La intención altruista construye un lugar común con el Creador

Pregunta:

Se dice que la intención puede ser con el fin de otorgar o con el de recibir. ¿Existen realmente solo dos estados, o hay gradaciones?

Respuesta:

Esto es exactamente lo que estamos estudiando: cómo pasar de la intención de recibir a la intención de otorgar. Hay muchas acciones entre ambas.

Pregunta:

Pero la pregunta es, ¿existen múltiples intenciones entre ellos?

Respuesta:

Esto es exactamente el paso por los estados de Ibur, Yeniká, Mojin, etc. Estamos hablando de intención, no de acción.

 

​​Incluso cuando hablamos de que un Partzuf está lleno, ¿de qué está lleno? Con lo que se llena su intención, la intención se manifiesta. No se trata de una acción física.

 

Lo mismo ocurre con el Zivug DeHakaá: la intención con el fin de otorgar se llena. ¿Qué tipo de llenado es éste? La manera en que tu intención llegó a dar fruto, hasta qué punto construiste una cierta parte común con el Creador. Él para ti, y tú para Él: has construido el lugar donde estáis juntos. Esto se llama la parte interior (Toj) del Partzuf.

Tu actitud hacia Él es tu cabeza (Rosh); el lugar en el que eres incapaz de hacerlo es la parte inferior (Sof) del Partzuf; el lugar en el que estás con Él es tu Toj. Es decir, es la manifestación de una intención, una especie de conclusión de tus intenciones: ahora, dentro del Partzuf, ves y sabes que ésa era tu intención.

 

Todo esto son intenciones. ¿Qué acciones puede haber ahí? Tanto si estás en este mundo como si ya has muerto, te has liberado del cuerpo animal y de todo lo que hay aquí, nada termina, ¡porque permaneces en intenciones! Es en ellas donde está la vida, y todo lo demás, todo este mundo, es un estado que precede a la adquisición de la intención. Cuando pases a la intención, y empieces a crear tu propio Partzuf espiritual, ya no necesitarás esta vida.

Tratar únicamente con la intención

Desde el principio de la creación hasta su fin, debemos actuar únicamente con la intención, en el contexto del deseo de recibir, por encima de él. Por lo tanto, cuando alguien me dice: «¡Cambiemos el mundo! Dime, ¿Qué hay que hacer?». No hay necesidad de destruir este mundo ni de reconstruirlo. Todas nuestras acciones residen en nuestra actitud hacia el mundo, la realidad, y los demás. Eso es todo, no se necesita nada más.

 

Nuestro trabajo no se intersecta con ningún otro en el mundo, no interfieres con el comportamiento como siempre se ha hecho. Que hagan lo que quieran; después de todo, nadie está lidiando con la intención. Aportas una cosa: intención. Es lo que buscas aportar a la humanidad, añadirle lo que le falta. En la medida en que lo hagas, el mundo comenzará a mejorar.

Entra en el mundo de las intenciones

Pregunta:

¿Por qué dijiste que el reino de las intenciones al principio se siente como la muerte y luego se sentirá como la vida?

Respuesta:

Preguntaste cómo es posible vivir las 24 horas del día pensando en el Creador, porque se vuelve aburrido, ¡no ves nada en ello!

 

Le respondí que no tienes ningún punto de apoyo en esto: el Creador no se revela, no sientes que tu relación con Él es vida, no estás lleno de ella, y no vives constantemente en esa dimensión en la que siempre estás con Él, en la que ves el mundo corporal como algo inanimado, absolutamente inanimado, como si estuvieras mirando piedras.

 

En este momento, el mundo parece estar lleno de vida, lleno de gente. Más adelante verás que en realidad no son “personas”, porque ellos mismos no tienen libre albedrío. Son las consecuencias de las acciones y no sus amos.

 

Cuando entras en el mundo de las intenciones (¡Asiá, Beriá, Yetzirá, Atzilut, Adam Kadmon y el Infinito son todas intenciones!), comienzas a sentir la vida: eterna, perfecta, llena de posibilidades de crecimiento, comprensión y realización. Todo esto es infinito, sin límites que no dependan de ti; ¡todo depende de ti! Eso es la vida.

 

Pero al principio, antes de entrar en esto, parece una muerte constante pensar en el Creador. ¿Cómo puedes pensar en Él, en lo que Él quiere de ti? Lo que Él quiere de ti todavía se siente como una muerte porque aún no estás recibiendo ninguna satisfacción de ello.

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