Lo impuro y lo puro están en los sentimientos de uno. Uno puede estar enfermo, pero si no siente la enfermedad, no va al médico para que lo curen. Resulta que según lo que siente, está sano, a pesar de que en realidad no lo está. Depende respecto a quién debe ser verdad. (Rabash, notas variadas, 138 “Un camino cercano y un camino lejano”)