Mi filosofía es que la vida debe consistir en tales momentos constantemente, de momento a momento, una y otra vez. Entonces se podrá pensar que ese cáncer o alguna otra enfermedad fatal o el fin en general, que por cierto todos tienen, no son importantes. Y entonces la gente comprenderá lo que se le da, por qué, para qué, cómo debe vivirlo, qué dejar y qué hacer consigo mismo.