¿Qué deseo adicional podemos obtener de la sociedad?

Podemos obtener un deseo adicional de Divinidad de la sociedad. Este es todo el asunto de la fragmentación del alma en muchas partes. Si el alma colectiva no se hubiera dividido, no seríamos capaces de determinar nada. En su estado original, el alma es una vasija llena de Luz, completamente sellada, de donde todo proviene de arriba: Reshimot (registros), luces y deseos. Cuando la Luz se va, la vasija permanece como está, pero sin Luz ni deseo. Caería y se corrompería incluso como una sola parte. Entonces la Luz regresaría, despertaría a la vasija y haría que comenzará a moverse.

 

Sin embargo, la división del alma colectiva en muchas partes nos permite (a nuestro propio nivel y no por encima de él) realizar un acto de libre elección. Como la acción se realiza a nuestro nivel, podemos tomar deseos adicionales de otras partes; es decir, podemos inspirarnos en ellas. Es imposible tomar el deseo original de otras partes.

 

No determinamos el significado del “yo” ni las respuestas a las preguntas: “¿Quién soy yo?”, “¿Qué soy yo?” y “¿Cómo me otorga el Creador?”. Estas son la vasija. No podemos cambiar el contenido de la vasija ni determinar la luz que entrará en ella. La Luz dentro de la vasija determina nuestro estado, pensamientos y deseos. La única elección libre que tenemos es ser inspirados por la vasija adyacente, porque estamos conectados en la raíz. Si no estuviéramos conectados allí, sería imposible ser inspirados por un amigo.

 

Dos vasijas que estaban conectadas en la raíz se separaron cuando descendieron al mundo corpóreo. Cuando buscan conectarse realizan un acto de unificación, similar a su conexión en la raíz. Aparentemente unen los dos deseos en uno solo. Si uno recibe de un amigo un deseo que en apariencia está corregido (un anhelo de espiritualidad, un deseo por el Creador), con independencia de cuán corregido esté, es como si conectara las dos vasijas arriba.

 

Esta es la única acción que se nos da como libre elección y, como resultado, creamos dos vasijas dentro de nosotros y también recibimos el deseo del amigo. Entonces atraemos luz de Arriba que pertenece a ambas almas. De esta manera, es posible integrar el deseo de cada amigo.

 

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Cuando la envidia viene al rescate

 

Cuando preguntamos por nuestro estado futuro, queremos decir que el bien debe manifestarse por encima de nuestro egoísmo actual, porque sentimos el ego como una distancia, un rechazo e imposibilidad de una buena conexión con el otro, y el bien significa bien para el otro; no para mí.

 

Cuando imaginamos el estado futuro, vemos hasta qué punto no podemos igualarlo. No soy capaz de desearle algo bueno a otro, no tengo esa naturaleza.

 

Y entonces tengo la única oportunidad de cambiarme a mí mismo: Recurrir al Creador para convertirme en un otorgante en lugar de un receptor y pensar en los demás. Pero no puedo hacerlo porque es como pedirle a una piedra que se convierta en un árbol, y a un árbol que se convierta en un animal, y a un animal que se convierta en un ser humano, ¡es imposible!, es un ascenso a una etapa completamente diferente de la existencia, ¿Cómo puedo pedirlo?

 

Aquí vienen en nuestra ayuda algunos elementos egoístas: La envidia, la pasión y la vanidad.

 

La envidia es cuando miro a los demás y veo que tienen éxito, que alcanzan un nivel superior, un estado superior; pero yo no. Fui creado de tal manera que envidio incluso si estos estados son estados de otorgar, amar e incluir a los demás en mí, aún los envidio porque estos estados provienen del sistema corregido de Adam, que fue creado antes de su división.

 

Pero tenemos un grupo. Si desarrollamos un sistema de conexión en él, a pesar de nuestro deseo de permanecer unidos, nos conectaremos entre nosotros, nos desintegramos, nos esforzaremos por lograr una unión falsa, no sensorial, sino mecánicamente nos acercaremos unos a otros.

 

La envidia es en especial importante en este caso porque con su ayuda me incorporo en los demás, quiero lo que ellos tienen.

 

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