¿Cuál es la diferencia entre la recepción de la Torá y el éxodo de Egipto?

El éxodo de Egipto es la preparación de las vasijas. Tomamos las vasijas de Egipto, y en el punto opuesto al corazón comenzamos a percibir el mal dentro de nosotros, y “Los hijos de Israel gemían a causa del trabajo”. Todo el proceso que atravesamos culmina en la liberación del control del Faraón, es decir, del control de tales vasijas y deseos, de ese modo nos preparamos para enfrentar las dudas, lo que se considera llegar al monte Sinaí.

 

Sin el éxodo de Egipto es imposible hablar de recibir la Torá. Necesitamos tener las vasijas de Egipto y luego podemos salir de Egipto y llegar al monte Sinaí con esas vasijas. Además, incluso cuando recibimos la Torá en el monte Sinaí, cuando el punto de Kéter —Moshé— recibe la Torá, el punto de Maljut forma un ídolo, que simboliza al pueblo que espera al pie de la montaña, dominado por las dudas sobre el trabajo espiritual incapaz de superarlas, creando finalmente un ídolo.

 

Es bastante complicado. El proceso de recibir la Torá es un viaje muy largo y se necesitan más correcciones después, y esto se debe a que la Torá llega en dos etapas, una después de la otra:

 

  • La primera etapa: Corrección de las vasijas.
  • Segunda etapa: Llenado de las vasijas.

El proceso no termina con la salida de Egipto y la recepción de la Torá. Cuando recibimos la Torá, empezamos a refinar nuestras vasijas, comenzamos a corregirlas durante los cuarenta años en el desierto hasta llegar a la tierra de Israel. Antes de llegar a la corrección final, todavía hay muchos desafíos que enfrentar y su propósito es desarrollar un sentido del estado verdadero, eterno y perfecto que ya está dentro de nosotros.

 

En esencia, todo este proceso es una forma de abrir nuestras vasijas para que podamos sentir cada vez más nuestro lugar, y el proceso afecta a las vasijas de percepción que hay dentro de nosotros. Nada externo cambia, solo nuestra percepción.

 

Es asombroso cómo la recepción de la Divinidad es, en última instancia, un descubrimiento y una revelación interior; descubrimos dónde estamos y qué hay en nuestro interior. Podemos compararlo con alguien inconsciente que poco a poco se despierta y sabe dónde está. Nada cambia externamente, solo nuestra conciencia y sentir.

 

Las etapas de la sensibilidad de las vasijas en nosotros, que son etapas de conciencia y despertar, se llaman “éxodo de Egipto”, “monte Sinaí”, “recepción de la Torá” y otros nombres. Son etapas por las que pasamos en nuestro viaje espiritual. El cambio se produce dentro de nosotros, en nuestras vasijas internas. En el exterior, nada cambia. Somos nosotros los que cambiamos.

 

¿Qué es la recepción de la Torá?

 

La recepción de la Torá consiste en situarse al pie de la montaña y recibir al Creador que reside en su cima. La montaña en sí misma simboliza todas las dudas que nos llegan. Si podemos superar estas dudas y todas las preguntas que el Creador coloca intencionalmente entre Él y nosotros, entonces esta montaña se convertirá en la vasija para recibir la Torá.

 

La Torá se recibe únicamente en medio de estas dudas, en medio de sentimientos de desesperación. De un lado está el Creador, que intencionalmente plantea estos desafíos contra nosotros y para nuestro beneficio. Del otro lado estamos nosotros al pie de la montaña, viendo todas las dudas por encima de nosotros, con el Creador por encima de ellas.

 

La recepción de la Torá ocurre después de que logramos formar una vasija con todas estas dudas, dentro de esta vasija, llega la revelación de la Divinidad, descubrimos que el Creador está en la cima de todas esas dudas. Cuando el Creador reside por encima de las dudas que nos llegan, alcanzamos la revelación de la Divinidad, la adquisición de la fuerza de otorgamiento, la revelación de la eternidad y la perfección.

 

Nosotros mismos nos elevamos a un nivel superior, no el punto en el corazón,  «Moisés» asciende al Monte Sinaí por medio de estas dudas, a través de su «pueblo» que lo santifica y lo prepara, luego recibe plenamente la Torá. Esto se relaciona con el tema de la festividad de Shavuot.

Elevamos a un nivel superior  Subiendo los escalones de los mundos espirituales

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