¡Por supuesto que entiendo a mis estudiantes! Cualquier cabalista lo hace.
Recuerdo todos mis arrebatos, subidas, bajadas y mi relación con el maestro. Nada es nuevo para mi, porque mis estudiantes atraviesan por donde una vez yo pasé. Solo me puedo acordar de mi y veo lo mismo en los demás. Todos pasamos por los mismos estados.