El largo sueño de la creación

Toda esta realidad, tanto superior como inferior, en su estado final de corrección, fue emanada y creada con un solo pensamiento. Ese pensamiento único realiza todas las operaciones; es la esencia de todas las operaciones, el propósito y la esencia de la labor. Es en sí mismo la perfección misma y la recompensa anhelada, como escribió el Rambam: «Uno, único y unificado» (Baal HaSulam, El Estudio de las Diez Sefirot , Vol. 1, Parte 1, «Observación interna»).

 

Todo fue creado con el propósito de la creación: «para deleitar a los seres creados». Esto incluye a todas las criaturas, sus acciones, sus sensaciones, el despertar de los seres creados y su alcance de la completa equivalencia con el Creador al final de la corrección, como el cumplimiento de todo este propósito. Todo es experimentado por los seres creados como un proceso que atraviesan, como si se produjeran cambios en su interior.

 

Pero en verdad, tanto los seres creados como todas las acciones que se realizan con ellos, todos sus sentimientos, los estados que atraviesan, todos los mundos, Sefirot y Partzufim que surgen —todo este gran proceso de desarrollo que se nos presenta— ya está contenido en el propósito de la creación, en el pensamiento del Creador, ¡fuera del cual nada existe! No hay nada más; existimos en su pensamiento, y dentro de él pasamos por todo este proceso de desarrollo. ¡Vivimos dentro de su pensamiento!

 

Mediante este único pensamiento el mundo fue creado, ordenado y traído a la existencia, y en él alcanzará su corrección final. Todo está contenido únicamente en el propósito del Creador, es decir, en la relación de la Luz con el ser creado, a quien Él desea otorgar bondad y conducir al estado de bien absoluto.

 

Nos parece que existimos de forma independiente y realizamos ciertas acciones, nos esforzamos, nos dirigimos en plegaria, recibimos una respuesta de lo alto y conquistamos mundos enteros, Partzufim, Sefirot, vastas extensiones. Todo lo imaginamos de acuerdo con el propósito de la creación.

 

Naturalmente, esto no disminuye en lo más mínimo nuestro trabajo y esfuerzo, incluso en nuestro mundo, que se considera inexistente. Baal HaSulam dice que cuando abramos los ojos, comprenderemos que hasta entonces estábamos como en un sueño.

 

La fuerza del hábito

Pregunta:

Si una persona comprendiera en qué mundo tan vil, repugnante y limitado vive, vería muchas cosas de una manera completamente diferente.

Respuesta:

Pero sabemos cómo la gente se acostumbra a vivir en campos de concentración, trabajo, y colonias penales, en todas partes. Tenía un amigo que abandonó la colonia penal y se quedó en el pueblo de al lado. ¡Me sorprendió! Y él me dijo: “Aquí se está bien. ¿Qué más necesito?”. ¡Esto en comparación con Leningrado, que tenía un buen suministro de alimentos, cultura, todo!.

 

¡Un hábito! La persona no necesita nada más. Además, en las colonias penales las relaciones son sencillas, todo es claro y directo: quién eres tú y quién soy yo. Todo el sistema es mucho más simple.

 

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Pregunta

Sí, una persona se sumerge en el mundo familiar en el que vive de todos modos.

Respuesta:

¡Esto es terrible! constantemente percibimos nuestro entorno de esta manera, solo lo que nos agrada, y lo que necesitamos, se ajusta a nuestra educación y se adapta a nuestro estado interior. ¡Eso es todo lo que vemos!.¡Pero estamos en un mundo infinito! ¡Una increíble cantidad de profundidad, fenómenos, fuerzas y acciones giran entre nosotros y a nuestro alrededor! No nos damos cuenta de nada de esto porque no queremos. Solo nos fijamos en aquello para lo que estamos programados, en lo que estamos acostumbrados. Todo lo demás se elimina inconscientemente. Así es como estamos hechos. ¡El hábito es algo terrible que afecta a nuestra conciencia!.

Pregunta:

Describe de forma muy gráfica los estados que se experimentan tras pasar a otra faceta de la realidad. Sin embargo, ¿Basta con desearlo, además de estudiar y todo lo demás?. Si una persona realmente lo desea, ¿Podrá pasar a una dimensión superior?.

Respuesta:

No, no es suficiente porque nuestro deseo es egoísta; debemos transformarlo en otro que sea altruista. Uno no puede sentir el mundo Superior en su deseo egoísta. “¡Pero yo lo quiero!” No, tú quieres otra cosa que imaginas cómo sería el mundo Superior. No puedes quererlo ahora porque se trata de otorgar, amar a los demás y salir de ti mismo. ¡Tú no tienes esos deseos! Así que no mientas diciendo que lo quieres.

 

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