La oscuridad es la luz inversa del Creador

Y recordarás que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, y que el Señor, tu Dios, te sacó de allí con mano fuerte y brazo extendido; por eso, el Señor, tu Dios, te ordenó observar el día de Shabat (Torá, Deuteronomio 5:15).

 

Cada capítulo de la Torá describe el ascenso gradual de una persona a través de los grados de los mundos espirituales hacia el nivel llamado «la tierra de Israel.» Aunque pueda parecer que las leyes de la Torá se repiten, cada vez hablan de nuevos niveles espirituales y, por tanto, se perciben de forma totalmente diferente.

 

Todo el trabajo espiritual se considera en relación con el exilio que el pueblo de Israel experimentó por primera vez cuando se levantó de un estado inconsciente a la conciencia de dónde se encuentra realmente en relación con el Creador, es decir, en relación con el deseo dirigido hacia la conexión con Él, hacia Su revelación.

 

Este estado se llama Eretz Israel-la «tierra de Israel». «Eretz» significa deseo (Ratzon), e «Israel» significa Yashar-Kel-directo al Creador. Es el deseo dirigido a revelar al Creador, a una conexión viva con Él, en la que uno puede sentirlo directamente, tal como ahora nos sentimos unos a otros.

De hecho, este sentimiento es mucho más vivo e intenso. Surge precisamente del sentimiento opuesto a él: del desapego total, la incomprensión, la ignorancia y la falta de deseo de espiritualidad. Este estado, conocido como «oscuridad de Egipto» o «exilio egipcio», no es típico de una persona corriente de nuestro mundo, porque la persona corriente no siente que está lejos de algo o que hay algo que necesita revelar.

 

Egipto es un estado en el que el Creador brilla, pero brilla con luz inversa. En lugar de evocar comprensión, iluminación, logros, amor y calidez, Él nos impacta desde Su reverso provocando oscuridad, confusión, rechazo y una sensación de inutilidad.

 

Por lo tanto, la oscuridad es también una forma de influencia del Creador desde arriba, y para sentir y comprender que eres opuesto al Creador, se requiere una gran cantidad de trabajo interior.

 

Por ejemplo, mi madre era ginecóloga y durante muchos años realizó investigaciones científicas en el campo de la medicina. Por las noches compartía sus estados con mi padre, y ardía en esa oscuridad, en la falta de comprensión, en el deseo de encontrar el significado, el método, el mecanismo, que se escondía tras ciertas transformaciones del cuerpo humano. Yo tenía entonces doce o trece años, pero ya comprendía cómo alguien puede verse consumido por semejante búsqueda.

 

Por eso, para sentir de verdad la oscuridad, hay que trabajar profunda y persistentemente. Las personas así se caracterizan por un vacío interior que se forma con la Luz que brilla sobre ellas desde lejos, pero que aún no las llena. Solo prepara el recipiente en el que más tarde se revelará; y así, buscan.

La fuerza Superior en el desierto – enfoque cabalista


Pregunta: 

¿El desierto interior es una condición inherente a todas las personas, o no lo es para todas?

Respuesta:

Hay personas en las que el deseo egoísta se ha desarrollado tanto que empiezan a sentirse insatisfechas con su vida.

 

Es como estar en un desierto. Una persona quiere saber por qué está sucediendo esto. ¿Hay un propósito, un programa Superior? ¿Por qué siente tanta aridez, tanto vacío en su vida, de la que no crecen frutos?

 

Se dice a sí mismo qué necesita investigar el desierto que hay en él. Esto significa que se escapa al desierto, como nuestros antepasados, busca un propósito y no lo encuentra. Se sumerge aún más en el escrutinio interior, trata de averiguar por qué siente tal vacío en la vida y es incapaz de hacer nada.

 

Este es el estado del desierto, donde uno busca fuentes de agua, pozos, como una vez hicieron Abraham o Isaac. Hay muchas historias en la Torá sobre pozos, que son tan necesarios especialmente en el desierto. Al fin y al cabo, si una persona siente la sequía de la vida y no tiene nada con lo que reanimar su alma, debe encontrar una fuente de agua viva, es decir, una fuerza superior capaz de responderle cuál es el propósito de su vida, su esencia y su sentido.

Busca la fuerza que ha creado estos dos estados: la sequía y el agua, es decir, el egoísmo y el deseo de amar, el mal y el bien. Cuando descubre que proceden de la misma fuente, se pregunta cómo puede ser. Después de todo, la gente creía que había dos fuerzas: el bien y el mal. Incluso el propio Abraham fabricó una vez ídolos en la antigua Babilonia, la mitad de los cuales eran malos y la otra mitad buenos.

 

Es adentrándose en el desierto y cavando pozos en busca de agua donde halla la línea media. La línea media es la misma fuerza Superior que trae tanto la sequía como el agua. Esta es la respuesta a la búsqueda del hombre: la sensación de sequía y desierto se da para buscar y encontrar la fuerza Superior que es la fuente de ambos fenómenos.

Pregunta:

¿Cómo se encuentra la fuerza Superior en el desierto?

Respuesta:

Precisamente porque una persona siente la sequía y el vacío absoluto de la vida, revela la fuerza Superior.

Pregunta:

¿Por qué específicamente en el desierto?

Respuesta:

Una persona debe responder a la pregunta de por qué hay tanta sequedad en su alma. Y entonces encuentra un pozo con agua viva, que se encuentra precisamente en el desierto.

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