Una persona pasa por varias etapas en su actitud hacia la naturaleza de la recepción y la naturaleza del otorgamiento. Necesitamos esforzarnos por entender dónde estamos. Por supuesto, esto está oculto para nosotros, pero gradualmente podemos desarrollar un sentimiento al respecto.
Al realizar determinadas acciones, debes tener claro para quién, con qué propósito y por qué lo estás haciendo. Poco a poco, desarrollarás una conciencia precisa de tus acciones, ya sea que estés avanzando y progresando o no.
En general, debemos llegar a un estado donde lo que hacemos no sea para nosotros mismos, sino para el Creador.
Esta acumulación gradual de nuestros esfuerzos, intenciones, pedidos,cualidades; suceden y desplazan nuestro egoísmo, nos permite actuar para el Creador. Ese es el trabajo de Lishmá.