Hay una parábola judía muy clara en la que un científico se acercó a un sabio y le preguntó: “Dicen que usted señor, le da a la gente medicinas asombrosas y sabe curar. Deme una medicina que me enseñe a temer a Dios”. “Por el temor de Dios”, respondió el sabio, “no tengo medicina. Pero hay una medicina que te ayudará a amar a Dios”. “Deseo esto aún más”, dijo el científico, “deme esa”. “Esta medicina es el amor al prójimo”, respondió el sabio.
Esa es una fórmula simple: si amas a tu prójimo, amarás a Dios.