Pregunta:
¿Qué significa que el punto del corazón no forme parte del Kli? ¿Lo percibe el Kli? Parece que este punto tiene una conexión con el superior, pero la creación no puede alcanzar al Superior hasta que cruza el Majsom. ¿Cómo puede ser esto?
Respuesta:
¿Cómo es posible que estés aquí sentado y aspirando al mundo Superior? Esto no supone en absoluto alcanzar el mundo Superior. Entre todas tus cualidades hay una cualidad, y entre todos tus deseos hay un deseo concreto que intuye que encontrará su plenitud en el mundo Superior.
El resto de tus deseos pueden satisfacerse en este mundo, y a lo largo de tus reencarnaciones los has agotado todos: los deseos de honor, dinero, placeres corporales y conocimiento ya se han desarrollado, en mayor o menor medida.
Ahora se despierta en ti un anhelo espiritual, un anhelo que solo puede saciarse con la Luz, y es precisamente este anhelo el que te impulsa a trabajar ahora, a venir aquí, y así sucesivamente. Ahora estás trabajando en este aspecto; lo sientes como la mayor falta de plenitud, o al menos como una carencia más urgente que la necesidad de dormir, descansar y cosas por el estilo.
Déjate llevar Conviértete en un embrión espiritual
Tenemos la tarea de desarrollar este punto a través de la Luz que nos rodea, no mediante el sufrimiento. Si tomas el deseo de recibir por tu propio bien y la sometes al sufrimiento, entonces ella comienza a buscar una salida y, en su búsqueda, recurre al punto del corazón, que le parece lo único que el sufrimiento no ha tocado. Entonces se identifica con este punto y desea, como si estuviera bajo su protección, escapar del sufrimiento hacia el mundo espiritual.
El camino del sufrimiento es muy largo y doloroso. Sin embargo, si yo mismo desarrollo este aspecto hasta que se convierta en algo más grande y más importante que todos los demás deseos, entonces ya no necesitaré el sufrimiento. Esto es, en esencia, lo que realmente nos ocurre a nosotros, a toda la nación.
Si recurrimos al enfoque denominado «el camino de la Torá» y desarrollamos este aspecto en nuestro corazón, entonces no necesitaremos todos los sufrimientos que el Creador nos envía.
Por Su parte, no hay otra intención más que el plan de la creación: llevarnos a la perfección y a la eternidad. Si nosotros mismos queremos hacerlo, entonces desaparece la necesidad de los golpes.
Constante desarrollo ¿Es el deseo de espiritualidad, el punto en el corazón, el mayor deseo?
Cuando la intención de uno es por el bien del Creador, quiere la anulación de la realidad. Es decir, acepta servir al Creador sin ninguna vitalidad ni placer, una completa anulación de la realidad espiritual (Rabash, Apuntes variados, 97, «La Torá debe recibirse con ambas manos»).
Pregunta:
¿Qué clase de trabajo es éste sin placer ni fuerza?
Respuesta:
El placer y la fuerza van y vienen, pero debemos pensar en cómo servir al Creador y querer trabajar para Él. Debemos sintonizarnos para dirigir todos nuestros deseos, pensamientos e intenciones al Creador. Solo basándonos en la conexión que restauremos, de esta manera podremos considerarnos en un deseo que Él reciba.
Pregunta:
Pero aprendemos que es imposible realizar la más mínima acción sin placer.
Respuesta:
El punto es que no importa si Él nos da placer por cumplir Sus deseos o no. No importa porque lo principal es que los cumplamos.
Pregunta:
En principio, debo disfrutar de lo que el Creador otorga. Y si acepto anular todo tipo de placer, ¿no anulo con ello acercarme a la meta?
Respuesta:
No, revelas que en este caso trabajas por placeres elevados, pero los diriges al Creador.
Internalizar los deseos de otra persona
Esto se denomina «el dolor de la Shejiná». Es decir, se trata de que el Creador no puede impartir el deleite y el placer como Él desea, pues Su deseo es hacer el bien a Sus creaciones (Rabash, «¿Qué significa, en el trabajo, “Cuando Israel está en el exilio, la Shejiná está con ellos”?»).
Pregunta:
Pero, ¿por qué no se trata de la relación del Creador consigo mismo?
Respuesta:
Porque esta revelación tiene lugar en Maljut, que se encuentra en un estado en el que puede sentir el dolor ajeno y trabajar con él mediante el otorgamiento.
En esencia, el dolor de la Shejiná es el dolor de Maljut. Esto no significa que el Creador se arrepienta o sienta dolor; más bien, Maljut revela cuán grande es su propio dolor, cuán profundamente lamenta que el Creador no pueda otorgarle nada.
Aquí todo se centra específicamente en la vasija del inferior, porque la vasija del inferior está preparada para sentir este dolor; ya ha pasado por la corrección de Jafetz Jésed. De lo contrario, no sería capaz de sentir el dolor ajeno.
Jafetz Jésed significa que no deseo nada para mí mismo y, por lo tanto, soy capaz de llenarme de los deseos de otra persona.

