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Comprender el sentido de la vida para alcanzarlo – visión cabalista

En las noticias (Noticias psiquiátricas): El lado aleccionador de la revolución neurobiológica es que el comportamiento está determinado en gran medida -con poco o ningún espacio para el libre albedrío- por las fuerzas psicológicas, fisiológicas y evolutivas que la ciencia está descifrando ahora, dice el doctor Robert Sapolsky.

El mensaje que transmite el neurocientífico, primatólogo y autor de best-sellers Robert Sapolsky sobre la revolución neurocientífica de nuestro tiempo es a la vez esperanzador -prometedor de una nueva comprensión del comportamiento y de herramientas más eficaces para tratar a las personas con enfermedades mentales- y profundamente aleccionador, ya que pone en tela de juicio nuestras nociones sobre el libre albedrío…

Sintetizando los hallazgos de una serie de disciplinas, Sapolsky describe cómo cualquier comportamiento está moldeado por los acontecimientos del entorno y las respuestas del organismo humano en los segundos inmediatos a la conducta. Pero estas respuestas son moldeadas en las horas o días anteriores al comportamiento por respuestas psicológicas, hormonales y otras fisiológicas (generalmente inconscientes) y en las semanas, meses y años anteriores por factores sociales y culturales, desde la infancia y el vientre materno.

Y estos factores también son moldeados incluso antes por los cambios epigenéticos transmitidos a través de las generaciones y por los acontecimientos que se remontan a las “presiones evolutivas ejercidas durante los millones de años anteriores que hicieron rodar la pelota”.

Mi respuesta: Esto, por supuesto, solo muestra la estrechez de miras del profesor. ¿En qué se basa para sacar esas conclusiones? Que reúna todos los datos de los que habla en un volumen y los queme. Porque de todos modos, no aprenderán nada de él y no se revelará nada fiable ante él.

Pregunta: ¿Usted cree que hay alguna confiabilidad en su conclusión básica de que no hay libre albedrío?

Respuesta: Esto es correcto. Pero, ¿cuál es la conclusión del hecho de que no existe el libre albedrío?

Digamos que llegamos a la conclusión de que no existe el libre albedrío. ¿Qué es lo siguiente? Si no existe el libre albedrío, entonces no tiene sentido nuestra existencia.

Sin libertad de comportamiento, libertad de elección y libertad de decisión y toma de decisiones, una persona no es una persona. Es solo un animal que actúa según sus instintos.

Bueno, ¿y qué? Entonces, tendríamos que cerrar absolutamente todo y pensar únicamente en una forma fácil de alimentarnos y descansar tranquilos desde el nacimiento hasta la tumba. O mejor aún, inventar una píldora que nos haga dormir y conciliar el sueño relajadamente.

Pregunta: ¿Cómo podemos salir de este callejón sin salida? Aquí llega a esta conclusión, pero no sugiere cuál es el siguiente paso. ¿Hay alguna laguna allí?

Respuesta: La laguna es muy simple y afirma que no hay ningún callejón sin salida en la naturaleza. Los aparentes callejones sin salida que nos pone, existen para que los saltemos, para superar la barrera y seguir desarrollándonos.

Los callejones sin salida son como los escalones y solamente están en nuestro nivel. ¿Cómo sube un niño pequeño las escaleras? Se mueve a cuatro patas, con dificultad. Por eso se nos dan esas decepciones, subidas, bajadas, etc. Crecemos a través de ellos.

Pregunta: ¿Significa que el crecimiento de una persona pasa precisamente por superar estos callejones sin salida? ¿Debería incluso sentir que hay un callejón sin salida?

Respuesta: Sí. Debes comprender que los obstáculos que tienes ante ti son los peldaños de la escalera de ascenso.

Pregunta: ¿Hacia dónde me dirijo al pasar por estos callejones sin salida?

Respuesta: Comprender el sentido de la vida. Para alcanzar el sentido de la vida.

Asciendo para que estos pasos de ascenso creen en mí tales deseos, propiedades y cualidades en las que pueda revelar el sentido de la vida. Y existe. Solo que no lo veo, no lo siento y no puedo formularlo.

Como resultado de estas subidas, cuando me arrastro de peldaño en peldaño como un niño pequeño a cuatro patas, tratando de escalar, desarrollo mi mente y mis sentimientos para comprender el significado de esta subida.

De repente, empiezo a comprender que este significado se encuentra entre los pasos. No esperaba en absoluto que se revelara así dentro de mí. Pero nace precisamente de mis esfuerzos por subir a gatas de un escalón a otro y así sucesivamente. Como un niño que se arrastra de rodillas por estos escalones.

Pregunta: ¿Hay un final para estos pasos?

Respuesta: Está en un lugar muy lejano. Casi inexistente. ¿Y si empiezo a sentir que esto es la vida?

Así es la vida cuando a cada paso tienes la decepción, la necesidad de encontrar fuerzas y la necesidad de encontrar un objetivo o meta exacta. De lo contrario, no tendrás la fuerza para determinar para qué, por qué, cuál es el objetivo correcto, la decisión correcta o no, etc.

Como resultado de subir los escalones, empiezas a sentir que creces y creas.

Pregunta: En última instancia, ¿qué me motivará? ¿El deseo de pasar este callejón sin salida o el deseo de acercarme a algo?

Respuesta: No, ya ni siquiera quieres llegar a algún paso final. Empiezas a sentir placer en el hecho de que estás pasando por ellos. Entre los pasos empiezas a sentir la sabiduría, la claridad de estos pasos.

Pregunta: ¿Empiezo a sentir este gobierno?

Respuesta: Esto se llama “De Tus acciones te conoceré”. A partir de los pasos mismos, de cómo fueron creados para ti, y al mismo tiempo de cómo fuiste creado, para sin embargo, elevarte por encima de ellos, a partir de todo esto comienzas a alcanzar al Creador de estos pasos. Esto es lo principal.

 

Sugerencia  El programa del libre albedrío