Los animales también tienen esto. Ellos también existen en un mundo que no tienen del todo claro.
Pero en el caso de los humanos, se trata más bien del ámbito de la cognición. Aquí, por supuesto, no podemos compararnos con los animales; tenemos muchas más preguntas teóricas, además que emanan no de nuestro ser, sino de nuestra mente, de nuestro desarrollo, de su incompletitud e inferioridad. Pero, aun así, de alguna manera nos enfrentamos a ello.