«Aquel que come lo que no es suyo, teme ver su propio rostro»

Deberíamos entender esta pregunta de nuestros sabios, quienes cuestionaron sobre: “Si el propósito de la creación de los mundos, fue deleitar a sus criaturas, ¿por qué Él creó este mundo corporal, túrbido y tormentoso? Sin este, Él podría ciertamente deleitar a las almas, tanto como Él quisiera, así que ¿Por qué trajo al alma a un cuerpo tan oscuro y sucio?” (Baal HaSulam, El Estudio de las Diez Sefirot, Capítulo 1, Observación interna, punto 6).  

El Creador dispuso así al alma, en un cuerpo oscuro y sucio precisamente para que, partiendo de nuestro estado original de disgusto, lleguemos a su perfección, eternidad y cualidades. 

Después Baal HaSulam va aún más adentro: Quien come lo que no es de su propiedad, teme ver su propio rostro. Esto significa que podemos alcanzar al Creador, sólo en la medida de nuestra semejanza con Él. Al grado en que adquirimos las cualidades de otorgamiento, amor y conexión, seremos capaces de alcanzarlo.

Pregunta: ¿Qué tiene que ver la vergüenza con eso? 

Respuesta: La vergüenza es una sensación de la manifestación de nuestra separación del Creador. Él nos puso en este mundo para que pudiéramos alcanzar su perfección desde este estado más bajo, sucio y dejemos esta sensación de vergüenza. 

Comentario: En principio, es lógico. Esto también existe en nuestro mundo. 

Mi Respuesta: Sí, es absolutamente lógico. Lo único es cómo llegar a esto. 

 

Descubre: ¿Para quién el Creador es el bueno que hace el bien?

 

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