El poder de dominar puede manifestarse en acciones opuestas para ambas partes. Por lo tanto, no hay necesidad de esforzarse por reflejarse mutuamente en el sentido de «tanto como tú, así soy yo» y asegúrate de colocarlo en una «caja común».
Lo más importante es siempre ceder. Quién cede a quién es irrelevante. Por ejemplo, si una esposa da un paso hacia su marido, éste se sentirá avergonzado de sí mismo. O al contrario, se sentirá orgulloso de que ella le trate así.
Lo principal es respetarse mutuamente y esforzarse por dejar siempre una impresión agradable el uno al otro.