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Lección diaria de Cabalá correspondiente al 7 de enero 2010

El Libro de Zohar – Selecciones, Capítulo “Y Jacob Moró”, Punto 148

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Lección 45, del “Prefacio a la sabiduría de la Cabalá”, Punto 110

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Lección 12 del “Prefacio al Libro del Zohar”, Punto 35

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Unir la Luz y el Kli

laitman_2009-12-20_3496_wDentro de mí está mi deseo, que está dividido. Por eso percibo una parte de éste como a mí mismo (“la raíz, el alma, el cuerpo”) y percibo la otra parte como algo que está fuera de mí (lo cercano son “las vestiduras” y lo lejano son “los palacios”, el espacio externo).

Pero todo pertenece a mí y está en mis sensaciones. Solamente me imagino que existe algo fuera de mi deseo. Entre el deseo interno y el deseo externo hay una diferencia tremenda. El límite que les divide se denomina Parsa, la fuerza de la partición. Es como si me hubiesen aplicado anestesia en una parte de mi deseo y he dejado de sentirlo como mío. ¡Imaginaos que me han puesto en mi pierna una inyección anestésica y ahora están amputándola,  mientras yo estoy hablando y riendo con alguien sin sentir nada en absoluto; estoy viviendo como siempre!

Pero no basta con que no sienta este deseo como mío. Me han inculcado además la idea que este deseo es opuesto a mí; es hostil; es menos importante que yo. Solamente pienso cómo puedo usarlo y explotarlo para mí. Y sólo por eso presto atención a él. En el mundo existen miles de manifestaciones del mismo deseo, pero si no encuentro cómo usarlos para mi propio bien, no los siento del todo. Los deseos pueden ser tan altos y enormes, hasta el mismo Mundo del Infinito, pero si no son beneficiosos para mí, incluso ni les percibo.

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La fuerza de la partición funciona de tal modo que puedo llegar a sentir placer incluso cuando puedo matar, quemar, usar, esclavizar esa parte de mi deseo. Vivo engañado de tal manera que me hago mal a mí mismo y no lo entiendo: ¡Es una tontería tan increíble! Intentamos hacer daño a otras personas, pero después revelaremos que nos hemos hecho daño a nosotros mismos: ¡Qué dolor y desilusión sufriremos después!…

 ¿Cómo puedo curar esta ceguera engañosa?! Para ello leo el Libro del Zohar y deseo que éste me ayude, que su fuerza me influya y me devuelva mi parte perdida para su corrección. Quiero poder ver que las demás personas, el deseo ajeno, realmente son parte de mí. Quiero corregir la fuerza de la partición y unir las cinco partes de mi deseo, para que nada se quede fuera, obligándome a pensar como si ello no fuera yo.

Quiero curar mi ceguera para que mis ojos se abran y sentir que todo eso soy yo, la vasija de mi alma, que todo está dentro de mí, incluso la Luz Superior y el Creador, reparando esta fractura y esta partición, porque logro unir la Luz y el Kli.

(Extracto de la lección sobre La introducción al libro del Zohar correspondiente al 07  de enero2010.)

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Encuentra únicamente qué es lo que hay que corregir

El héroe protagonista

laitman_2008-12-07_6456Pregunta: En cada película hay un héroe que es el protagonista. ¿Quién es éste en la película de la vida?

Respuesta: Cada hombre que vive en esta película es un héroe protagonista. ¡Él no se siente como un actor, ya que cree que vive y que es su verdadera vida! Pero nuestra vida es sólo un sueño. Cuando sueño, tengo unos sentimientos tan fuertes (alegría, pena, odio…) que puedo llegar a sentirlo todo. Después me despierto muy impresionado, positiva o negativamente.

Así despertaremos en el Gmar Tikún y entenderemos que todo esto era una película. Lo entenderemos incluso antes, cuando el Zohar ilumine nuestro verdadero estado. Pero mientras te encuentras en la película, te sientes dentro de ella y no puedes desconectarte y mirarte desde fuera.

Cuando la luz ejecute en mí una mínima corrección y añada cualquier parte del deseo exterior al interior, empezaré a entender que esto es una película y que me equivocaba. ¡Y no sólo respecto al mundo exterior, sino también respecto a mí mismo. De hecho no me conozco en absoluto! Tengo tantas capas de mentiras…

En el sueño puedo pareces un héroe, montado a caballo, volando hacia la luna, pero todo eso sólo es una película. Después, me despierto en mi cama…En la medida en que una a mí el Kli exterior y lo convierta en interior, amando al prójimo como a mí mismo, descubriré a la Luz Superior. Entonces me despertaré y empezaré a vivir en el mundo de verdad.

Mis deseos pueden unirse únicamente si alcanzo en ellos el otorgamiento, uniendo en mí la parte exterior odiada. ¡Empezaré a sentir que el deseo exterior es más importante incluso que yo mismo, y estaré dispuesto a entregar al prójimo mi última almohada! Estoy corrigiendo mi deseo egoísta, este engaño, mi actitud. El Creador me ha dado esta separación sólo para que pueda conocerle.

En realidad todos mis Kelim se encuentran en el exterior, por ello debo a cambiar la actitud respecto a mí mismo, y en vez de amarme como lo hago hoy, tengo que salir de mi mismo al exterior, e introducir en mi interior a los que ahora están fuera.

¿Qué voy a sentir entoncesen vez de ellos? – ¡Al Creador, a la Fuerza Superior que actúa dentro de mí, a la intención de otorgamiento con la cual me uno!

(Extracto de la lección “La introducción al libro Zohar”, correspondiente al 07 de enero de 2010.)

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El Trabajo del Creador

rav_2008-11-07_blackpool_lesson_19_wCuando abrimos una y otra vez el Libro del Zohar, el entusiasmo inicial se pasa. Este entusiasmo nos es dado desde Arriba, al igual que el punto en el corazón con el cual el hombre llega a la Cabalá. Este despertar desde Arriba (Itaruta de Leila) nos lo da la fuerza Superior.

Por supuesto, con este “combustible”, con el deseo del Superior, el hombre se lanza adelante, con ojos entusiastas, deseando sentir más y más lo que se oculta en el libro, sintiendo que precisamente éste habla sobre él. Desde Arriba le despiertan a la conexión entre él y el libro. Después, el entusiasmo pasa porque al hombre le llegan nuevos deseos en los que no existe este despertar de Arriba dado por el Creador. Entonces tiene que añadir a ellos por sí mismo el despertar desde abajo, y así avanzar, buscando respuesta a las preguntas “¿Para qué necesito este trabajo? ¿Por qué?”

El Creador desea que el hombre descubra por sí mismo la importancia de lo Superior, la urgente necesidad de conexión con Él, la importancia de todos los medios para alcanzar esta unión (del Libro del Zohar), para que una vez tras otra busque dentro de sí todas estas determinaciones internas.

Entonces el hombre llega al estado en el cual entiende que se ocupa del “Tabajo de Betzalelya”. Construye dentro de sí el recipiente espiritual, el Templo, con todo su contenido. Es un trabajo enorme, lento y que requiere una gran preparación anterior. Verdaderamente, el hombre mismo no hace nada. Sólo se le exige prepararse, el deseo y la intención. Todo se ejecuta por la fuerza de Bina, pero ésta necesita el despertar desde abajo.

Precisamente en esto consiste el trabajo del hombre. Por eso nuestro trabajo consiste, por un lado, en aplicar esfuerzos, aclarando las dudas a cada paso. Y por el otro, el trabajo se denomina “el trabajo del Creador”, porque en verdad todo lo realiza el Creador y no el hombre.

El hombre solamente tiene que alcanzar el deseo, la petición, la plegaria; todo lo demás lo hace el Creador (la mitad del shekel, el Creador lo terminará por mí).

(De la lección del Libro del Zohar, correspondiente al 07 de enero de 2010.)

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A pesar de los matices

No hay cansancio, sólo falta suficiente deseo.

laitman_2009-08_2920A veces la gente viene a las lecciones como si estuviera cansada. Pero eso no es cansancio. Como dice el Rabash : “ si te dicen que tu casa está ardiendo tu darás un salto y correrás”. Esto no es cansancio, esto es la falta del deseo”. La gente siente que no entiende, ni siente; todo parece estar en la niebla y todo eso sucede porque falta la intensidad del deseo.

“Hablando en general, no siento ningún interés y también no me siento bien, hay cosas más importantes, debo descansar un poco, mañana tengo un trabajo intenso”. Todo esto es la falta de deseo. A uno le dan la posibilidad de encontrar este deseo, de desear hallarlo, de entender que uno debe encontrarlo por sí mismo.

Pero hallar este deseo es posible solamente si abres el libro, incluso cuando no quieras leerlo ni entenderlo, sin ver ni sentir nada en él. Pero poco a poco, obligando a sí mismo a leer más y más, letra tras letra, palabra tras palabra, espera cuando llegará el deseo del que habla el Libro del Zohar. Él comprende todos estos pasos, tan insípidos, sin sensación ni comprensión.

Y precisamente a la inversa, en esta ausencia de sabor, de sensación y de conciencia, uno empieza a sentir la relación con el Creador, que le da una posibilidad y el lugar exacto para la aplicación de sus propios esfuerzos en todos estos estados.

Tal es el trabajo conjunto entre el ser humano y el Altísimo. De este modo el hombre empieza a conectar con el Creador incluso en los estados en los que no siente que “Él es Bondadoso y Crea la Bondad” y que “No hay nadie aparte de Él”.

De este modo uno llega a las conclusiones correctas. Y el llenado, la Luz Superior, está en estado de reposo absoluto. Faltan solamente los deseos, las vasijas (los Kelím).

(Extracto de la lección sobre El libro del Zohar correspondiente al 07  de  enero de 2010.)

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El Compás en el Mundo Futuro

laitman_2009-05-28_8354_wEl Zohar, Capítulo Vayeshev, p.125: Cada uno que trabaja en la Torá en este mundo recibe el privilegio de dedicarse a Ella en el mundo futuro.

Se trata de dos escalones – dos estados en el deseo. En nuestro mundo nos encontramos sólo con un atributo – el deseo de recibir (de llenarse) por el placer propio. En el mundo espiritual nos quedamos con el deseo de recibir, pero sin utilizarlo (el otorgamiento por el otorgamiento, J”J), es decir un deseo de recibir sólo en beneficio de los otros.

El deseo permanece, fue creado por el Creador. Éste es el material inmutable de la creación, y la intención de utilizarlo en beneficio propio (intención natural, con la que nacemos y con la cual percibimos este mundo) o en beneficio de los demás (espiritual, corregida, con la que percibimos el Mundo Superior).

El movimiento espiritual sucede porque el deseo egoísta se desarrolla en nosotros y el hombre, corrigiendo su intención de un beneficio propio al de los demás, descubre en la nueva intención todos los estados espirituales.

Los deseos no deben cambiar para que tengamos la posibilidad de cambiar la intención sobre ellos. A los mismos deseos nosotros no tenemos acceso – es la materia. Incluso si en el escalón actual estaba prosperando, en el siguiente escalón, entrando en el estado del embrión, no puedo predecir que es lo que sucede allí y no soy capaz de orientarme en él. Pero esto no importa.

En nuestro mundo los deseos del hombre están creciendo con la intención para si mismo – y él busca la posibilidad de satisfacerlos. Por eso los estados en los distintos deseos son parecidos – la intención es la misma, en beneficio propio.

Pero en lo espiritual, como el deseo de disfrutar se encuentra en mí pero la intención en los demás, en la percepción del llenado existe una contradicción – llenarse a si mismo para los demás, percibir el mundo a través de otros – y por eso cada nivel espiritual – son unos deseos y la percepción en ellos totalmente nuevos e inesperados.

Los esfuerzos en el escalón actual me proporcionan un buen principio en el siguiente, a pesar de que el nuevo estado siempre empieza con la falta de conciencia y la comprensión muy limitada de mis acciones.

Pero el esfuerzo en el estado actual es obligatorio para la preparación del siguiente escalón. Por que en cualquier caso, todo lo que aprendemos en el siguiente escalón se basa en nuestra comprensión en el escalón actual. Esto – en términos de la preparación del material.

Supongamos, estoy pasando del 6-o al 7-o. En el 7-o estoy estudiando las nuevas asignaturas que nunca estudié. Ni he oído de ellas.

Pero como me he preparado bien en el nivel anterior, ya tengo la experiencia, y tengo varias formas de la percepción que aplique en mi material.

Se exactamente como mi material percibe las nuevas formas. Se que puedo trabajar con la ayuda del grupo y recibir de él la ayuda.

Puedo influir en mis amigos y ellos influirán en mí, y gracias a esto yo también recibiré nuevas formas. Sé cómo trabajar con el libro, con el material del estudio, con el maestro. Es decir, el trabajo en este mundo (en el escalón donde se encuentra el hombre, que es lo que siente ahora) le prepara para el mundo futuro (para el siguiente estado, el siguiente nivel de percepción).

Por supuesto, este trabajo no le da ninguna comprensión de lo que sucede en el mundo futuro, pero cuando, después de todos los esfuerzos, el recibe el privilegio de su descubrimiento, ya tendrá algunas bases, semejantes a las anteriores – no nuevas formas, no el entendimiento, sino bases/fundamentos, con las cuales seguirá su camino.

(Extracto de la lección sobre el libro del  Zohar, correspondiente al 06 de enero de 2010)

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El Espejo de Nuestros Deseos

wp_chicago_100Pregunta: Cuando me miro  al espejo veo mi imagen y, asumo que no puedo contactar y empezar a trabajar con él. De la misma manera,  cuando miramos a nuestra  realidad, nos vemos a nosotros mismos, es decir, las imágenes de nuestro deseo.

Respuesta: Por eso, Baal HaSulam dice que mi deseo está dividido en dos partes: una que siento dentro de mí, y otra que se encuentra como estando fuera. Dentro de una de las dos partes me siento a mí mismo, y dentro de la otra siento el mundo. Esto está hecho así a propósito, en esta forma complicada y contraria a mi percepción, para que pueda transformar la parte que está afuera de mí en mi sensación interna. Todo lo externo, incluido yo mismo, lo he de sentir dentro de mí, ya que no hay nada excepto el único deseo… el mundo.

No corregimos nuestra realidad terrenal, la sensación de la división entre “yo” y el mundo en nuestro nivel bajo, sino que unimos ambas partes del deseo, ascendiendo por los peldaños de la escalera espiritual. Nuestra realidad es la última, la más baja; no cambia según ascendemos espiritualmente. Solamente cambiará y desaparecerá al final de la corrección. En ese momento el mundo entrará en la corrección general, en la sensación única, unida en el deseo único: en el Mundo del Infinito. La imagen de nuestro mundo no cambia.

La Luz no le influye a esta Maljut, a este deseo, para unir sus dos partes, la externa y la interna. La Luz influye en el resto de los deseos: en nuestros deseos espirituales, en los cuales tenemos el libre albedrío. En ellos trabajamos y son precisamente éstos los que debemos corregir. Porque en nuestro mundo no tenemos nada que corregir; debemos corregir la conexión entre las almas, donde nuestros deseos se unen en uno solo y único, y dentro del cual revelamos al Creador.

Pero esta capa del deseo, en la que me siento a mí mismo y al mundo que me rodea, se queda así hasta el fin de la corrección. ¡El Cabalista más grande que ha subido hasta el último peldaño, el 125, hasta el alcance del fin de la corrección general, también siente este mundo como tú! Él va al médico para curarse, es decir, va a usar todo este mundo y, a ver la realidad dividida en la parte externa y la parte interna. ¡Y aunque sabe que, realmente, todo existe de otro modo, va a usar sus cinco órganos de los sentidos para verla precisamente así! Porque este nivel de la realidad no cambia hasta el mismo fin de la corrección.

(Extracto de la lección sobre, La introducción al libro del Zohar correspondiente al 05 de enero de 2010.)

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 De la lección sobre “Prefacio al Libro del Zohar, 05/01/2010

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Vivimos en el Mundo Inverso

rav_2008-11-14_sl_img_7185_wNuestra percepción de la realidad se divide en los Kelím internos -la “raíz”, el “cuerpo”, el “alma”- los cuales siento como a mí mismo y por eso cuido por ellos; y los Kelím externos -las “vestiduras” y los “palacios”- que percibo como ajenos, como no siendo míos, y  por eso parecen opuestos a los Kelím internos.

Cuanto más amo a mis Kelím internos, más odio a los Kelím externos, y siempre les separó y les valoro unos opuestos a los otros. Es que entre los Kelím internos y externos está el límite de la partición. A partir de éste, miro hacia afuera sólo con el punto de vista de como puedo lo externo para mi propio bien; es decir, siempre de manera egoísta, con odio. Cuanto más mal le vaya a los demás, tanto mejor me irá a mí.

La fuerza de la partición hace esta división: gozo mi propio llenado y que los demás carezcan de éste. Siempre valoro mi estado en función de este límite: la diferencia entre mí y todo el resto del mundo; cuanto peor le va al mundo, tanto mejor es para mí (si esto no amenaza a mi propia seguridad).

El ser humano está hecho de tal manera que sólo tiene miedo cuando recibe noticias sobre un desastre en el mundo que le puede influir a él. Sin embargo, si éstos no le tocan, está encantado oír estas noticias. Él siempre se valora a sí mismo en relación con los demás, es decir en relación con los Kelím exteriores, las “vestiduras” y los “palacios”, que le parecen ajenos. “Ajenos” no significa que me sean indiferentes; sino que su bienestar me envenena la vida. Si estoy ganando 10 mil al mes y los demás sólo 5 mil, entonces ¡qué placer siento! Pero si alguien gana 20 mil, entonces sufro una desilusión…

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¡No puedo estar satisfecho con todo lo que tengo, necesito que los demás tengan menos que yo! Esto me da un llenado adicional. Ellos me llenan sólo cuando les falta algo. Al ser humano le da placer escuchar noticias sobre los desastres que ocurren en el mundo, porque esto mejora su propio estado, y él odia saber que alguien ha ganado un premio.

¡Es decir que siento estos Kelím externos como si ellos me pertenecen a mí, porque no siento indiferencia respecto a ellos! Pero ellos me pertenecen a mí en una forma opuesta, negativa. Cuanto más tengo dentro de mí, equivale a un más, pero cuanto más tienen los otros, para mí es un menos.

Esto es el funcionamiento de la fuerza de la partición de los Kelím. Hace mucho tiempo, por encima de ellos estaba una pantalla que les unía, pero ésta se rompió. De esto se obtuvo el mundo opuesto… En éste, cuanto más grande es el egoísmo, tanto más grande es la división entre “yo” y el “mundo”; tanto más es el alejamiento entre la gente.

Los sufrimientos me hacen sentir menos mi egoísmo, para que sufra menos. Y por eso el sufrimiento une la gente. Si los sufrimientos que afectan a la gente son semejantes, entonces surge el deseo de unirse para disminuir los sufrimientos personales. A los sufrimientos de los demás, yo los percibo mejor porque éstos son semejantes a los míos y pueden pasarme también a mí.

(Extracto de la lección sobre, La introducción al libro del Zohar correspondiente al 06 de enero de 2010.)

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Dadme una Palanca y me Cambiaré a Mí Mismo

laitman_2009-05-27_8216_wPregunta: ¿Por qué siento algunos de los Kelím como internos (como a mí mismo, Galgálta ve EynáimGE) y los otros como externos (todo el universo, cercano y lejano, hasta el confín del mismo, AJAP, es decir todo excepto a mí mismo)?

Respuesta: Porque no tengo una pantalla para mis Kelím externos al AJAP, no puedo corregir aun estos niveles de mi deseo. Sobre “la raíz, el alma, el cuerpo”, Galgálta ve Eynáim (GE), puedo construir una pantalla con la intención del otorgamiento. Por ello siento a estos Kelím como mis propios y verdaderos Kelím de otorgamiento.

Pero en los Kelím de la recepción sólo puedo alcanzar “el otorgamiento – el amor” parcialmente. Resulta que a consecuencia de la segunda restricción, Maljút asciende a Bina y antes de Bina, dentro de mí están los Kelím del Creador; por eso allí todo se une: la raíz, el alma, el cuerpo.

Pero allí, donde Bina no puede vestirse en las “vestiduras y los palacios” o AJAP, allí gobierna mi ego. Con esto entendemos porque miramos al mundo de forma egoísta y donde está la causa de nuestro odio a los demás. Cuando entiendo cómo funciona todo, entonces recibo un instrumento, una palanca, que me ayudará cambiarme a mí mismo.

(Extracto de la lección sobre, La introducción al libro del Zohar correspondiente al 06 de enero 2010.)

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