Cinco mundos entre el Creador y nosotros

Pregunta:

¿Qué se entiende por los cinco mundos entre el Creador y nosotros?

Respuesta:

Hay cinco partes del sistema espiritual: Kéter, Jojmá, Biná, Zeir Anpin y Maljut, que se reflejan en cinco mundos: Adam Kadmon, Atzilut, Briá, Yetzirá y Asiyá.

Seguir con el tema: Hay cinco mundos entre nosotros

 

Mundos que forman el universo

 

Baal HaSulam, La esencia de la sabiduría de la Cabalá: los cabalistas han descubierto que la forma de los cuatro mundos llamados Atzilut, Beriá, Yetzirá y Asiyá, comenzando con el primer mundo más elevado, llamado Atzilut, hasta este mundo corporal y tangible, llamado Asiyá, son exactamente igual en todos los elementos y eventos.

Esto significa que todo lo que sucede y ocurre en el primer mundo se encuentra sin cambios en el mundo siguiente, debajo de él. Lo mismo ocurre en todos los mundos que le siguen, hasta este mundo tangible.

Los cabalistas descubrieron que hay un estado mejor de creación, que es el nivel Superior llamado, mundo de Ein Sof. Según la sabiduría de la Cabalá, Ein Sof (sin fin) y las distancias no se miden en kilómetros ni yardas y esta medida no es realmente relevante para ellos; por eso, este mundo se llama Superior porque la raíz más alta está allí y todo viene de ella. Se le llama el mundo de Ein Sof porque no podemos alcanzarlo en su última forma.

 

El siguiente mundo por debajo se llama, mundo de Adam Kadmon (AK). Adam es el prototipo del estado corregido de creación y Kadmon significa primario u original. O sea, el estado inicial de la creación, el embrión, se llama Adam Kadmon.

 

Luego sigue el mundo de Atzilut, derivado de la palabra «Etzlo» (en Él). Todo está contenido en el mundo de Atzilut.

 

Incluye la luz Superior que viene de arriba y todos los esfuerzos y correcciones que vienen de abajo. Es verdaderamente un objeto espiritual serio.

Atzilut es el mundo Superior en el que el Creador existe y opera sobre nosotros de arriba hacia abajo.

 

Debajo de este mundo están los mundos de Beriá, Yetzirá y Asiyá.

El mundo de Beriá proviene de la palabra «Bar» (que emerge de los límites del Creador, por debajo de Su nivel).

 

Yetzirá significa que se crean nuevos estados inferiores en este mundo.

Asiyá es el mundo de la acción.

Nuestro mundo está por debajo del mundo de Asiyá y a veces, se percibe como su nivel más bajo.

Pregunta:

¿Qué es la raíz Superior y cuál es la rama?

Respuesta:

Básicamente, la raíz está en el mundo del Ein Sof. Pero aún no es raíz en sí misma, porque es demasiado alta. Nuestras raíces están en realidad en el mundo de Atzilut y nuestras ramas están en nuestro mundo.

 

Y en medio, hay diferentes estados, combinaciones y conexiones.

El mundo del Creador  La frontera que separa los mundos

 

Entre Keter y Maljut

 

Pregunta:

¿Por qué las primeras nueve Sefirot tienen nombre propio, por ejemplo: Kéter, Jojmá, Biná, etc.?

Respuesta:

Así es como se revela la luz Superior, Kéter es la característica de otorgamiento absoluto, Maljut es la característica de recepción absoluta.

 

La característica de Maljut se crea a partir de la característica de Kéter. Pues la característica de Kéter quiere otorgar todo, su característica de otorgamiento, va de arriba a abajo, a través de todas las emanaciones hasta que da nacimiento al deseo de recibir, y por lo tanto Maljut quiere recibir todo lo que Kéter quiere otorgar. Todo lo que Kéter quiere dar es expresado, revelado e implementado en las ocho Sefirot entre Kéter y Maljut.

 

Las Sefirot: Jojmá, Biná, Jésed, Guevurá, Tiféret, Netzaj, Hod y Yesod son características que conectan a Kéter con Maljut.

 

Dado que reciben influencia de la característica de Kéter que desciende a través de todas las Sefirot, la característica de Maljut comienza a sentir la existencia de Kéter y su deseo de otorgar. Como resultado, se descubre en Maljut el estado llamado, vergüenza.

 

Al sentir la diferencia y disparidad tan grande entre el que otorga y el receptor, Maljut deja de recibir de Kéter. Este estado se llama Tzimtzum (restricción).

 

Es un estado que se descubre incluso, en personas con desarrollo normal en nuestro mundo.

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