La separación entre la existencia material y el alma
Para comprender la diferencia entre lo corpóreo y lo espiritual, debemos observar que todo lo que una persona haga durante el día en relación con quienes la rodean, a través de su cuerpo y de sus deseos humanos, simplemente como persona que vive en este mundo, no tiene nada que ver con la Torá. No guarda relación alguna con el progreso espiritual ni con el Creador.
Hace diez mil años, también había personas en nuestro mundo que no sabían nada de la Torá ni de los mandamientos. Tenían una vida, una esposa, hijos, un hogar y comida. ¿Tiene esto algo que ver con la espiritualidad o no? Del mismo modo, nuestra vida cotidiana, que no está relacionada con la Cabalá, no forma parte de la espiritualidad. Se trata de una existencia similar a la de los animales en este mundo.
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No podemos decir que esté completamente desconectado del mundo espiritual, ya que todo lo que hay aquí es una rama. Sin embargo, nos referimos al deseo de recibir en los niveles inerte, vegetativo, animado y humano de este mundo, que avanza gradualmente hacia la corrección final a su propio ritmo, de acuerdo con el ritmo general de la realidad y la naturaleza del deseo de recibir.
Entonces, el deseo general de recibir de todas las personas alcanzó un estado en el que partes del alma comenzaron a descender desde lo alto. Una Luz comenzó a descender, revelando el deseo de recibir que se revestía en todas las personas.
El origen del punto en el corazón y el libre albedrío
Cuando la Luz desciende desde lo alto, aparece un punto en el corazón. Este punto entró en alguien llamado Abram (a partir de entonces se le dio el nombre de Abraham), quien marcó el inicio del grupo. Él fue el primero en revelar al Creador y en iniciar una cadena de discípulos. De no haber ocurrido esto, toda la humanidad habría seguido viviendo sin revelación espiritual, según el reloj general del universo y la realidad.
A partir de Abraham, la persona adquiere la capacidad de ejercer el libre albedrío. A medida que la Luz desciende sobre ella, tiene la oportunidad de actuar por sí misma. Sin embargo, esto solo puede hacerse en conexión con otras almas.
La importancia del grupo de estudio para el desarrollo espiritual
Por eso necesito a alguien más a mi lado. No basta con tener a alguien en Estados Unidos o en Australia; al fin y al cabo, ya había nativos americanos en la época de Abraham. No tengo ningún vínculo con ellos; necesito a alguien cerca de mí, un amigo del que pueda aprender y del que pueda adquirir algo.
El libre albedrío consiste en recibir Jisarón (carencia o deseo) adicional de un igual, tanto en la época de Abraham como en la nuestra. El Creador le dijo a Abraham: «Haré que tus descendientes sean tan numerosos como las estrellas del cielo», es decir, te di las condiciones para el libre albedrío. Por lo tanto, se requería un grupo unido para que uno, al recibir percepción de otro, pudiera adquirir el deseo de esa persona.
No bastaba con que un cabalista estuviera aquí y otro en otro lugar; se necesitaba un grupo, un grupo al que se llegó a llamar «Judíos» (Yehudim). Eran iraquíes y persas comunes y corrientes, a los que se les empezó a llamar judíos Yehudim e Ivrim (hebreos, de la raíz «Avru», que significa «aquellos que se orientaron hacia el deseo del Creador»). Debemos distinguir claramente entre el alma que se reviste de una persona que necesita corrección y el cuerpo físico.
Cómo entender la distinción entre el mundo físico y la espiritualidad
Pregunta:
¿Usted está diciendo que no hay ninguna relación entre lo corpóreo y lo espiritual?
Respuesta:
Sí, porque se encuentran en lados diferentes de la pantalla. En la práctica, vivimos en el mismo ámbito, pero percibimos este mundo y aquel mundo de formas diametralmente opuestas: este mundo a través del prisma del egoísmo y el otro a través del altruismo.
Para entender qué es la espiritualidad en la Cabalá, debemos ver que esta se percibe a través de cualidades completamente diferentes. Si percibo este mundo desde la cualidad de recibir para mi propio beneficio, con la intención de obtener placer para mí mismo, entonces el mundo Superior es la intención de otorgar, de satisfacer y de proporcionar placer a los demás.
Pregunta:
¿Significa eso que todo depende de la percepción de cada persona? ¿Es lo corpóreo también espiritual, pero solo una parte de algún tipo de imagen?
Respuesta:
Por supuesto. ¿Qué más hay aparte de la Luz y el deseo? La Luz creó el deseo, y todo lo que ocurre con el deseo lo hace la Luz. Al fin y al cabo, nuestro mundo no surgió de ningún lugar desconocido. Es el descenso definitivo de los estados espirituales de Arriba hacia abajo.
Pregunta:
¿Por qué distingue usted entre estos dos ámbitos cuando dice: «Puedes hacerme preguntas sobre espiritualidad, pero deberías acudir a otras personas si tienes dudas sobre lo corpóreo»?
Respuesta:
La cuestión es que el mundo corpóreo, en el que intentamos trabajar directamente con el egoísmo, está condenado al fracaso y a los problemas desde el principio. Por lo tanto, no quiero trabajar con él.
Una persona solo puede vivir en ella cómodamente si aspira por completo al Superior. Entonces, cualquier cosa que uno se vea obligado a hacer, aunque sea a su pesar, para mantener su existencia en este mundo, le resultará beneficiosa; de lo contrario, no hay otra salida. Cualquier exceso solo le causará daño, aunque nos cueste aceptarlo, esta es la forma de vida más óptima para enfocar nuestra energía en el desarrollo espiritual.
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