Pregunta:
¿Qué es la limosna (Tzedaká) en el sentido espiritual? ¿Es lo mismo que en el mundo material?
Respuesta:
No sé qué es la caridad en el mundo material. Veinte veces al día alguien llama a mi puerta pidiendo caridad. ¿Debería dar? Es desagradable y vergonzoso no dar, ya que todo el mundo da.
Hay varios cálculos. Una persona piensa: quizá merezca la pena, porque me satisfará el hecho de haber dado. Y a veces se hace sin ningún tipo de cálculo, simplemente porque he recibido una educación que me obliga a actuar así, y por eso doy. Esto también es una especie de cálculo: si no actúo como me enseñaron a hacerlo, me sentiré mal. En otras palabras, es un hábito. Eso es lo que significa la limosna en el mundo material.
El motor de nuestras acciones: El deseo de recibir y el deseo de otorgar
En la espiritualidad, la caridad consiste en ser capaz de dar algo que te pertenece sin esperar a cambio ningún tipo de recompensa. Es decir, si haces todos los cálculos posibles y tienes claro que no recibirás absolutamente nada a cambio, ¿seguirás teniendo la fuerza para dar? ¿De dónde vendría esa fuerza? Sabemos que cualquier acción realizada por el deseo de recibir requiere «combustible». Y este «combustible» es lo que permite llevar a cabo la acción. Tal es la naturaleza de nuestro deseo de recibir.
Para comprender esto en la Cabalá, imagina una máquina que no se mueve a menos que introduzcas una ficha. En este caso, estamos hablando de una situación en la que no le doy absolutamente nada y, sin embargo, puede moverse. Se trata de algo totalmente imaginario, imposible de llevar a la práctica.
Sin embargo, se nos dice que es posible. Y el hecho de que no se pueda recibir nada a cambio significa que el deseo que lleva a cabo esta acción no recibe realmente nada; de lo contrario, no sería caridad, sino compraventa.
Le doy cinco shekels a un mendigo como limosna para tener buena salud, para alcanzar el mundo venidero, para que me vayan bien las cosas y para sentir la satisfacción de haber hecho una donación hoy. La gente sube al autobús y echa un shekel en la cajita de caridad para que el autobús no explote.
¿A eso se le llama caridad? No es más que un pago a la fuerza Superior para que me proteja, como si le dijera al Creador: «Mira, he hecho una donación, y ahora, mientras voy en este autobús, asegúrate de que no me pase nada». Eso es un contrato, no una donación. «Por ello, la diferencia entre la caridad material y espiritual reside en la intención interna».
Por supuesto, las vasijas de recepción no reciben nada; solo las vasijas de otorgamiento reciben. En otras palabras, debo adquirir una corrección especial llamada «deseo de otorgar», en la que recibo una recompensa, una compensación, por haber dado caridad. Y esto debe servir como «combustible», porque sin ello no podría dar caridad.
Es decir, en realidad no hay ninguna acción que pueda realizar sin recibir algún tipo de contraprestación o recompensa. Solo la compensación que se enmarca en el deseo de recibir se considera animal, material, orientada a la recepción, y no espiritual.
Pero si soy capaz de dar y recibir una compensación desde el deseo de otorgar, entonces se considera que estoy realizando un acto con el fin de otorgar, es decir, haciendo caridad, sin recibir nada a cambio.
No obstante, sí que recibo fuerza —una forma de fuerza, una recompensa— a través del deseo de otorgar. Pero el «combustible» que recibo allí sirve precisamente para el mismo propósito por el que hice esa caridad. Ese «combustible» me proporcionó la fuerza para dar caridad.
¿Por qué se dice que la caridad (Tzedaká) salva de la muerte?
Pregunta::
¿Cómo se debe actuar con caridad más allá del Majsom (barrera)?
Respuesta:
Muy sencillo. Quiero alcanzar un estado en el que todas mis acciones no estén relacionadas en absoluto con pensamientos sobre mí mismo.
Rabash dice que esto se manifiesta en nosotros en relación con el grupo. Cuanto más invierte una persona en el grupo, más le es devuelto en forma de adquisición del poder de la caridad. No existe otra forma de donación en este mundo.
Se dice que la caridad salva de la muerte. Esto se refiere a la caridad como acción espiritual, ya que la muerte es recepción por el simple hecho de recibir, mientras que la caridad es la corrección por el bien de la entrega, que salva de la muerte. En Cabalá no se habla de la vida y la muerte en el sentido que se acepta en el plano material. Todo es eterno; no hay nada temporal.
¿Qué es la muerte? La muerte es la separación del Superior, y la caridad es la corrección de Biná, que te conecta con el Superior. Por eso se dice que la caridad (Tzedaká) salva de la muerte. Si adquieres el poder de la caridad, entras en lo espiritual y empiezas a vivir. Y si no estás dando caridad a cada segundo, es decir, si no tienes poderes de entrega, a eso se le llama muerte.
Si no estuviera escrito que la caridad (Tzedaká) salva de la muerte, nadie haría donativos. Y estaría bien que no lo hicieran.
La conexión con el Creador mediante las cualidades de Biná
Debo realizar acciones con una intención que me permita merecer la vida. ¿Por qué necesito los poderes de Biná, del otorgamiento? Baal HaSulam escribe en la Introducción al estudio de las Diez Sefirot que una persona no debe limitarse a toparse por casualidad con el poder de la caridad, el poder de otorgamiento. No debo otorgar sin un propósito.
La intención de otorgar como propósito de la creación
¿Cuál es el propósito de la creación? Que yo disfrute de la vida espiritual. Por lo tanto, en el momento en que doy caridad, debo pensar que estoy pasando de Biná a Keter, que recibo todo con el fin de otorgar.
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