Durante el período de preparación, desarrollamos el deseo de espiritualidad llamado «hasta que no me deje dormir». Baal HaSulam escribe que es como una persona lujuriosa que anhela tanto lo que ama que solo este anhelo permanece ante sus ojos, y no puede olvidarlo ni de día ni de noche. Esto se llama Lo Lishmá completo. Y de aquí, se pasa a Lishmá.
¿Cómo logramos esa transición? Es con «Trabajé y encontré». ¿Por qué «Encontré»? Porque, en esencia, nos esforzamos por satisfacer nuestro deseo, pero en cambio recibimos una corrección para otorgar y recibir una satisfacción diferente. Existe una especie de ilusión óptica aquí, porque no recibimos lo que anhelábamos. Solo cuando empezamos a recibir la satisfacción, vemos que esto es lo que realmente anhelábamos, incluso sin saberlo. Ese deseo había adquirido una forma diferente dentro de nosotros.
La Luz influye en mi Comenzamos ascendiendo
El secreto del cabalista
Pregunta:
¿Cómo logró alcanzar un grado tan alto de amor entre los más grandes amigos? ¿Qué pagó por ello?
Respuesta:
Con mi tiempo libre. Dediqué todo mi tiempo libre al estudio de la Cabalá: El Libro del Zóhar, El Estudio de las Diez Sefirot, las fuentes cabalísticas originales, ese es todo el secreto.
¿Cómo cambia el deseo?
No debemos intentar cambiar el deseo, porque no está en nuestras manos. Una persona no puede cambiar sus deseos, nuestra preparación consiste en discernir que el deseo de cambiar un deseo no sirve de nada, que el ser creado no puede cambiar nada. Los deseos fueron creados por el Creador.
No podemos cambiar nuestros deseos por nosotros mismos, ni siquiera cambiar de un pensamiento a otro o de un deseo a otro dentro de ellos. Ocurre desde arriba, mediante cambios en la Luz.
Aclaraciones y correcciones
Pregunta:
Al esforzarnos por lograr la garantía mutua, ¿es posible que estemos dirigiendo demasiado esfuerzo hacia el exterior en lugar de actuar en nuestro interior?
Respuesta:
Esto podría ser válido si no descubriéramos en la práctica que dedicarnos a la diseminación externa nos une, nos da confianza, fuerza y elevación, que recibimos de vuelta de las comunidades a las que servimos.
Al construir algo hacia el exterior, nos construimos a nosotros mismos. Es imposible decir cuál debe ser el equilibrio correcto. Lo intentamos. Esto, esencialmente, es un tipo de acción llamada «haremos y escucharemos».
Vemos que pasamos cambios constantemente. Hay que actuar según la comprensión del propio estado. ¿Qué otra cosa podemos hacer? Este es nuestro camino, porque buscar y descubrir es ese trabajo práctico a través del cual llevamos a cabo aclaraciones y correcciones.
Aspirar al estado final es bueno. Pero al descubrir cosas diferentes ahora y realizar acciones minúsculas, generamos detalles de percepción sin los cuales no se puede sentir el final de la corrección.
La diferencia entre el final de la corrección y el principio de la creación radica únicamente en los detalles añadidos de nuestra percepción (Avjanot), que recogemos a lo largo del camino.
Vuelves al mismo estado, solo que en tu interior te vuelves más diverso y refinado; aparecen en ti más detalles opuestos de percepción y cualidades internas distinguibles.
Esto es lo que te permite, en lugar de ser un punto fusionado con el Creador como eras antes, convertirte en un Partzuf y existir verdaderamente en Su nivel.
Cómo un elevador La difusión en Cabalá es un impulso para ascender espiritualmente
Trabajar según la voluntad del Creador
Debemos trabajar en la fe por encima de la razón, ignorando nuestros propios sentimientos «como el buey al yugo y como el asno a la carga». Antes los animales domésticos como el buey y el asno eran libres, vivían su propia vida en la naturaleza con su propia familia, su rebaño. Pero ahora toda su vida está dedicada a cumplir las exigencias del amo. Se venden por un comedero y están dispuestos a hacer cualquier trabajo que el amo les exija.
Del mismo modo, debemos aceptar hacer todo el trabajo según la voluntad del Creador, «como el buey al yugo y el asno a la carga». Pero, ¿a cambio de qué? Solo por lo mínimo necesario para existir. No quiero nada para mí, solo existir, ¿Y para qué? Solo para cumplir la voluntad del Amo, para que me ame como a su buey o burro.
¿Por qué el amo alimenta y limpia a sus animales? Porque trabajan. Eso es exactamente lo que quiero y nada más. Necesito humillarme a la intención pura.
Aprende sobre Almas que hacen la voluntad del Creador

