¿Qué es la Torá?

Pregunta:

¿Qué es la Torá?

Respuesta:

Es la fuerza que nos corrige, nos conecta y es evidente en nosotros en sus múltiples manifestaciones. Esta fuerza es capaz de llevarnos a reconocer el mal, corregirlo, conectarnos con el bien y nos muestra ejemplos de unidad; es decir, todo el sistema de nuestra corrección se llama Torá.

 

ZA (Zeir Anpin) del mundo de Atzilut se llama Torá porque trato de asemejarme a esta imagen, a este sistema, reuniendo todas las almas en Maljut del mundo de Atzilut de tal manera que la conexión entre ellas se asemeje a la estructura de ZA del mundo de Atzilut.

 

En este caso, todas las almas incluidas en Maljut del mundo de Atzilut se unen y entran en Zivug con ZA del mundo de Atzilut, con el Creador. Así es como revelamos la conexión y la adhesión entre nosotros.

 

Todo sucede, comienza y termina en ZON (ZA y Nukva) del mundo de Atzilut. Maljut del mundo de Atzilut atraviesa siete estados hasta alcanzar el nivel de ZA, su semejanza plena. Al final de la corrección, se transforman en dos grandes luces.

 

Por lo tanto, ZA del mundo de Atzilut, llamado Torá o el Creador, sirve como ejemplo para nosotros en su estructura, poder e influencia.

Y ante todo debemos esforzarnos por unirnos, en la oscuridad y revelar la necesidad de su ayuda.


Cuando, en todos nuestros esfuerzos por conectarnos, descubrimos que somos incapaces de lograrlo, entonces, como niños pequeños, empezamos a llorar y a exigirle corrección, un ejemplo.

 

Entonces, el Superior nos dará un ejemplo y nos dará la fuerza para unirnos. Pero nuestra petición y exigencia deben proceder de nuestros esfuerzos por conectarnos. De lo contrario, no merecemos una respuesta, por no estar en la conexión de Maljut con ZA del mundo de Atzilut; no estamos en Maljut. Maljut solo siente la conexión.

 

Y todos estamos abajo, en los mundos de BYA (Beriá, Yetzirá, Asiá). En Maljut, solo nuestros deseos de conectarnos para revelar al Creador y alcanzar la cualidad de otorgamiento.

 

Siente al Creador como aquel que llena el alma

 

Pregunta:

Se dice que uno debe recurrir al Creador desde lo más profundo del corazón. ¿Cuál es esta profundidad y cómo podemos alcanzar esta petición?

Respuesta:

Debemos invocar al Creador para tener diversas conexiones con Él, de modo que nuestra actitud hacia Él esté siempre en la misma dirección, dirigida solo  hacia Él, pero diferente en las cualidades que nos gustaría recibir de Él.

 

Si hacemos esto, poco a poco se formará dentro de nosotros algo parecido al Creador y en este Kli, que se llama alma, sentiremos al Creador como aquel que llena nuestra alma.

Pregunta:

¿Debemos sentir que damos contento al Creador con nuestras acciones?

Respuesta:

Sí, deberíamos. Hasta cierto punto, aún debemos sentir el otorgamiento del Creador, la forma en que Él responde a nuestra actitud hacia Él.

 

Por el bien de otorgar

 

Pregunta:

Si todo está controlado desde arriba y una persona no tiene poder propio, ¿podemos decir que otorgar no es una acción sino la comprensión de que no tengo una forma separada?

Respuesta:

No, no podrás otorgar hasta que tengas tu propia forma, aparecerá más adelante. Después de todo, ascender toda la escalera desde nuestro lugar hasta el infinito, hasta el peldaño más alto, se siente al anular nuestro egoísmo y usarlo solo para otorgar.

Más información  Solo sigue al Creador

La poderosa mano del Creador

 

La razón por la que Él ha hecho tan dura la obra de otorgamiento fue que quería que se revelara la mano poderosa, como está escrito, «porque con mano poderosa los enviará, y con mano poderosa los expulsará de su tierra» (Rabash, Artículo 14, «La conexión entre la Pascua, Matzá y Maror»).

Pregunta:

¿Qué significa que el Creador quiso revelar una mano poderosa?

Respuesta:

El Creador nos da un cierto poder que nos aleja de Él, de la cualidad de otorgamiento y similitud con el Creador, y estamos en un estado en el que no podemos hacer nada.

 

Una vez que vamos acumulando poco a poco las fuerzas de resistencia, cada uno empieza a trabajar contra todas ellas. Es decir, estoy en una cierta decena -esto es imprescindible- y en ella debo manifestarme como un otorgante y reunir a todos en una sola fuerza.

 

Entonces, estando en tal decena, podemos esforzarnos por acercarnos al Creador.

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