Pregunta:
¿Se nos permite regalar partes de la Tierra de Israel?
Respuesta:
No debemos involucrarnos en política ni nada parecido, ¡solo con intención! No se puede aferrar la tierra por la fuerza. Puedes ver por ti mismo que no funciona.
Cuanto más fuerza ejerce una persona, más pierde, mucho más que su predecesor. Como ven, Golda Meir no cedió nada. Ahora llegan los generales y cada uno concede más que el anterior. ¿Por qué? Cuanto más bajo cae, más cede.
Tenemos claro que no podemos aferrarnos ni un milímetro aquí por la fuerza, porque nuestro mundo está estructurado según el mundo espiritual. Por lo tanto, debemos corresponder a las raíces. Incluso quienes desean alcanzar la paz o la seguridad a cualquier precio son incapaces de hacerlo.
Solo es posible mediante las fuerzas que gobiernan toda la creación. Nuestro mundo es una consecuencia. Si ordenas las fuerzas del mundo espiritual, esto inevitablemente traerá un resultado en nuestro mundo.
Nunca, mediante ninguna acción en este mundo que una persona desee realizar a través de la materia, logrará algo que le beneficie. Tarde o temprano, lo sentirá.
Por muy buenas que parezcan las intenciones de una persona, si usa únicamente las fuerzas, la materia o las leyes del mundo corporal, descubrirá el mal que encierran. Así es como se construye la naturaleza: la corrección, el orden y el cambio deben fluir de arriba hacia abajo. Y por encima de ella, actuamos mediante nuestra intención.
No importa cuán insignificante nos parezca nuestra actitud hacia el mundo (después de todo, ¿qué importa mi actitud?
No puedo medirla ni comprenderla). Sin embargo, ¡es esto lo que tiene poder! Esto es lo que la humanidad debe revelar y armarse con la intención, la actitud correcta. De lo contrario, el mundo seguirá desmoronándose, cada vez más rápido.
Que las chispas de la pureza fluyan por el mundo
Hoy nos encontramos en un estado en el que estamos obligados a hacer correcciones. Si hacemos esto, estamos utilizando nuestra libre elección. Creamos un grupo a través del cual nos fortalecemos, analizamos los Kelim, y los corregimos de lo simple a lo complejo.
Primero corregimos a «Israel en su tierra» en la medida de lo posible, y luego nuestra inclusión en las naciones del mundo. Esto significa que damos a las naciones del mundo el método de corrección, les explicamos por qué existe todo, cuál es su propósito y cuál es el proceso y el objetivo de la creación.
Esto es lo que significa que Galgalta veEynaim (GE) trabaja sobre el AJaP, estando dentro de él, y debido a esto el AJaP se une a GE en la medida de lo posible.
Si funcionamos como debemos, entonces, como escribe Baal HaSulam, «chispas de iluminación y purificación» pasarán de Israel a las naciones del mundo. Al hacer esto, llevamos a cabo la única acción que podemos realizar por libre elección.
Pero si no usamos nuestro libre albedrío, específicamente el que nos es dado en este momento particular de la historia, entonces la fuerza general que está obligada a llevarnos a nosotros y a todas las naciones del mundo al fin de la corrección (Gmar Tikun) actuará sobre nosotros de tal manera que nos hará cumplir con lo que se requiere.
En la medida en que nos desviamos de la dirección correcta, esta fuerza actúa sobre nosotros para devolvernos a ella, pero este retorno se produce a través del sufrimiento y, por lo tanto, corremos el riesgo de encontrarnos en los estados más terribles.
Pregunta:
Decimos que primero nos dirigimos hacia el Creador y después trabajamos con los amigos para alcanzarlo. Pero en la práctica, según el método, es al revés. Primero están los mandamientos sobre la actitud hacia un amigo y luego hacia el Creador.
Respuesta:
El fin de la acción está en el plan original. Debes mantener constantemente el objetivo final, y todo lo que hagas en el camino es solo un medio. Por lo tanto, si no piensas en el objetivo final, tus acciones intermedias pueden estar mal dirigidas y terminarán produciendo el resultado opuesto.
Baal HaSulam escribe sobre esto, mencionando el comunismo, los Kibutzim y todo lo que la humanidad intentó crear para su propio beneficio usando la regla de «amar al prójimo como a ti mismo», los diez mandamientos, etc. El resultado fue solo maldad y destrucción. La razón es que el objetivo final no era aquel para el cual se dieron estos mandamientos y para el cual existe toda la creación.
Si utilizas algo más allá de los niveles inanimado, vegetativo y animado sin la intención de lograr la adhesión con el Creador, cualquier acción, incluso la más pequeña, causa daño a la realidad circundante.
Y cuanto mayor y más significativa sea la acción, mayor será el daño que te cause. Al fin y al cabo, toda la realidad fue creada para que pudieras conectar tu libre albedrío con el lugar donde eres llamado humano, y así toda la realidad se fusiona de nuevo con el Creador.
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