Tocar tu partitura
A continuación una carta que me envió Maxim Matushevsky, miembro de Bnei Baruj en Moscú: ¿Recuerdas tus primeros pasos cuando empezabas a estudiar música? Te sentabas en un banquillo incómodo y los pies casi si podían tocar el piso. Ante ti un rígido y rebelde teclado y encima un cuaderno lleno de símbolos y garabatos
