La unión de las personas es siempre una fuerza espiritual, incluso en el plano material. Si hablamos de un grupo, ya sea un equipo deportivo, miembros de un kibutz o cualquier otro, también utilizan una fuerza espiritual al unirse para alcanzar un objetivo común.
Esto plantea un problema. Si utilizan esta fuerza para el bien del Creador, triunfan, progresan, prosperan y todo termina de maravilla. Sin embargo, si la utilizan para su propia satisfacción, como pretendían hacer en la Rusia soviética o en los kibutzim, obtienen exactamente lo que les depara el futuro.
¿Por qué? Porque, como explica Baal HaSulam en su artículo La Garantía Mutua (Arvut), utilizan la unión de las almas, que debería ser una vasija (Kli) para el Creador, para la Luz, como una vasija para alcanzar objetivos primitivos. Si se unen varias personas con la intención de obtener algún beneficio, entonces, de esa unión debe emanar la intención de servir al Creador y no la de beneficiarse a uno mismo. El beneficio propio trae consigo oscuridad, sufrimiento y desgracias.
¿Supresión o restricción del deseo? La diferencia entre la Cabalá y otros métodos
Pregunta:
¿Cuál es la diferencia entre la supresión del deseo de recibir y la restricción (Tzimtzum) del mismo?
Respuesta:
En el proceso de corregir las vasijas (Kelim), alcanzamos un estado en el que restringimos el deseo de recibir, dejamos de usarlo y luego comenzamos a usarlo recibiendo para otorgar. ¿Cuál es la diferencia entre restringir el deseo de recibir y los métodos orientales y otros enfoques similares que suprimen este deseo?
En el momento en que una persona comienza a estudiar la Cabalá, empieza a desarrollar su deseo de recibir. En ninguna parte está escrito que debamos suprimirlo. ¡En ninguna parte!
En lugar de trabajar directamente contra este deseo, debes trabajar para acercarte al Creador, para que la Luz corrija el deseo de recibir. Cuanto mayor sea este deseo, mayor será la Luz que necesitarás para corregirlo. Así, cada vez obtienes mayor Luz para corregir un deseo de recibir creciente y de esta manera progresas.
Mediante el estudio y atrayendo la Luz, llegas a comprender que cada uno de tus deseos se opone esencialmente a la espiritualidad, se opone al Creador, porque está dirigido al autoplacer.
Alcanzas un estado en el que, para pasar de una intención de recibir a una intención con el fin de otorgar, debes dejar de usar el deseo de recibir en su forma natural. Entonces comienzas a usarlo de una manera diferente, con el fin de otorgar. Entre estos dos estados se encuentra una acción llamada Tzimtzum.
¿Qué es el Tzimtzum en la Cábala?
En el Tzimtzum no restrinjo el deseo en sí, porque no puedo suprimirlo. Bajo la influencia de la Luz que actúa sobre mí, veo que usarlo en su forma anterior es malo. Y como veo que es malo y se opone al Creador, dejo de usarlo de esa manera. Abandono el antiguo tipo de satisfacción y paso a un método diferente de usar el deseo.
El propósito del Tzimtzum no es destruir el deseo de recibir, sino abandonar la antigua forma de recepción y transitar hacia una forma espiritual. Mi preocupación debe centrarse únicamente en la corrección, en adecuar el deseo de recibir al deseo del Creador, es decir, que adquiera la intención de otorgar. Solo eso debería importarme.
No debemos centrarnos en nuestros deseos en sí mismos. No debemos preocuparnos por los deseos que tenemos, ni siquiera por los más terribles; todos provienen del Creador. Debo comprender que su revelación en mi interior es una señal de que soy capaz de corregirlos. Por eso, la sabiduría de la Cabalá se denomina método de la recepción: nos enseña a trabajar con las vasijas de recepción de forma correcta, sin suprimir el deseo.
La supresión del deseo es una ilusión temporal
Todos los demás métodos, sin excepción, se basan en suprimir el deseo de recibir, en recibir lo menos posible.
¿Por qué resultan tan atractivos estos métodos? Porque la persona siente inmediatamente que la vida se ha vuelto más fácil. Basta con observar cuántas personas en la antigua Unión Soviética recuerdan con nostalgia lo bien que supuestamente se vivía en el pasado.
La intención correcta Condimenta tu deseo
No tenía nada de particularmente bueno, pero uno sabía que tenía un sueldo fijo, una casa, un trabajo del que no lo despedirían, hijos que irían al jardín de infancia y a la escuela; todo estaba planeado. Había una sensación de seguridad respecto al futuro. Claro que yo no tenía mucho, pero tampoco nadie más. Todo estaba reprimido por el Gobierno, y «el sufrimiento compartido es un consuelo a medias».
Incluso hoy, mucha gente volvería con gusto a aquellos tiempos y a lo que tenía entonces. ¿Para qué necesito la libertad actual, donde cada uno hace lo que quiere? Por todas partes hay envidia, arrogancia y odio, mientras que antes parecía diferente. La cultura era distinta, todos éramos iguales y todo estaba planificado.
Si no fuera por el egoísmo humano, que arde y crece constantemente, tal sistema podría mantenerse. En China, funcionó incluso con más éxito durante miles de años. Pero es imposible permanecer en ese estado para siempre.

