¿Por qué la división social en Israel se está volviendo más extrema?

Encuentra la respuesta a dicha interrogante, así como de otras planteadas en la sección de Preguntas y respuestas al Dr. Michael Laitman en Quora.

Michael Laitman, en Quora: 

¿Están los israelíes lo suficientemente unidos? 

Para unirnos, necesitamos anular el ego entre nosotros.

¿Cuál es nuestro ego? Nuestra inclinación egoísta, lo que hace que cada uno de nosotros nos consideremos los más grandes, que no haya nadie como nosotros. Tal enfoque egoísta obstruye nuestra unidad.

Nuestro problema es que buscamos malsanamente cómo dominarnos unos a otros en lugar de buscar la cercanía.

Nuestro ego se interpone en el camino de que construyamos una verdadera nación. Podemos prosperar en muchos campos, pero se interpone la competencia entre nosotros. No hay unidad.

La unidad está en la base de la naturaleza y de la nación israelí y hoy es inexistente. Nuestra falta de unidad es la mayor amenaza porque es lo que debe sostenernos. Por lo tanto, nos volvemos cada vez más vulnerables a nuestros enemigos cuanto más desunidos estamos.

Basado en el video “¿Están suficientemente unidos los israelíes?” con el cabalista Dr. Michael Laitman y Oren Levi. Escrito/editado por estudiantes del cabalista Dr. Michael Laitman.

¿Por qué la división social en Israel se está volviendo más extrema?

Hay diferentes tipos de divisiones en cada sociedad y nación, en la nación israelí, es mucho más fuerte, se debe a que como está escrito, somos “un pueblo de dura cerviz”, significa que somos tercos y esta terquedad proviene de que tenemos un deseo exagerado.

Es diferente al deseo en otras naciones. Lo podemos ver claramente entre los israelíes, entre los judíos en general y todos lo sienten de una forma u otra.

¿Cómo se expresa?

Cada uno de nosotros sentimos como si tuviéramos un cierto poder y en consecuencia, estamos listos para enfrentarnos a cualquiera, sin importar quién sea. Si pones al Primer Ministro frente a cualquier israelí, verás que hay una actitud de persona de igual estatus, además es común sentirse más inteligente que otros, no obstante el puesto que ocupen y relacionarse con ellos en consecuencia.

En otras naciones, existe la sensación de conocer el lugar y el grado de uno en la sociedad, un código tácito de cómo hablar con una persona u otra. En Israel a nadie le importa el estatus aparente; es la naturaleza de la nación israelí y del pueblo judío en general.

En el pasado, la religión nos unía más estrechamente, nos calmaba y refrenaba ya que hacía temer todo tipo de castigos, atrayéndonos a diversas recompensas por ser buenas personas.

Cuando nos alejamos de la religión y esto sucede en todos los sectores, incluidos los ultrareligiosos, se llama “el declive de las generaciones”. Creemos cada vez menos en un camino común, en las diversas fuerzas superiores de la naturaleza que pensamos que podrían castigarnos o recompensarnos. Nos volvimos más y más tercos de una generación a otra y no tomamos en cuenta a nadie más.

En tal estado, no podemos volver a cómo actuábamos el uno hacia el otro cuando teníamos deseos más pequeños. Necesitamos aprender cómo superar nuestros deseos inflados, unirnos por encima de nuestras divisiones, darnos cuenta del estado de “el amor cubrirá todas las transgresiones” que descubrimos cuando nos convertimos en una nación. Nuestras vidas se volverán cada vez más difíciles en nuestra división obstinada hasta que finalmente nos demos cuenta del detrimento mutuo que nos traemos unos a otros en tal estado. Tendremos que cambiar nuestro rumbo para unirnos por encima de las divisiones a través de nuestra influencia positiva mutua.

Basado en el video “¿Por qué la división social en Israel se vuelve más extrema?” con el cabalista Dr. Michael Laitman, Oren Levi y Yael Leshed-Harel. Escrito/editado por estudiantes del cabalista Dr. Michael Laitman.

¿Cuáles son las cosas que solo les pueden pasar a los israelíes?

En Israel es común faltarle el respeto a las personas de estatus, como los funcionarios estatales. La razón de esto es que nosotros, el pueblo de Israel, los judíos, somos un pueblo libre en nuestras raíces, nos originamos como una nación de miembros que eran iguales entre sí.

Hace unos 4000 años, cuando nos unimos por primera vez como “el pueblo de Israel”, nos reunimos alrededor de Abraham. En ese momento, Abraham invitó a cualquiera en la antigua Babilonia que tuviera el deseo de alcanzar el grado de igualdad, amor y libertad de los límites de este mundo, para implementar su método.

Abraham enseñó a su grupo que eran una nación libre en la que cada uno necesitaba desarrollarse para convertirse en una fuerza positiva de apoyo, aliento, cuidado y amor mutuo. En tal estado, nadie es inferior a los demás y nadie puede decirles qué hacer, pero cada uno de nosotros podemos darnos ejemplos de amor y cuidado. Si pudiéramos sostenernos en ese movimiento continuo para amarnos y cuidarnos unos a otros, experimentaríamos armonía y paz, pero si no podemos mantenernos en una dirección positiva, nos volvemos como salvajes.

El método de Abraham une a las personas como iguales, sin límites, donde nadie es mayor o menor que las demás. En otras palabras, en nuestro origen, no tenemos el sentido de que uno es poderoso y otro débil, que todos nos complementamos en un esfuerzo común por unirnos por encima de nuestras diferencias.

Ya que Abraham nos unió una vez como iguales en una conexión de amor entre nosotros, entonces desarrollamos un enfoque muy abierto en nuestras relaciones. Vivíamos en una conexión positiva donde nos comportábamos como si todos en todas partes estuvieran en nuestras habitaciones.

Más tarde, cuando caímos del grado de un amor común el uno por el otro y nos sumergimos en actitudes opuestas, un estado de odio infundado, el sentimiento de nuestra igualdad se convirtió en una falta de respeto y desprecio comunes. En otras palabras, el desprecio, el rechazo y la alienación reemplazaron al amor, la consideración mutua y la unificación. Eso es lo que vemos hoy.

Necesitamos entender cuánto de una vida mejor podríamos estar viviendo si una vez más aplicamos el método de Abraham a nuestras relaciones. Si comenzamos a unirnos por encima de nuestros impulsos divisivos, experimentaríamos un mundo armonioso y pacífico completamente nuevo que se nos abriría. Atraeríamos la fuerza del amor y la conexión que habita en la naturaleza a nuestras relaciones y al hacerlo, aprovecharíamos esa habilidad que una vez nos unió como “el pueblo de Israel”. Nuestra unidad tendría un efecto dominó positivo no solo para nuestro propio bienestar, la gente en todo el mundo sentiría una oleada de una nueva fuerza positiva que entra en sus vidas y la actitud hacia los israelíes y los judíos en general se vería influenciada. Volverse positivo: la gente reverenciaría al grupo que trae amor, paz y unidad al mundo.

Basado en el video “La cuestión de la igualdad entre la nación israelí” con el cabalista Dr. Michael Laitman. Escrito/editado por estudiantes del cabalista Dr. Michael Laitman.

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