¿Es posible que la alegría por nuestros amigos surja en nosotros automáticamente?

Pregunta:

¿Por qué la alegría surge en mí automáticamente cuando un niño da sus primeros pasos o empieza a hablar, pero la alegría por un amigo debo arrancarla de mí mismo y pedírsela al Creador?

 Respuesta:

El hecho es que, si tu hijo recibe algo bueno, automáticamente te alegras por él y, además, sientes que te lo han dado a ti. Esta es nuestra actitud hacia nuestros hijos. Pero no tenemos esos sentimientos hacia los hijos de otras personas.

 

En principio, nuestra actitud hacia los niños es mucho más reverente que hacia nosotros mismos, por eso nos comportamos y sentimos así.

Pregunta

¿Es posible que la alegría por nuestros amigos surja también en nosotros automáticamente?

Respuesta:

Si la luz del Creador desciende sobre nosotros, entonces nos alegraremos por nuestros amigos como lo hacemos por nuestros hijos, e incluso más.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *