Es fundamental que conozcamos todas nuestras cualidades y el camino que debemos recorrer para utilizar nuestra única libertad de elección verdadera en pos del avance espiritual. Al fin y al cabo, si una persona no se esfuerza por avanzar, no progresa.
Ante ti se extiende un camino muy estrecho; largo, pero estrecho. Imagina que atraviesas un desierto donde no logras verlo. O bien, que caminas sobre el agua: tu siguiente paso es desconocido e invisible. Con todas tus fuerzas, debes elegir el «norte», aferrarte a él y dirigirte hacia la meta con cada paso que des. Así darás el paso correcto.
De lo contrario, te parecerá que avanzas, cuando en realidad no estarás dando pasos verdaderos; serán meras percepciones de tus sentidos animales ordinarios. Podrías quedarte en el mismo sitio dando vueltas en círculos durante mil años. Por ello, el método para alcanzar la meta —dar un paso tras otro hacia ella y saber si realmente avanzas o si solo imaginas que corres mientras permaneces en el mismo lugar— es el método de la sabiduría de la Cabalá.
La persona debe ser capaz de ver el camino, y esto se logra de forma sencilla: sus ojos deben abrirse para que vea realmente el desierto ante sí, donde no existe más ruta que ese camino único. Además, cada individuo tiene su propia senda particular; esto garantiza que no se extravíe, le permite ver tanto la meta final como a sí mismo, y le faculta para saber cómo dar cada paso tras haberlo examinado previamente.
Si la persona no lo hace, el alma atravesará encarnación tras encarnación mientras el tiempo se escapa. Existimos por debajo del plano de la vida espiritual y, por tanto, podemos seguir dando vueltas en círculos otro millón de años; esa no es la cuestión. Desde la perspectiva de la espiritualidad, esta vida terrenal no cuenta, ya que por sí misma no aporta ningún beneficio espiritual.
Los cabalistas escriben en sus artículos sobre las fuerzas que residen en nuestra alma y explican cómo, mediante el uso de las múltiples cualidades opuestas que existen en nuestro interior, podemos elegir el camino correcto y hacer realidad nuestra libertad de elección.