Una persona debe creer que todos esos pensamientos que le trae el deseo de recibir le son enviados desde arriba porque quiere caminar por la senda del otorgamiento, y mientras tanto está ociosa en el trabajo.
Cuando es evidente que la persona está ociosa en el trabajo (y no envía señales de un deseo de avanzar), se le envían pensamientos extraños para que una persona no pueda estar de acuerdo en estar bajo tal control. (Rabash, Artículo 44 – «¿Qué es una guerra opcional, en el trabajo – 2?»).
Una persona empieza a sentirse empujada hacia atrás, y esto despierta en ella una comprensión más profunda de que ya no está en el camino hacia la meta. Se da cuenta de lo bajo que se ha vuelto su estado, algo que antes no podía imaginar, se ve a sí mismo como si hubiera abandonado la meta, ya no piensa en ella, no se esfuerza por alcanzarla ni la persigue activamente.
Sin embargo, debe llegar a comprender que es precisamente en este momento cuando el Creador está trabajando con él, aunque parezca que ha sido abandonado por completo, que no le queda nada y que el Creador no está dispuesto a darle buenos deseos, no es así.
La persona debe darse cuenta mediante el estudio, la ayuda de los amigos y el trabajo sobre sí misma de que este estado es una forma que tiene el Creador de acercarle. Le despierta emociones negativas al alejarlo aparentemente como si «coqueteara» con él, y esta distancia despierta en la persona un anhelo por el Creador.
Como está escrito: «Mi amado es como una gacela», que huye pero vuelve la cabeza hacia atrás. De la misma manera, el Creador aparentemente se esconde, vuelve su «cabeza» hacia atrás para suscitar en nosotros un sentimiento de separación, y esto se hace con toda intención para reavivar nuestro anhelo por Él.
Cuando una persona siente el anhelo y se esfuerza por reunirse con el Creador, esto engendra en ella el anhelo y el deseo de aferrarse al Creador, este anhelo da lugar a las cualidades y deseos que le permiten revelar al Creador.
Es similar a como en nuestro mundo, nos acercamos unos a otros o nos alejamos, despertando diversos estados en cada uno. El Creador utiliza este mismo principio para acercarnos constantemente a Él, despertando en nosotros una sensación de distancia y esperando a que le pidamos cercanía.
Así, nuestro movimiento hacia adelante se construye sobre la sensación de que en apariencia estamos distanciados del Creador, pero esto ocurre en la línea izquierda, posteriormente, en la línea derecha, sentimos que nos acercamos a Él.
El paso izquierdo trae la sensación de separación del Creador, pero en realidad es un paso hacia la cercanía, simplemente se manifiesta como una sensación de mayor oscuridad y distancia, que conduce a una mayor cercanía. Este proceso es natural, como en nuestro mundo, cuanto mayor es el amor, más profundo es el anhelo; uno no puede existir sin el otro.
Mi amado es como una gacela Cuando el Creador se aleja
Los caminos del Señor son rectos
Cuando la inclinación al mal nos trae pensamientos ajenos, es el momento de tomar esos pensamientos y elevarlos por encima de la razón, es decir, elevarse por encima de ellos. Esto es algo que uno puede hacer con todo lo que su alma desee.
No debe decir que ahora ha recibido rechazo del trabajo, (o que se ha extraviado). Más bien, debe decir que le fueron dados pensamientos y deseos que ahora le han llegado desde arriba, para tener espacio para admitirlos en la Kedushá (Santidad). Y a través de ellos, establecemos una conexión con el Creador, que nos envía estos pensamientos y deseos que nos distraen. (Rabash, Artículo 22 – “Toda la Torá es un solo Nombre sagrado”).
Por lo tanto, resulta que una persona se acerca a la espiritualidad a través de pensamientos extraños y diversos deseos no relacionados con la espiritualidad: Comida, sexo, familia, trabajo, estudios, aficiones, cualquier cosa, y todo esto hay que aceptarlo como algo necesario para la existencia y no rechazar nada.
Se nos prohíben los votos de celibato, ayuno y cosas por el estilo, nada de eso, en lugar de esto, debemos utilizar todos los placeres y satisfacciones de este mundo para sustentarnos en el trabajo con el Creador. Esta condición se llama “ni demasiado, ni demasiado poco” (Lo Igune VeLo Ishubaj).
Se dijo acerca de esto: “Los caminos del Señor son rectos; los justos caminan por ellos y los transgresores caen en ellos”. Es decir, si es recompensado, recibe un ascenso por ello. Si no es recompensado, (si no puede usar el grupo, el estudio y los recursos que se le dan para el ascenso) recibe por ello un descenso en la espiritualidad.
Todos los fenómenos, deseos y pensamientos que surgen dentro de nosotros son dados para que podamos evaluarlos correctamente, entendiendo que son enviados por el Creador mismo, “No hay nada más que Él”, y debemos elegir sólo lo necesario para nuestra existencia. Nadie dice que debemos sentarnos en un rincón a comer saltamontes. En cambio, debemos utilizar lo que racionalmente se requiere para nuestra existencia, mientras que todas las demás fuerzas y capacidades se dirigen únicamente a avanzar hacia el Creador, acercándonos a Él a través de las cualidades de otorgamiento, que cultivamos entre nosotros en el grupo.
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