En el plano del tiempo puede parecernos que el mundo futuro viene después de este mundo. En realidad no estamos hablando del tiempo astronómico sino del desarrollo humano, porque debemos alcanzar un nivel en el que se nos revele el sentido de nuestra existencia, la existencia de todo nuestro mundo; es decir, que comprendamos para qué vivimos.
De este modo, podemos convertirnos en socios del Creador y trabajar con Él en la transformación de la naturaleza inanimada, vegetativa, animada y hablante para que estemos en armonía con el Creador y lo revelemos.