La conciencia es la responsabilidad relacionada con el objetivo. La conciencia por sí misma no existe. Cuando la interpretamos aislada de todo lo demás, la entendemos como un autocastigo egoísta y nada más.
Si quieres medir correctamente cualquier propiedad, debes asociarla inicialmente con el Creador como punto de referencia, luego atraerla hacia ti y comenzar a explorarla.