Debemos lamentarnos de que nos hayamos rotos, de que no haya conexión entre nosotros en nuestros corazones y mentes, y de que no nos sintamos como un todo. Por lo tanto, nuestra condición aún está lejos de corregirse.
Pero a pesar de ello, debemos seguir adelante y esperar que el Creador nos reúna y brille sobre nosotros, y entonces seremos corregidos.