Pensamientos breves sobre Shamati, “La ayuda que presta la Torá en el trabajo espiritual”

Las herramientas que fortalecen a una persona en el camino espiritual, llamadas la ayuda que proporciona la Torá, son: buen humor, inspiración, espíritu elevado, rutina diaria, apoyo de los amigos, responsabilidades variadas.

 

Organizo todo esto a mi alrededor para desear constantemente avanzar por el camino espiritual. Y si de repente no lo deseo, al menos me siento obligado, avergonzado de no hacer algo y presionado por el grupo.

 

Creo todo tipo de sistemas de apoyo como éste a mi alrededor para que me sujeten, no me dejen escapar y me obliguen, para que a cada minuto intente sacar provecho y esforzarme. Y nunca ocurre que intenté esforzarme y no reciba respuesta. Es solo que a veces la respuesta llega en niveles tan internos que aún no la siento, hasta que se revela.

 

Pero debemos aplicar el esfuerzo constante y persistentemente, como se dice: “Centavo a centavo se acumula en una gran fortuna”; no debemos desatender esto. No progresamos a saltos, sino a través de las acciones más pequeñas y detalladas.

¿Cómo podemos empezar a entender al Creador?

Pregunta:

Los niños comprenden a sus padres solo cuando ellos mismos se convierten en padres. Nos esforzamos por la Luz egoístamente, y en el momento de la revelación, nos volvemos altruistas por un momento, y luego la Luz se va, y egoístamente la anhelamos de nuevo.

¿Cuándo empezaremos a entender al Creador como los niños entienden a sus padres?

Respuesta:

Cuando crecemos.

Pregunta:

¿Cuántos regalos de este tipo debemos recibir del Creador para empezar a comprenderlo a Él de verdad?

Respuesta:

Depende de nosotros, y de lo mucho que nos acerquemos el uno al otro, de seguir haciendo ejercicios juntos y de lo bien que estudiemos Shamati y al menos algo de El Libro del Zóhar.

 

Pero si leemos Shamati juntos en un grupo y estudiamos cada artículo desde todos los puntos de vista, avanzaremos rápidamente hacia esto.

Leer juntos   Entender al Creador

 

Esfuérzate por adherirte al Creador

Está escrito: «No pongas obstáculos delante de un ciego». ¿Cómo es posible que el pueblo de Israel deba convertirse en un reino de sacerdotes y una nación santa?

 

En el Monte Sinaí, se exige que el pueblo sea una sola persona con un solo corazón; de lo contrario, «este será su lugar de sepultura». La condición en el Monte Sinaí es un estado, no es nuestra condición.

Significa que ahora hemos salido de Egipto, por el deseo de recibir. Esta liberación se logró mediante las tres primeras Sefirot de Jojmá (GAR de Jojmá), mediante la fuerza Superior, el despertar desde Arriba.

 

Ahora que tenemos alguna idea de lo que es, debemos asumir el siguiente estado al que debemos entrar, llamado: “el reino de los sacerdotes” y “la nación santa”.

 

Abandonar el deseo de recibir y entrar en el mundo espiritual debe ocurrir en las vasijas de otorgamiento, sin preocuparse por uno mismo, para adherirse al Creador. Un estado de despreocupación personal se alcanza mediante un método llamado «ama al prójimo como a ti mismo», con la ayuda de un grupo. Y la fusión con el Creador se logra trabajando con Él.

 

Una vez que una persona adquiere las vasijas de otorgamiento, interactúa con el Creador. Pero la intención, desde el principio, debe ser la de adherirse con el Creador.

El acuerdo grupal

Comentario:

Tenemos una pequeña lista de 30 consejos de Rabash sobre el grupo que no tenemos ninguna posibilidad de cumplir.

Mi Respuesta:

Que no tenemos ninguna posibilidad de cumplirlos es correcto. Sin embargo, tenemos los medios para ello.

 

Por supuesto, no tengo la fuerza para subyugar mi deseo de recibir en relación al grupo y, por lo tanto, tampoco con respecto al Creador. ¿Cuál es la diferencia? Simplemente que lo que concierne al Creador está oculto y puedo caer en el autoengaño, confundirme y decidir que ya soy justo, y que todo está funcionando para mí.

 

Pero en relación al grupo, las cosas son más claras. Y si estás preguntando sobre esto ahora, entonces quizás ya veas que eres incapaz. Es entonces cuando llegas a la verdadera pregunta.

 

Una persona no encuentra en sí misma la fuerza ni el deseo de unirse al grupo. Solo entiende que, en principio, debe hacerlo. Esto es lo que escriben los cabalistas y, aparentemente, si no lo acepta no está progresando.

 

Desde aquí vemos que estamos parados, al igual que el pueblo de Israel, en el Monte Sinaí, ante una condición que si no haces esto como un hombre con un corazón, es decir, si no te entregas al grupo, si no deseas llevar a cabo esta conexión sometiéndote a ella, te sientes muerto. «Aquí será el lugar de tu entierro».

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *