Hay una historia de un relojero, su trabajo requiere mucha atención y acciones precisas, pero a veces mientras trabaja, el dedo índice de su mano izquierda empieza a crisparse y es imposible trabajar en este estado; ¿Qué hace? No se masajea el dedo, no toma pastillas para aliviar los calambres, llama a su madre, que vive a miles de kilómetros, y le dice: “Mamá, otra vez estás preocupada por mí, deja de preocuparte, no puedo trabajar por tu culpa”.
Dígame, ¿Qué le parece esto? ¿No huele a misticismo que de repente, haya un contacto así?