamos en Él, descubrimos la dirección correcta y aprendemos cómo comunicarnos correctamente con Él. Descubrimos que nuestra petición debe ser (su fuerza, concentración y contenido) para que merezca una respuesta. Por lo tanto, no debemos descuidar el mundo, particularmente el entorno inmediato, los estudios y los amigos en el grupo. Debemos emplear cada momento de nuestras vidas para discernir mejor la punta de la raíz desde donde llega el llamado del Creador y a través de este “portal” enviar una respuesta de regreso.

Si soy capaz de organizar mi plegaria (la petición al Creador) correctamente, desde abajo hacia arriba, entenderé que todo tiene su propósito en el mundo sin el cual no podría establecer contacto con el Creador.

(De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 28 de Julio 2010, ¿Quién es Aquel que origina la plegaria?)

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