Un verdadero diamante desde la Cabalá

Pregunta:

La gente se pregunta por qué se valoran tanto las cosas más innecesarias para una persona, como los diamantes y el oro. Y los psicólogos responden que son precisamente las joyas exclusivas las que pueden preservar la propia individualidad en este mundo de globalización universal.

 

¿Qué significa para una persona poseer algo que los demás no poseen?

Respuesta:

Es solo porque los diamantes y el oro son aceptados por la gente como algo que aporta confianza, un tesoro. Pero, ¿Qué es exactamente este valor? Solo existe porque la gente le atribuye estas cosas y nada más.

Pregunta:

En la asediada Leningrado, un trozo de pan era un tesoro. Y eso sí que es un tesoro. Entonces, ¿Por qué necesitamos todas estas baratijas brillantes?

Respuesta:

Para dar valor a la vida. Eso es todo. Pero esto pasará. Creo que llegaremos a un estado en el que surgirán portadores de valor completamente diferentes.

En realidad, el verdadero portador de valor es la pantalla espiritual (Masaj).

 

Esto es lo que más importa. Es eterno, es el logro espiritual personal de una persona. Nadie puede quitártela, no puedes venderla ni transferirla. Da sentido a tu existencia y, lo que es más importante, la vida eterna, el umbral eterno de la vida eterna.

Pregunta:

Entonces, ¿Todas estas baratijas se convierten en simples baratijas?

Respuesta:

No valdrán nada, como todo lo demás en nuestro mundo. Tan pronto como comencemos a dominar el mundo Superior, nuestro dinero y valores materiales serán inmediatamente reemplazados por moneda espiritual.

 

Y la moneda espiritual es Késef (Kisuf – cubrimiento) no el cumplimiento del egoísmo sino su cobertura por encima de él, el Masaj.

 

¿Cómo lo mediremos? Es individual.

 

¿Cómo lo intercambiaremos? No se puede intercambiar; solo es posible a través de la conexión con el Creador.

 

Así, soy más rico dependiendo de la medida en que conecto a todos conmigo, entro en ellos y los lleno. Conectar con los demás, llenar a los demás: ésa es mi riqueza.

 

¿Dónde está el «cofre del tesoro» que yo lleno? Está dentro de todos los demás. Es eterno, perfecto, nunca desaparece. Es mío.

Pregunta:

¿Qué es lo más valioso en estas relaciones, el diamante más grande?

Respuesta:

La cualidad con la que yo lleno a otras personas: Néfesh, Rúaj, Neshamá, Jayá, Yejidá. Yo no me lleno a mi mismo, yo solo doy. Soy precisamente el recipiente de la plenitud. Es muy interesante.

 

Pregunta:

¿Cuál es el equivalente del oro, los diamantes o una simple baratija en las relaciones espirituales?

Respuesta:

¡Poder! Diamantes, oro, baratijas, lo que sea, todo representa poder sobre los demás. Si estoy en un desierto y no hay gente en la Tierra, las baratijas o el oro no me aportan nada.

 

El poder sobre los demás es riqueza en nuestro mundo. Pero el poder sobre uno mismo, el cual me conecta con el Creador, es riqueza espiritual.

Pregunta:

¿El poder sobre uno mismo es control sobre el propio egoísmo?

Respuesta:

Sí. Eso es, la pantalla.

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Cualidades que llevan a una persona fuera de este mundo

 

La Shejiná aparece dentro de los órganos, llenando los Kelim exterior e interior. Esto se llama “ampliar la mente”.

 

Esto se obtiene a través de la envidia, la lujuria y el honor, que sacan a la persona del mundo». (Baal HaSulam, Shamati 9, “¿Cuáles son las tres cosas que amplían la mente en el trabajo?”)

Pregunta:

¿Qué es la lujuria?

Respuesta:

La lujuria es el deseo maduro de la persona por el Creador para recibirlo en sus Kelim, llenarse de Él, sentirlo, y así reconocer que solo la revelación del Creador puede llevarla a la perfección.

Pregunta:

La cualidad de la envidia se manifiesta como un sentimiento de envidia por el poder que posee el Creador. En este caso, es un deseo de poder, como una Klipá que no todos pueden manejar. ¿Por qué se revela una Klipá que no se puede manejar?

Respuesta:

Esto está en el poder del Creador. Lo que Él desea, Él lo revela. Su deseo de dar a una persona un ascenso, o un descenso, y una transición de un nivel a otro, depende de Sus planes para el siguiente nivel.

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 Elijo que no haya nada más que él Creador

 

A veces una persona siente que comprende más al Creador, y en otras ocasiones le parece que comprende menos. Y por eso le pide al Creador que la acerque más a Él para poder comprenderlo mejor y estar en unidad con Él tanto en tiempos de ascenso, como en tiempos de descenso.

 

Ellos quieren permanecer conectados con el Creador en todos los estados, y por lo tanto es importante para ellos cómo perciben el estado enviado por Él. Si se sienten distantes del Creador, y más aún si creen que es el Creador quien los ha distanciado, anulan su propio deseo de recibir placer y desean actuar de acuerdo a lo que el Creador quiere de ellos.

 

Una persona debe creer que el Creador es bueno y hace el bien y siempre la guía hacia la santidad. Por lo tanto, independientemente de lo que sienta, más allá de esta sensación debe afirmar que si proviene del Creador, entonces sin duda es una fuerza destinada a acercarla a Él.

 

La persona busca reducir su propio deseo, aceptar que todo proviene del Creador y responderle a Él. Sin embargo, solo puede responder desde dentro de su deseo de recibir placer. Como resultado, surge una lucha interna en su relación con el Creador, a favor y en contra, acuerdo y resistencia. Desde la perspectiva de su egoísmo, no están de acuerdo con el Creador, sino que quieren que sea lo contrario.

 

Después de todo, saben que el Creador siempre se esfuerza por acercar a una persona, y desean actuar de acuerdo con Su voluntad. El Creador siempre espera que una persona dé un paso hacia Él.

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