Si una persona se siente como si estuviera cayendo, vacía, agotada, sin ningún tipo de deseo, es como una semilla que se ha podrido y de la que crecerá un nuevo árbol en la siguiente etapa.
O bien adquirimos nuevos Kelim, y entonces nos sentimos mal porque revelamos deseos sin encubrirlos, sin satisfacerlos; descubrimos la impotencia y las vasijas vacías. A esto es a lo que llamamos un descenso: la adquisición de vasijas. Y después, cuando se llenan, decimos que se trata de un ascenso.
Pero, en esencia, lo que necesitamos son Kelim (vasijas). Es decir, una persona debería alegrarse más por el hecho de ser incapaz de hacer nada por sí misma. En esto se le revela su naturaleza, su estructura, lo que es y quién es en su interior, sin la influencia del Creador sobre ella.
Más adelante, llegan momentos en los que una persona actúa desde esos estados de descenso y los percibe de forma positiva y constructiva.
Pero esto ocurre con el paso del tiempo, una vez que la persona empieza a percibir de otra manera ese sentimiento de Jisarón (carencia), ese deseo insatisfecho. Por ejemplo, amo a alguien, lo añoro, y ese anhelo despierta en mí un agradable destello de emoción.
Profundiza sobre Revelación de sentimientos
No permanezcas en el pasado
Pregunta:
¿Cómo se puede seguir avanzando sin permanecer en el pasado?
Respuesta:
¡Nunca debes permanecer en el pasado! Si lo haces, solo te estás consumiendo a ti mismo. El pasado no te pertenece, y tampoco el futuro.
Las cosas que no se manifiestan en tu cuerpo en este momento no forman parte de tu realidad; sencillamente, no existen. El pasado ya ha pasado y no sabes nada del futuro. No puedes visualizar imágenes del futuro por adelantado para esperar a que se hagan realidad. Entonces, ¿Por qué preocuparse por ello?
¿Cómo podemos evaluar el ritmo de nuestro avance espiritual?
Durante el período de preparación, cuando aún no hemos alcanzado la revelación de nuestras acciones, ¿cómo podemos comprobar el resultado? A través de las señales que nos dan nuestros maestros. Dicen que si una persona se encuentra en un grupo que la presiona constantemente, la vigila para que no se aleje, y siente constantemente que necesita fuerzas adicionales para permanecer en el grupo en el deseo y en la intención, esto significa que está avanzando. Esta es la primera comprobación, la externa.
La segunda comprobación, interna, es el examen que la persona hace de sí misma: cuán rápido cambian sus estados internos, a qué ritmo ocurren estos cambios. Debe pasar por ellos a lo largo del día.
Recuerdo cómo una vez fui con mi maestro, Rabash, a Tel Aviv. Salimos por la mañana como de costumbre, ¡y ese día nos sucedieron tantas cosas! Teníamos muchas cosas diferentes que hacer y, para colmo, estacioné el auto incorrectamente, la policía lo remolcó al depósito de vehículos incautados y tuvimos que tomar un taxi para recuperarlo.
Regresamos a casa por la noche, justo antes de que comenzara la lección. Cinco minutos después de que comenzara la lección, Rabash me preguntó: «¿Te acuerdas de lo que nos pasó hoy?». Y mi mente estaba completamente en blanco, como si nada hubiera pasado.
Estados internos Es mejor guardar silencio sobre los estados internos
En ese momento, acababa de empezar a estudiar Cabalá, y para mí fue una verdadera maravilla; ¿cómo podía ser esto? Habían pasado tantas cosas durante el día, ¡y no recuerdo nada, ni qué pasó, ni cuándo, ni en qué secuencia! ¡Borrado, desaparecido! Pasó, y uno vive constantemente en el presente. Recuerdo que la primera sensación siempre es así, deja un Reshimó.
Cuanto más sienta una persona los cambios que le han ocurrido durante el día, mejor. Pueden tener lugar un millón de cambios, pero no los sientes, caen y pasan, caen y pasan. Deben pasar a través de ti, ¡así que déjalos pasar! Según esto, se mide el ritmo.
Esto sucede porque te esfuerzas por alcanzar un objetivo. Entonces, todas las perturbaciones que llegan, las tomas en cuenta por un momento, se reemplazan unas a otras, y las atraviesas rápidamente.
Adheridos al Creador en cada instante
Pregunta:
¿Cuándo debo analizar si mis acciones son correctas o no?
Respuesta:
El análisis correcto se da cuando, en cada segundo de tu vida, te «adhieres» al Creador. «Vida» significa conciencia. Estoy vivo, me siento a mí mismo y tengo una misión. Como dice la canción: «Solo hay un momento entre el pasado y el futuro; es este momento el que se llama vida». En este momento debes fusionarte con el Creador. Esto es lo que Él te permite hacer.
De esta manera se analiza el Reshimó (el gen de la información espiritual). No hay nada más que hacer aquí. Si te concentras solo en esto, es muy bueno. Porque el pasado y el futuro son como Klipot, ya que nos llegan a partir de cosas inventadas. Generan en nosotros diversos cálculos y temores que no tienen relación con la realidad.
Comentario:
Pero hay que tener en cuenta una combinación de muchos factores.
Mi Respuesta:
No me refiero a lo que haces en tu trabajo. Allí trabajas con el nivel inanimado: con personas, con proyectos, etc., allí debes saber cómo trabajar. Me refiero a tus definiciones internas, a tus cualidades espirituales, a lo que está relacionado con el Creador.
Y con el Creador el cálculo es sencillo: no tengo poder sobre el pasado, el presente ni el futuro. Mi labor se limita a lo que tengo ahora. Sea cual sea el Reshimó que Él me conceda, debo realizarlo ahora. Y mi realización de este Reshimó es la adhesión con el Creador en el instante presente. ¡Y punto! Eso es todo.
No estoy diciendo que así sea como uno deba enfocar la vida en general, sino que así es como uno debe relacionarse con nuestros estados espirituales. Y en lo material, puedo planificar mi trabajo con un mes o un año de antelación. Una cosa no tiene nada que ver con la otra. En el trabajo me ocupo del nivel inanimado.
Tus definiciones internas relacionan con el creador Conviértete en un rey en el mundo del Creador

