Invoca la fuerza Superior

Pregunta

Intentamos conectarnos constantemente. Todo el mundo está agotado y no sabe cómo hacerlo. Y usted dice: «¡Es sencillo, chicos! ¿Cuál es el problema? Conéctense y ya está».

Respuesta:

La cuestión es que una persona no puede aislar ese punto interior dentro de sí mismo, su «yo» espiritual, el punto en el corazón, que es una parte del Creador desde arriba y existe dentro de uno. De lo contrario, no estarían aquí.

 

Nuestro círculo está formado por personas elegidas de todo el mundo que se sienten atraídas por alcanzar al Creador y la esencia de la vida.

 

Intento elevarlos para que puedan extraer este punto, separarlo de su envoltura corpórea y de todo lo demás, y conectarlo con los puntos de sus amigos. Solo entonces podrán formar una vasija espiritual.

 

Al intentar conectar sus puntos, se darán cuenta de que no pueden hacerlo por sí mismos y se verán obligados a invocar a la fuerza Superior para que los conecte. Entonces sentirán la fuerza Superior, el Creador dentro de sí mismos, en la medida de su conexión entre ustedes y con Él. Este estado ya es espiritual.

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¡Vamos a ver al Faraón… juntos!

 

No hay necesidad de esforzarnos por corregir el mundo, es decir, por corregirnos a nosotros mismos; solo necesitamos estudiar las acciones que la luz Superior realiza en nosotros. Como le dijo el Creador a Moisés: «¡Vamos a ver al Faraón!»

 

Moisés es pequeño y asustadizo; esta cualidad en una persona es muy débil. Frente a él se yergue un monstruo enorme: toda la creación, el mundo entero, en cuyas manos está todo el poder, todo el alimento, todo el oxígeno.

 

Todo esto lo recibo del Faraón, ¡esta es mi realidad! Y una pequeña propiedad se alza contra ella, un pequeño deseo (¿quién es él, al fin y al cabo?) que quiere escapar de este poder y empezar a vivir en otro mundo.

 

Apenas sentimos la oportunidad de elevarnos y liberarnos de nuestro egoísmo. ¡No sabemos a dónde ir, a dónde escapar de esta esclavitud egipcia!

 

Pero el Creador nos dice: «¡Vamos a ver al Faraón!» —¡juntos! Y Moisés, como un niño pequeño toma al adulto de la mano y caminan juntos.

 

Todo lo que se necesita del lado humano es el consentimiento, una petición, una exigencia de ayuda al Creador. No tiene que luchar contra el mal él mismo.

Pero la gente no lo entiende y cree que puede hacer algo por sí misma. Es un tonto quien se cree un héroe.

 

Aquí es donde tropiezan todas las religiones y las técnicas supuestamente «espirituales», porque el lado izquierdo (los deseos egoístas) nos es dado para que nos adhiramos al lado derecho; porque ese es el propósito.

No intentes cambiar el mundo

 

Pensamos en cambiar el mundo todo el tiempo. Es el egoísmo supremo.

Comentario:

Hacemos esto todo el tiempo, pero estos medios de comunicación no serán destruidos, el gobierno no será derrocado y los jefes no serán sustituidos.

Mi respuesta:

Nada de eso es necesario. Lo que necesitamos es tratar de mostrar al mundo entero que su propia naturaleza -ya sea inanimada, vegetativa, animada o especialmente humana- es absolutamente egoísta, y es esta naturaleza la que debemos corregir. Además, se corrige precisamente desde el grado de «humano».

Pregunta:

¿Así que siempre empiezo por mí mismo?

Respuesta:

Empiezas contigo mismo y con los demás, con la conexión entre nosotros, con la conexión entre las personas. Y entonces la naturaleza cambiará a todos los niveles. De arriba abajo, se extenderá al mundo animado, vegetativo e inanimado.

Pregunta:

Si yo, una persona corriente, empiezo por mis conexiones con mis seres queridos e intento que sean buenas pase lo que pase, a pesar de cualquier conflicto, etc., ¿empezaré a cambiar el mundo?

Respuesta:

Sí, por supuesto, ¿Dónde está la metodología para corregir el mundo? Está en la corrección del ser humano. Pero no simplemente gritando y presionando a los demás; sino a través de una metodología de educación, refinamiento y transformación de la persona.

Pregunta:

Si empiezo a cambiar, ¿Qué veo?

Respuesta:

Si empiezo a cambiar, empiezo a ver que esto es exactamente lo que el mundo necesita. Y el mundo cambiará en consecuencia junto con esto. Veré más y más bondad en este mundo. Y así, a través de nuestra actitud hacia el mundo, no sólo la mía, llevaremos al mundo a un estado de equilibrio adecuado.

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