Deja que la Luz actúe en tu desarrollo espiritual

Pregunta:

Digamos que una persona que estudia Cabalá cae en la desesperación porque no comprende qué es la espiritualidad y, al mismo tiempo, se siente perdida en el mundo cotidiano. En algún momento, llega a un estado en el que no pertenece ni a este ni a aquel. Está casi al borde de la locura.

 

Se puede decir: «Eso es bueno, significa que la persona está lista». Pero ¿cómo puede usar ese estado si no sabe qué hacer?

Respuesta:

¡No le pasará nada! Simplemente, le parece que es así. Sus limitadas capacidades y sensaciones terrenales aún no pueden absorber nada espiritual, así que siente como si lo estuvieran destrozando. Pero en realidad, no lo están destrozando. No hay nada que pueda romperse.

 

Entiendo perfectamente estos estados. Yo mismo los he vivido. Solo necesitas exponerte a la influencia de la Luz Superior y, poco a poco, las cosas empezarán a cambiar.

 

¡Es evolución! No hay vuelta atrás. Si nuestro desarrollo anterior tomó tanto tiempo, dejemos que esto también tome un par de años más. Así es, podría tomar 10 o 15 años.

¿Y para qué otra cosa fue creada la persona, sino para alcanzar la existencia espiritual durante su vida física?

 

Pensamos, «Bueno, simplemente entraré en el mundo espiritual y empezaré a operar allí». Pero ¿por qué? ¿Cómo sabes cuántas nuevas habilidades, datos y cualidades internas se están desarrollando en tí ahora mismo?

 

Se trata de un vasto sistema que debes absorber. Este sistema es infinito, necesitas adaptarte gradualmente a él y no puedes dar saltos repentinos. Tu desarrollo sigue un orden específico y, simplemente, no puede ocurrir de golpe.

Entre nosotros y hacia Él    Acortando el camino espiritual

 

¿Desaparecerá el punto negro del yo?

 

Pregunta:

 ¿El punto negro, mi “yo”, se anula ante el Creador? ¿Desaparecerá o seguirá siendo un punto negro?

Respuesta:

¿Por qué debería desaparecer? Si desapareciera, yo dejara de existir. Ese punto negro debe permanecer siempre porque me separa del Creador, sin él, el yo desaparecería.

 

Por lo tanto, permanece, pero alrededor de este “yo”, crea una equivalencia de forma completa con el Creador.

 

¿Cuál es el lugar para bendecir al Creador?

 

Pregunta:

 El Creador se dirige a nosotros cada vez a través de diferentes estados: depresión, problemas corporales, falta de logro, vacío, a través de cualquier cosa, y es como si nos negáramos a conectar con Él inmediatamente. ¿Cómo podemos acortar el tiempo que tardamos en dirigirnos a Él?

Respuesta:

Lo mejor es aceptar de antemano todo lo que el Creador nos pida o nos exija. Esto es lo más importante.

Pregunta:

¿Cuál es el lugar para bendecir al Creador?

Respuesta:

El lugar para bendecir al Creador es nuestro corazón.

Pregunta:

¿Qué es esta acción espiritual, o el pacto?

Respuesta:

Un pacto en la decena significa que los diez participantes acuerdan dejar de un lado todo lo demás y trabajar únicamente en la unión entre ellos. Este pacto debe ser mantenido por ellos en todo momento.

Pregunta:

Rezamos constantemente en la decena, pedimos al Creador por todos los amigos, por el Kli mundial, por Bnei Baruj, y  por usted. Pero últimamente nos faltan fuerzas. ¿Hay otros medios además de la plegaria?

Respuesta:

No, no hay otros medios.

Aférrate a la meta

 

La persona debe decir lo contrario de lo que le dijo a la inclinación al mal. Debe enviar mensajeros a la inclinación al mal, decirle que en su trabajo, debe ser como los ángeles, es decir, un Kli (vasija) para el bien del Creador (Rabash, Notas variadas, 375, “Jacob envió”).


Enviar mensajes a la inclinación al mal significa prestar atención a nuestro egoísmo y evaluar cuánto ha cambiado como resultado de esa actitud hacia él: ¿Se ha fortalecido o, por el contrario, ha desaparecido por completo?

Pregunta:

¿Cómo puedes entender que la inclinación al mal cuando te está diciendo que no todo está bien contigo?

Respuesta:

Solo un amigo de los de la decena te puede mostrar eso.

Pregunta:

¿Entonces debería esperar a que mis amigos me provoquen?

Respuesta:

No, debes esforzarte constantemente hacia la meta para que puedas aferrarte a ella cada vez con más fuerza en cada momento.

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