El Arvut no es para los débiles.
En nuestro mundo, la humanidad gradualmente avanza desde lo inanimado (natural) al nivel de “humano” (espiritual, Adam ó “similar al Creador”). Esto quiere decir que, aparte de nuestro alimento, sexo, familia, riqueza, fama y conocimiento, el deseo de la espiritualidad, el anhelo de alcanzar la fuente y el propósito de nuestras vidas, se despierta en
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