Cada persona incluye 600,000 almas, que a su vez también se dividen en 600,000, y esas también se dividen en 600,000, etc. Resulta que cada uno de nosotros es como Adam HaRishon, y cuando todos nos unimos, también llegamos a ser como una sola alma de Adam HaRishon. No es la cantidad lo que se tiene en cuenta aquí, sino la profundidad del sentimiento de unidad.