Pregunta: Su maestro Rabash escribió que en la medida del esfuerzo que se hace, se recibe la recompensa; es decir, el esfuerzo se convierte en recompensa, ¿por qué?
Respuesta: El esfuerzo mismo es la recompensa porque, en principio, provienen del Creador, incluso si parece que es esfuerzo propio. La medida determina el estado espiritual, la magnitud del ascenso, su proximidad y adhesión al Creador. Es decir, define su espiritualidad.
Si el Creador requiere que hagamos el esfuerzo de conectarnos con los demás, hacer esfuerzos para acercarme a otros, a los que, incluso puedo odiar, la acción en sí será la recompensa.
Pregunta: Digamos que si haces el esfuerzo, ¿de dónde vendrá el placer?
Respuesta: De que lo haces por el bien del Creador, te acercas a Él y le das satisfacción.
Pregunta: En este caso, ¿debe revelarse el Creador y Su grandeza al hombre?
Respuesta: No. Si se revela, esa persona actuará en aras de revelar la grandeza, en aras de la realización, en aras de su elevación.
Esto se oculta a propósito, para que actúes, no de acuerdo con tu deseo y objetivo egoísta, sino de acuerdo con el altruista, cuando lo haces sin ninguna recompensa, sin querer nada para ti mismo.
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