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Hagamos de ésta, una epidemia de bondad

La carga del corazón nos es dada para asegurar nuestro libre albedrío. La crisis global que envuelve al mundo, debido a la epidemia del coronavirus, muestra que la fuerza superior cuida a cada uno, nos da oportunidad de ejercer nuestro libre albedrío para que equilibremos el bien y el mal, construyamos la línea media y siempre nos inclinemos hacia el bien. 

El coronavirus revela a cada uno, a cada país y al mundo entero, la verdad acerca de nuestras relaciones. Nos obliga a estar en casa encerrados y a pensar en ¿por qué sucede esto y cuál es el propósito? 

Si nosotros mismos tomamos conciencia de que podemos vivir de forma diferente, no de la manera en que lo hemos hecho, sino en armonía con la naturaleza, en buenas relaciones entre nosotros, elevándonos por encima de nuestro egoísmo, entonces no tendremos que pasar por una larga y dolorosa crisis. Podemos salir de esta epidemia muy rápido. El virus nos muestra que sacamos al mundo de equilibrio. 

Cada vez, el Creador organiza una situación más efectiva para nuestra corrección. Por lo tanto, la epidemia del coronavirus y la cuarentena son buenas para la corrección del mundo. El virus nos muestra que no podemos estar juntos. 

En lugar de transmitir cosas buenas y útiles entre nosotros, transmitimos enfermedad y nos condenamos unos a otros a la muerte. Así aprenderemos a conectarnos con buenas conecciones, para transmitir buenas emociones, placer, alegría, amor, unidad y calidez unos a otros. Así se supone que debe ser entre la gente. 

Analicemos por qué nos transmitimos este virus mortal y cómo convertir ese mal en bien para avanzar hacia un nuevo mundo. Realmente espero que lo entendamos nosotros mismos y podamos explicarlo a todos.
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De la 2a parte de la lección diaria de Cabalá 17/mar/20, clase con el tema “Pésaj

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¿Por qué sólo personas unidas pueden jugar fútbol?  

Nota: Muchos científicos dicen que esa alianza, la tendencia a unirse, a establecer relaciones, convivir y colaborar, es una de las mayores características distintivas de la vida. 

Mi Comentario: La vida está hecha con base en la unión. 

Pregunta: Evolucionar es una forma de integrar, amalgamar y articular el desarrollo de estructuras complejas. Por un lado, individuos que está intrínsecamente enlazados y dependen mutuamente de la búsqueda de riqueza, poder y conocimiento, están integrados en tribus, imperios y estados.  

Sin embargo, si observas a la naturaleza inanimada, plantas o animales, verás que cuando se combinan, adquieren cierta forma de mente superior. Por ejemplo, cuando las células vivas se combinan, forman un organismo superior. La gente sólo puede unirse para jugar fútbol o para aniquilar su propia especie ¿por qué pasa eso?

Respuesta: Porque en los niveles inanimado, vegetal y animal, todas las partes de la naturaleza se unen de forma instintiva, bajo la influencia externa de una fuerza superior que los dirige. El hombre está obligado a encontrar y crear esta técnica, la fuerza y el orden de unión, en sí mismo, en contra de su ego. 

Es un trabajo opuesto al egoísmo, que no se encuentra en los estados inanimado ni vegetal ni animal de la naturaleza, sólo en el humano. Eso distingue al hombre de todo lo demás. Le facilita ser dueño de una mente que crece, de herramientas y principios para revelar su naturaleza. Todo lo que está por debajo de él son los niveles inanimado, vegetal y animal. 

Sin embargo, a su nivel, al nivel del humano, de la sociedad, el hombre no puede revelar nada. Descubre sólo algunas dependencias primarias y nada más. Pues, tiene sólo una fuerza, es decir, la fuerza egoísta de separación. No tienen la segunda fuerza, la altruista. 

Por lo tanto, si trabaja con una fuerza, nada sucede. Intenta relacionarse con los demás sólo para desarrollar la fuerza egoísta. Y ocurre de forma negativa, con golpes y crisis constantes. 

Si el hombre tuviera también la fuerza positiva, la que se opone a la negativa, de seguro que tendrían éxito en todo.
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De Kabtv  “Análisis sistemático del desarrollo del pueblo de Israel”, 23/mar/19

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El coronavirus está cambiando la realidad, parte2

“Dispersa a los impíos; mejor para ellos y mejor para el mundo».

Comentario: Las medidas tomadas por muchos gobiernos contra el coronavirus literalmente han paralizado la vida de la población.

Mi respuesta: Los gobiernos tienen mucho miedo por sus conciudadanos. Debemos entender que son responsables de la salud de la población y de la economía. Y la economía depende totalmente de nuestras relaciones y comercio internacional. Es un gran dolor de cabeza para los gobiernos. Si ya decidieron cortar todos los lazos, significa que no tienen otra opción.

Por ejemplo, el otro día, el presidente de EUA, Trump, anunció que cancelará todos los vuelos de Estados Unidos a Europa ¿entiendes lo que esto significa para la industria de la aviación estadounidense? Ciertamente lo tomó en cuenta, en especial porque viene una elección.

Probablemente tiene datos que confirman que no exagero. Le hubiera gustado tomar una decisión más indulgente, pero obviamente con la información que tiene, detuvo los vuelos.

Comentario: Lo mismo sucede en el país donde vivo. Israel está totalmente aislado. No puedes salir del país. He oído que sólo esto, causa una pérdida de cuatro mil millones de shekels, sin mencionar lo demás…

Mi respuesta: Algunas personas piensan que esto es una exageración. Yo creo que se subestima.

Pregunta: Resulta que la única forma de combatir el virus es por aislamiento. Sin embargo, esto va en contra de la tendencia de las leyes de la naturaleza, que constantemente nos empuja a unirnos, a integrarnos  ¿cómo puede explicarlo?

Respuesta: Muy simple. Está escrito en una antigua fuente cabalista: “Dispersa a los malvados; mejor para ellos y mejor para el mundo». Y viceversa: “Reúne al justo; mejor para ellos y mejor para el mundo «.

Pregunta: ¿Cuál es nuestro pecado?

Respuesta: Que no nos conectamos correctamente. En nuestra conexión, no deseamos lo mejor para otros y no se puede llamar unidad. Se puede llamar deseo de obtener ganancias a expensas de los demás.

Por lo tanto, en nuestro desarrollo, la naturaleza no puede aceptar que esos intentos de unirnos, comerciar, etc., sean positivos, correctos ni que nos lleven al estado de unión al que debemos llegar. Creo que esa conexión es dañina para nosotros y para todo el universo. Por lo tanto, nos pone dificultades en forma de virus y de todo tipo de excesos desagradables. Estos golpes continuarán hasta que cambiemos nuestra actitud mutua.
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De Kabtv “El coronavirus está cambiando la realidad, parte 2” 12/mar/20

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El coronavirus está cambiando la realidad, parte 1

Propósito de la naturaleza y epidemia global

Pregunta Desde el punto de vista de Cabalá ¿la naturaleza tiene inteligencia? Todo lo que nos está pasando, todos estos golpes, ¿están planeados? ¿hay una mente superior o es la naturaleza ciega?

Respuesta: La naturaleza es completamente inteligente. Tiene un principio y un fin para el desarrollo, es decir, un plan para la evolución de la naturaleza inanimada, vegetal, animal y humana y se ejecuta estrictamente.

Sin embargo, durante su ejecución, surgen todo tipo de problemas, pues la naturaleza inanimada, vegetal, animal y humana participan en el plan. La naturaleza humana, como la más alta, está sujeta a todo tipo de fluctuaciones y cambios en ambas direcciones.

El hombre tiene libre albedrío, puede cambiarse a sí mismo, ser similar o no muy similar a la naturaleza. En consecuencia, cambia el camino de su movimiento. Pero, de todos modos, su movimiento va al mismo punto, al mismo propósito.

Pregunta: Las leyes de la naturaleza ¿se determinan a nivel del hombre y la sociedad?

Respuesta: El hombre tiene libre albedrío, es decir, se le da oportunidad de pasar del punto A al punto B de diferentes formas.

Pregunta: Pero, ¿el objetivo final está determinado?

Respuesta: No solo el objetivo final, sino todo el camino. Se puede dividir en pequeños segmentos y en cada uno podemos ir de forma más amable o más indeseable.

Pregunta: En la etapa actual del camino, apareció una epidemia global: el coronavirus. Todos entendemos que hay muchos de estos virus y que son mucho más peligrosos.

¿Cómo difiere esta situación de otras en nuestra historia? ¿es porque hoy somos más interdependientes, integrales y esto naturalmente deja huella?

Respuesta: Sí. Las epidemias anteriores en Europa y en otras partes del mundo no afectaron a otros continentes ni naciones, pero ahora no es el caso. Hoy, estamos tan interconectados por cultura, economía, comercio mundial y todo lo demás, que no podemos evitar ser una humanidad unida.

Por eso, los virus nos afectan a todos, se extienden gradualmente de un extremo a otro de la Tierra. Y no podemos escapar, no podemos romper nuestros lazos.

Comentario: La peculiaridad de esta situación es nuestra interdependencia actual y, lo más importante, las restricciones desproporcionadas impuestas por los gobiernos. Después de todo, hubo varias epidemias, pero nadie las trató de esta manera.

Mi respuesta: Eso fue antes, cuando no estábamos conectados hasta este punto. Hoy, esta conexión es absoluta. Es difícil imaginar un lugar donde no exista. Aunque, por el virus, debemos distanciarnos y todos debemos aislarnos, pero es imposible en el mundo actual.
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De Kabtv «El coronavirus está cambiando la realidad», 12/mar/20

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En la línea roja

La epidemia de coronavirus afecta a todo el mundo, sin importar dónde sea; Italia, Israel, Corea o Rusia. El mundo entero está preocupado. El virus se propaga sin reconocer fronteras y no hay un fin a la vista. Los expertos predicen que la epidemia durará un año hasta que aparezcan algunos medios para combatir el virus.

El coronavirus cambió en forma importante la relación de la gente en la sociedad humana al plantearnos preguntas serias. ¿Qué se debe hacer para que podamos volver a la vida normal? ¿qué nos exige la naturaleza y por qué nos trae tantas sorpresas? ¿cuál es la solución a los problemas que enfrentamos en nuestra vida?

Por un lado, estos problemas nos muestran lo conectados y dependientes que realmente somos. Por otro, que nuestra conexión no es amable y necesitamos aprender a cambiarla. El coronavirus acaba de comenzar a revelar la gravedad de nuestra afección. La situación no es tan mala todavía.

Veamos qué sucederá una vez que los países de América y Europa cierren sus fronteras. La humanidad volverá a las barreras fronterizas.

La única solución es averiguar a fondo cuál debería ser nuestra conexión correcta y cómo construir relaciones suficientemente buenas para que ningún virus pueda penetrar. El virus es una señal de que nuestra conexión es incorrecta.

El coronavirus es un problema común, por eso, requiere una unidad correcta y garantía mutua de toda la humanidad. ¿Por qué constantemente vienen nuevas desgracias sobre nosotros? ¿por qué la naturaleza siempre nos golpea con un látigo, a cada uno por separado y todos juntos?

¿Por qué estos golpes, año tras año, son más fuertes y por qué se extienden tanto, que envuelven a toda la humanidad? La naturaleza trata de llevarnos a la conciencia de la necesidad de la garantía mutua para que nos volvamos como un hombre, un sistema.

Todos, en el mundo, necesitamos comprender que:

  • El coronavirus no es coincidencia, sino parte del proceso por el que las fuerzas de la naturaleza guían a la sociedad humana. Es su esfuerzo por unirnos en un sistema.
  • En este sistema único, hay leyes que la naturaleza nos obligará a adoptar, si no voluntariamente, “con un palo”. El coronavirus es una de las desgracias enviadas a la humanidad para sacudirla y forzarla a que haga introspección, para que aprendamos a vivir correctamente.

Idealmente, tenemos que ser como un hombre con un corazón, en un sistema. No hay salida. Tendremos que lograrlo. La epidemia de coronavirus es la primera plaga en una cadena de ataques que se revelarán mensualmente. Pues, si nos tratamos mal, damos lugar al virus. Parece que falta la garantía mutua que deberíamos haber creado.

El objetivo de la creación es llevar al hombre a una buena conexión, a amar al prójimo como a sí mismo. Si no lo hace, habrá problemas que actuarán como remedio y que nos empujarán hacia la conexión.

Nos vemos y no nos deseamos lo mejor. Las miradas desagradables y las palabras críticas se materializan y pasan de uno a otro en forma de virus.

La humanidad depende cada vez más de otros, en industria, comercio y en todo lo demás, pero al mismo tiempo, no mejoramos nuestras relaciones humanas. Nuestras relaciones están en contradicción con los lazos crecientes entre nosotros; Me conecto con todos en la Tierra, pero con el objetivo de exprimirles todo el jugo. Cuando estas conexiones se vuelven insoportables, la naturaleza las golpea y las rompe.

Imagina que el mundo se separa de China, Japón y Corea del Sur, cómo afectará al sector manufacturero. Incluso si la producción de algún pequeño elemento electrónico se detuviera, la mitad del mundo se detendría. Debemos organizamos correctamente en el nivel humano. No seguimos la ley de garantía mutua. Se exprime hasta la última gota de todo, para que la élite pueda ganar unos cuantos millones de dólares más.

El virus ya provocó despidos masivos. No parece que esta ola disminuya. Parece que sacudirá a toda la humanidad para que sintamos que llegamos a la línea roja y que la naturaleza ya no nos permitirá vivir así.

Por primera vez en la historia de la humanidad, entendemos que lo que sucede es un golpe desde arriba, como los hechiceros egipcios le dijeron al faraón, que una de las plagas venía de la mano de Dios. Todos sentirán que es castigo de lo alto y que de arriba nos están deteniendo.

Cuando veo mal a otro, le estoy transmitiendo el virus. Pues, todos estamos atados a un solo sistema y al pensar mal de alguien, traigo al sistema, un virus negativo, una señal negativa, rompo la garantía mutua. Puede ser sólo un pensamiento, pero todos estamos interconectados por pensamientos, conversaciones y acciones.

Lo queramos o no, estamos encerrados en una esfera común. Por eso no es importante si lo hablo, escribo, pienso o hago con las manos. El efecto del pensamiento es aún mayor, tal como se dijo «todo se resuelve en el pensamiento». El pensamiento se materializa en acciones físicas.

Las amenazas invisibles se extienden entre nosotros. Estamos en un campo de conexiones. El pensamiento es el nivel más alto de conexión y desciende a niveles más simples. Podemos corregir todos los virus en el pensamiento. La garantía mutua es nuestra interconexión correcta a nivel de pensamiento. Si lo mantenemos, no habrá necesidad de nada más, incluidos medicamentos materiales.
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De la lección diaria de Cabalá del 7/mar/20

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Cuarentena: primer paso para superar la crisis

La responsabilidad mutua global es la ley para todos los elementos, conectados en un solo sistema. Esta ley obliga a todos a saber cómo deben relacionarse con el sistema para equilibrarlo y perfeccionar las relaciones mutuas entre todas sus partes.

Y, por supuesto, ni siquiera podemos comprender esta ley, menos, cumplirla. No puedo hacer un compromiso así, porque si no cumplo con mi función en el sistema integrado, todo se saldrá de balance y yo tendré la culpa.

Todos sentirán que violé la perfección del sistema. Pues cada elemento es equivalente al sistema general, es una responsabilidad terrible. Todos somos responsables del mundo entero. Por eso, se dice: «Es mejor sentarse y no hacer nada».

Así que ahora, se le pidió a la gente ponerse en cuarentena, que no salga a ningún lado ni vuele ni tengan contacto con nadie. Entonces, ¿qué vamos a hacer?

Necesitamos estudiar que estamos en un sistema integral y global, donde opera la ley de responsabilidad mutua, es decir, la dependencia mutua y sabremos cambiar esta dependencia, de obligatoria a deseable. Queremos estar conectados, no porque la naturaleza nos obligue, sino porque nosotros mismos comenzamos a revelar lo bueno que es estar en contacto.

Sería una vida celestial -unirnos, ser una unidad perfecta y comenzar a sentir la perfección de la naturaleza. Así sentiremos todas las partes de la naturaleza, desde las estrellas más distantes hasta formas de vida que ahora no conocemos. El hombre puede convertirse en un exaltado creador de la perfección.

El primer paso para superar la crisis es la cuarentena, es decir, «siéntate y no hagas nada», solo aprende. El problema de la humanidad es que comenzamos a actuar incluso antes de comprender lo que hacemos. Mientras estamos en cuarentena, tenemos tiempo para pensar: en qué mundo existimos, quiénes somos, cuál es el sistema de la naturaleza en el que vivimos, cómo dependemos del sistema de la naturaleza y ella depende de nosotros?

¿Cómo, con nuestras relaciones, influimos en el sistema global de la naturaleza: materia inanimada, plantas, animales y humanos y cómo reacciona la naturaleza ante nuestras acciones? Así, comenzaremos a aprender a construir una hermosa casa para todos: no sólo cómoda, sino eterna y perfecta, por encima de vida y muerte biológica, en un nivel superior.

Al corregir nuestra conexión, nos elevamos a un sistema infinito, ilimitado en tiempo. Comenzamos a vivir en un mundo en el que la muerte no existe y no hay restricciones, solo logros y existencia ilimitada. Ahora tenemos la oportunidad de llegar a esa vida.

En primer lugar, necesitamos estudiar el sistema global de la naturaleza, nuestro papel en él y cómo podemos organizarnos para conectarnos con el sistema global de la naturaleza. Finalmente, todos somos egoístas, lo contrario de la naturaleza, ¿cómo puedo adaptarme al sistema de la naturaleza, que es integral y existe de acuerdo con la ley de responsabilidad mutua, con conexión, amor y siendo complementarios, si fui construido con las cualidades, exactamente opuestas?

Aquí es donde la sabiduría de la Cabalá viene en nuestra ayuda; nos enseña, a los egoístas, a construir una conexión mutua, similar al sistema integral de la naturaleza. Esto se llama «decena», ahí, diez personas se unen para establecer relaciones consistentes con el sistema de la naturaleza.

El ego humano siempre trata de adaptar el mundo a sus necesidades. Pero ese tiempo se acabó. La epidemia revolucionó la conciencia del mundo y comenzamos a comprender que no podíamos usar todo, sólo para beneficio propio, que deberíamos buscar ser útiles para todo el sistema.

Diez personas son como un pequeño laboratorio, donde tratamos de desarrollar un antivirus, ahí acordamos establecer entre nosotros, las mismas leyes que operan en la naturaleza perfecta, integral y global, es decir, otorgamiento mutuo. Todos caen y se elevan por encima de ellos mismos, logran relaciones más altas que el ego personal de todos. Esto sirve como vacuna contra el virus.

Por lo tanto, surgirán nuevos grupos hasta que toda la humanidad reciba una vacuna antivirus y volvamos a un comportamiento que corresponde a una naturaleza saludable. Será un nuevo humano, porque percibirá el deseo de los nueve amigos como suyo y los cuidará más que a sí mismo.

En esta medida, recibirá apoyo de la ley integral de la naturaleza, que lo convertirá en parte integral. La ley de garantía mutua nos obliga a conectarnos con el sistema, por encima del ego.

La naturaleza hizo al hombre el mayor egoísta de todas las criaturas. Pero la naturaleza global quiere mostrarnos con esta crisis, que ha estado esperando para hacernos sus partes inextricables. Es como si la naturaleza nos dijera: «Ya estoy lista para incluirlos dentro de mí como elementos integrales».

Y eso a pesar de que fuimos creado anti-integración y sólo queremos gobernar y usar a los demás. La naturaleza nos hizo contrarios a ella, para que comparemos los estados negativos y positivos y apreciemos la «ventaja de la luz de la oscuridad». Así podremos sentir y conocer el estado integral, perfecto y querer lograrlo. De lo contrario, no entenderíamos dónde estamos.

La naturaleza originalmente instaló un programa egoísta en nosotros y ahora deja de funcionar. Necesitamos entender que un programa egoísta es incompatible con un mundo global y conectado.

La crisis nos empuja a aceptar conectarnos y cumplir con la ley integral de la naturaleza. Necesitamos instalar en nosotros un programa de garantía mutua nuevo y mejor, el único programa que existe en la naturaleza.

Este programa funciona en todo, excepto en el hombre, pero no podemos percibirlo con nuestra mente egoísta y malcriada. Juzgamos el mundo en función de nuestras deficiencias y lo vemos dañado. Tan pronto como comencemos a corregirnos y queramos convertirnos en parte integral de la naturaleza, veremos un mundo totalmente diferente, sabremos  que siempre fue así, sólo que no nos dimos cuenta.

La ley de garantía mutua establece que todos pertenecemos a un sistema y estamos obligados a sentirnos como engranajes de un mecanismo en el que todos dependen de todos. Así tendremos una vida eterna, perfecta y hermosa. No se necesita nada más, la crisis creada por la epidemia del coronavirus nos acerca a esto. Deseemosle a todos éxito y una resolución adecuada.
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De Kabtv “Nueva Vida #1212: responsabilidad mutua”, 10/mar/20

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Coronavirus: una consecuencia del desequilibrio de la naturaleza

En relación con la epidemia de coronavirus, el Ministerio de Salud de Israel emitió 11 reglas de conducta, que nos exigen que cumplamos con la ley de «garantía mutua». Como se trata de una catástrofe global que afecta a todos, debemos ser considerados con los demás, eso es garantía.

La garantía mutua es no acercarnos a otros, al no hacerlo, los cuidamos. Si realmente nos queremos y entendemos que con este comportamiento contribuimos al bien común, la epidemia se detendrá más rápido.

El coronavirus que tiene toda nuestra atención, en realidad parece un juguete de niños, en comparación con futuros desastres. Por ejemplo, el cambio gradual de los polos magnéticos de la Tierra amenaza con provocar un cambio brusco, como resultado volverá la edad de hielo.

¿Por qué nos preocupamos tanto por un virus que no es nada en comparación con el desarrollo futuro de otros eventos? Porque es un hecho que el coronavirus nos golpea personalmente. Pero si se acerca el hielo o el océano se eleva varios metros, no sentiré el efecto en mí personalmente al tomar mi temperatura o mi pulso.

Todo depende de nuestra sensación. Si enjambres de langostas vuelan y devoran toda la cosecha de los campos, iremos a la tienda y no veremos ningún otro producto, excepto la langosta: langostas azucaradas, langostas saladas, etc. Sólo así nos preocuparemos.

Por ahora, el foco está en el coronavirus. Demuestra a la humanidad nuestra debilidad y falta de conexión, ahora se manifiesta de forma negativa, pues la enfermedad se transmite de unos a otros. Pero también nos muestra que si queremos actuar juntos, reflexiva y conscientemente, podemos protegernos del virus.

La epidemia también nos quita impurezas: dejamos de volar de un lado a otro, de hacer cosas innecesarias. Si la epidemia se prolonga por otro año, nuestra vida se calmará y sólo haremos labores necesarias.

Nadie correrá a comprar más ropa. Todos vivirán en paz, aunque sea para tener salud. El virus nos encierra y nos volvemos buenos niños. Así, no es virus, sino ayuda de arriba.

La epidemia afectará a la política y amortiguará todas las pasiones porque, ¿para qué luchar si todos somos hermanos en la desgracia? ¿para quién deben esforzarse al gobernar, para personas que carecen de lo más necesario?

Después vendrán nuevos golpes: nubes de langostas, mosquitos, ratas. No podremos luchar contra ellos debido a su gran número. Y así, gradualmente, nuestra vida tomará un aspecto diferente y aprenderemos a vivir de modo diferente. De hecho, hoy la sociedad humana es como una burbuja financiera: cada empresa es fondo de inversión.

De acuerdo con las leyes de la naturaleza, ninguna criatura a nivel inanimado, vegetal o animal, consume más de lo necesario para existir. Vemos depredadores, un leopardo o un lobo devorando presas, pero lo hacen para sobrevivir y sólo toman lo necesario.

El hombre también debería vivir, consumiendo sólo lo esencial y dejar el resto para beneficio de la sociedad, eso es precisamente lo que le beneficia y no, confundir a la sociedad con todo tipo de cosas estúpidas.

La sociedad humana está obligada a llegar a una forma de vida material, dentro del nivel animal. El cuerpo animal debe vivir como los animales, es decir, consumir sólo para su supervivencia. No necesitas tomar nada de la naturaleza, lo demás debe ser sólo para que labores espirituales, para el trabajo del Creador.

El 90% de nuestros productos no son necesarios. Todo está organizado en cadenas, cada uno produce su parte y la transfiere al otro, hasta el último en la cadena que tira todo para que el proceso pueda comenzar de nuevo.

El mundo moderno está hecho así, de lo contrario no podríamos tener salario. Ganamos exprimiendo los recursos de la tierra. No se puede vivir así, destruimos el ambiente.

El egoísmo a cada momento nos guía a una vida que ya es imposible de tolerar. Nosotros mismos cavamos nuestra tumba. El ángel de la muerte sostiene una gota de veneno en el filo de la espada y obedientemente la tragamos y morimos.

¿Dónde está la salida? Estudiar Cabalá, para corregir nuestro pensamiento y con ese pensamiento, corregir al mundo. Cuando haya muchos que piensen correctamente, podremos traducirlo en acciones materiales. ¡Pero ya ni nuestro pensamiento funciona!

Dar a la sociedad es, en primer lugar, estudiar qué es otorgar genuinamente y cómo debo existir en la sociedad para cumplir la ley de la naturaleza. Todo pasa en el pensamiento.

El hombre mismo, con su esfuerzo y autocontrol, debe llegar al estado en el que viven los animales, es decir, no consumir más de lo realmente necesario para vivir. Y el resto de nuestra energía y mente usarlo para tratar de unirnos.

La epidemia de coronavirus y todos los problemas son consecuencia del desequilibrio de nuestra vida. Si viviéramos en el plano material como animales, sin consumir más de lo necesario para nuestro cuerpo animal y que todo nuestro esfuerzo espiritual fuera para comprender al Creador, la vida sería hermosa.

Pero traemos una distorsión, nos esforzamos en nuestro ego para gobernar al mundo, para vaciar el globo y extraer todos los recursos naturales. Por eso, la naturaleza, al perder el equilibrio, nos muestra problemas: problemas biológicos en forma de coronavirus, erupciones volcánicas, terremotos o tsunamis. Todos estos cataclismos son causados ​​por el desequilibrio que creamos en la naturaleza.

Debemos limitarnos a usar la naturaleza sólo para lo necesario, como lo enseña la ciencia de la Cabalá. Y usar las otras fuerzas poderosas, el tiempo, la mente enorme y el deseo del que está dotado el hombre sólo para corregir a la sociedad, para que sea la herramienta que revele al Creador.

En estos días, la sociedad humana actúa en la dirección opuesta a la revelación del Creador y naturalmente causamos los problemas, el coronavirus es sólo el comienzo.

La era del Mesías, en la que vivimos, debería traernos nuevas revelaciones. Esperemos que, gracias a nuestro esfuerzo, esas revelaciones sean buenas, pero hasta ahora, desafortunadamente, es dudoso…

Tratemos de aprender rápidamente y transmitir a la humanidad, que la causa del virus es resultado del desajuste de la sociedad humana con la ley general de la naturaleza que es equilibrio. Esto es física simple, no fe, sino la ley de la naturaleza.
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De la 2a parte de la lección diaria de Cabalá 5/mar/20, «La paz«

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Coronavirus, una lección de humildad

KabNet publicó mi nuevo artículo: «Coronavirus, una lección de humildad«

Esta no es la primera vez que la humanidad se enfrenta a una pandemia peligrosa, pero COVID-19 o coronavirus es, sin duda, único en su tipo. Ninguna otra crisis de salud en el pasado se extendió por el mundo como tsunami, básicamente no dejó ningún rincón del planeta sin afectar. Y la razón es que, como nunca antes, el mundo está más interconectado e interdependiente. Este sistema tan confuso y complicado de la naturaleza, nos enseña que pereceremos separados o prosperaremos juntos. Es la lección principal que nos enseña la crisis del coronavirus.

La peste negra, el SARS y la gripe española, la pandemia más mortífera hasta ahora, que mató a alrededor de 50 millones de personas en el mundo en 1918, fueron brotes de enfermedades generalizadas que afectaron profundamente a la humanidad. Pero nunca antes hubo un evento como el coronavirus, de alcance tan amplio y global, que llegó a todos y le dio una vuelta a nuestra vida, en un abrir y cerrar de ojos. La prohibición de viajar se hizo efectiva de inmediato, congeló nuestra obsesión de ser viajeros sin importar a dónde, siempre que pudiéramos escapar. Nuestra perspectiva sobre el dinero también cambió desde la crisis, nos obligó a evaluar las prioridades en la vida. Nuestro consumismo sin fin y nuestra búsqueda compulsiva de placer  se frenó repentinamente y afortunadamente, lo más probable, nunca volverá a ser igual. Tendremos que adaptarnos a un nuevo estilo de vida, más básico, sedentario y tranquilo.

“La situación muestra al mundo lo débiles y vulnerables que son los humanos frente a la naturaleza. Es una lección de humildad, cuando sentíamos que todo estaba a nuestro alcance, que era para nuestro uso y que teníamos derecho de explotar y usar lo que nos rodea sin tener en cuenta a los demás.”

Guerra contra nuestra naturaleza.

Además de las pandemias, la guerra siempre deja devastación por todo el planeta, generación tras generación. Antes, el mundo se dividía en campos para zanjar conflictos: alemanes de un lado contra alemanes del otro, rusos y estadounidenses, chinos y occidentales, iraníes e israelíes. Ahora, el mundo se convirtió en un pueblo y el coronavirus lo demuestra. En comparación con las anteriores, esta crisis afecta a toda la humanidad, sin hacer distinciones de antecedentes, origen, creencias o estatus en la sociedad. Gente común, funcionarios de gobierno, cónyuges de líderes mundiales y celebridades- nadie escapa al contagio.

La situación muestra al mundo lo débiles y vulnerables que son los humanos frente a la naturaleza. Es una lección de humildad, cuando sentíamos que todo estaba a nuestro alcance, que era para nuestro uso y que teníamos derecho de explotar y usar lo que nos rodea sin tener en cuenta a los demás.

En la naturaleza nada sucede sin una causa. La situación actual ofrece a la humanidad una nueva dirección y una nueva perspectiva, pues el problema no está dirigido, en específico a ningún país, región o líder, como sucedía en el pasado. Esta vez, todos navegamos por aguas turbulentas y en el mismo barco, debemos reconocer que el único enemigo con el que tenemos que luchar es nuestra naturaleza egoísta, la fuente del desequilibrio del mundo. El virus y otros problemas del ecosistema son resultado directo del daño que los humanos infligimos al sistema de la naturaleza, con nuestro comportamiento imprudente y abusivo, tanto para el sistema como para otros. En verdad, todas somos parte integral del mismo mundo, que funciona como una enorme maquinaria de ruedas dentadas e interconectadas.

Una cura para la humanidad

No está prohibido ni disfrutar ni sentir placer en la vida. Nuestro deseo de placer es la base de nuestra naturaleza y su satisfacción es precisamente el propósito de la creación: hacer el bien y dar placer a los seres creados. La pregunta es: ¿con qué propósito disfrutamos y más importante aún, a expensas de qué o de quién?

Por lo tanto, por dolorosa e inquietante que parezca la pandemia, el coronavirus realmente puede convertirse en medicina para los males de la humanidad, si aprendemos su lección principal: el único ángel de la muerte es el ego humano y hasta que nos elevemos por encima de él, podremos disfrutar de una buena vida. Se nos da un despertar para cambiar el rumbo y conectarnos, para que juntos podamos aumentar la fuerza positiva de la naturaleza que se revela en nuestras relaciones armónicas. Esta revelación que cambiará el mundo, es motivo de gratitud.

Mis pensamientos en Twitter, 15/mar/20

Recomendaciones para el período del coronavirus:
Contacto virtual de grupos permanentes de hasta 10 personas. Si es difícil en esta cantidad, hacerlo en grupos de 5. Durante las clases y en otros momentos, hasta 5 veces al día.
Recomiendo revisar materiales del libro de Pascua.
De Twitter, 15/mar/20

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Mis pensamientos en Twitter, 9/mar/20
Mis pensamientos en Twitter, 11/mar/20
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Mis pensamientos en Twitter, 13/mar/20

La epidemia de coronavirus es el primer golpe de toda una serie de golpes que se revelarán uno por uno. Creamos espacio para el virus al tratarnos mal unos a otros. El virus emerge en el lugar donde falta la garantía mutua, que deberíamos haber establecido.

La humanidad es interdependiente en todas las áreas de la vida. Pero las relaciones humanas no mejoran. Cada vez nos volvemos más opuestos a nuestra interdependencia. Nos conectamos para explotarnos. Cuando las malas conexiones se vuelven insoportables, la naturaleza las separa.

Si pudiéramos ver que una mirada amable nos cura del coronavirus, todos en la tierra nos volveríamos justos al instante. 

Pero se requiere que tengamos conciencia y aspiración de otorgar, en lugar de querer obtener ganancias egoístas; pensar en todos en lugar de en mi mismo. Así, dejaremos de estar enfermos cuando todos se sientan bien.

#COVID19 Hoy nuestra dependencia mutua se expresa en que, por temor a infectarme, me alejo de los demás, nos desconectamos de la conexión negativa. ¡Pero revelemos nuestra dependencia positiva! ¡Si nos unimos adecuadamente, comenzaremos a producir virus positivos!

La humanidad ha pasado un largo camino de desarrollo y comienza a sentirse como un solo cuerpo. Debemos agradecer al coronavirus: ha llevado al mundo entero a tal unidad. Si la epidemia continúa, la humanidad revelará que pertenece a un sistema en el que dependemos unos de otros.

El cabalista siente la vida del cuerpo animal de manera similar a cambiar de camisa. Si lo más importante soy yo (alma) y no la camisa (cuerpo), cada vez que me cambio la camisa, recibo ropa más hermosa.

La muerte no implica nada más que la pérdida de oportunidades para hacer correcciones.

Si los países de América y los de Europa cierran fronteras, volveremos a barreras fronterizas. La única solución es analizar cuál es nuestra conexión adecuada y cómo crear buenas relaciones para que no se infiltre ningún virus ¡El virus muestra la brecha de nuestra conexión!

Los problemas que se revelan a la humanidad sirven como medicina, nos obligan a unirnos. No nos deseamos lo mejor. El virus se transmite de persona a persona, de una mirada mal intencionada y palabras de condena, que se materializan en forma de virus.

El virus provocó despidos masivos. Esto desarraigará a la humanidad, estamos en la «línea roja», la naturaleza no nos permitirá continuar existiendo así. 

Por primera vez nos damos cuenta de que esto es un golpe desde arriba. Todos sentirán que es un castigo divino, que estamos siendo enderezados desde arriba.

Todo el mundo debería entender: el #coronavirus no es accidente. Las fuerzas de la #naturaleza guían a la sociedad humana, aspiran a unirnos en un solo sistema. En ese sistema hay leyes que la naturaleza nos obligará a cumplir; por voluntad y con comprensión o, por la fuerza.

El coronavirus es un problema compartido por toda la #humanidad. Nos exige unirnos de forma correcta y con garantía mutua. La #naturaleza trata de enseñarnos que la garantía mutua es una necesidad, sólo así, una vez más, nos convertiremos en un hombre, en un sistema.
De Twitter, 13/mar/20