La conexión entre las decenas debe ser como la conexión entre todas las personas: cada uno debe ayudar a su amigo. Pero para que una decena ayude a otra, necesitamos la fuerza superior, el Creador, a quien le pedimos que cuide a la otra decena. Esto es lo que podemos hacer, como está dicho: “Quien reza por su amigo recibe primero”. Por lo tanto, al dirigirnos al Creador con la petición de que cuide a determinada decena, sentiremos cómo esto actúa en nosotros.